La industria operó casi al 59,8% en marzo y mostró señales de recuperación tras meses en baja

El avance se explicó por sectores puntuales, mientras varias ramas siguen con niveles bajos de actividad y sin traccionar al conjunto.

En marzo, el uso de la capacidad instalada en la industria se ubicó en 59,8%, lo que implicó una mejora respecto del 54,4% registrado en el mismo mes del año pasado. El dato marcó un rebote luego de varios meses con el indicador en retroceso, aunque el desempeño siguió siendo heterogéneo entre sectores.

Las actividades que lograron posicionarse por encima del promedio general estuvieron encabezadas por la refinación de petróleo, con un nivel de utilización del 86%. También sobresalieron las industrias metálicas básicas (73,3%), papel y cartón (70%), sustancias y productos químicos (69,5%) y alimentos y bebidas (61,6%).

En el otro extremo, varias ramas continuaron rezagadas. Entre ellas aparecieron los productos minerales no metálicos (56,6%), edición e impresión (56%), tabaco (52,7%) y la industria automotriz (49,6%). Los niveles más bajos se concentraron en caucho y plástico (41,3%), textiles (40,2%) y metalmecánica —sin automotores—, que apenas alcanzó el 40%.

El repunte más marcado se dio en el sector químico, donde la utilización de la capacidad instalada escaló con fuerza en comparación interanual. Este comportamiento respondió, en gran medida, al crecimiento en la producción de insumos básicos como plásticos y químicos, además del efecto de comparación con marzo del año pasado, cuando el polo petroquímico de Bahía Blanca había quedado afectado por inundaciones y cortes en el suministro de gas.

También se destacó la mejora en las industrias metálicas básicas, impulsada por el incremento en la producción de acero, que registró una suba interanual relevante. En paralelo, alimentos y bebidas mostraron un avance sostenido, traccionado por una mayor actividad en la molienda de oleaginosas y en la producción de bebidas.

Otro de los rubros que empujó el promedio fue la refinación de petróleo, que operó con niveles elevados gracias a un mayor procesamiento de crudo. A esto se sumaron subas moderadas en productos minerales no metálicos —vinculados a la construcción— y en papel y cartón, con mayor demanda de insumos sanitarios.

Sin embargo, no todos los sectores acompañaron la recuperación. La metalmecánica volvió a mostrar un desempeño débil y se consolidó como uno de los principales factores que tiraron hacia abajo el indicador general. La caída en la fabricación de maquinaria agrícola y electrodomésticos explicó buena parte de ese retroceso.

El panorama dejó en evidencia una industria que muestra señales de reactivación en algunos segmentos, pero todavía con fuertes disparidades y sin un impulso uniforme que consolide la mejora en toda la actividad.

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