Universidades en alerta: masiva movilización en Plaza de Mayo contra el ajuste de Milei

Docentes, estudiantes y autoridades volvieron a salir a la calle en todo el país y denunciaron deterioro salarial y vaciamiento del sistema.

Una multitud vinculada al sistema universitario ocupó la Plaza de Mayo y distintos puntos del país para exigirle al gobierno de Javier Milei que respete la Ley de Financiamiento Universitario. La convocatoria reunió a docentes, no docentes, estudiantes, autoridades académicas y ciudadanos sin afiliación institucional, en una jornada atravesada por críticas al recorte presupuestario y al deterioro de las condiciones laborales.

La movilización central en la Ciudad de Buenos Aires se nutrió de columnas que partieron desde distintos puntos del AMBA, entre ellos el Congreso y la Plaza Houssay. A lo largo del recorrido, los manifestantes visibilizaron problemáticas que se repiten en todo el sistema: salarios que no alcanzan, necesidad de sumar otros trabajos y un creciente éxodo de profesionales.

«Yo soy ayudante de primera, dedicación simple, lo que significa una carga horaria de 10 horas semanales. Mi sueldo hoy es de 211.000 pesos, 5.500 pesos la hora básicamente», contó Matías, docente de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, quien expuso la pérdida del poder adquisitivo en el sector.

En esa misma línea, Andrea, docente auxiliar de Medicina, advirtió: «Lo más terrible es que los docentes no llegan a fin de mes, entonces tienen que laburar de otra cosa. Entonces tienen menos tiempo para preparar la clase y obviamente el nivel académico baja».

El impacto de la situación también se refleja en las renuncias. Según relataron desde el ámbito académico, en algunas facultades ya se registran bajas masivas de docentes, lo que pone en jaque el funcionamiento cotidiano de las carreras.

A medida que las columnas avanzaban hacia el centro porteño, vecinos y comerciantes acompañaban con aplausos. Entre los manifestantes, el respaldo a la universidad pública se expresó como una defensa de la movilidad social. «Hay que venir para defender a la universidad pública, que es uno de los recursos más importantes que tiene nuestro país y permite la movilidad social ascendente. Es algo que necesita el país para poder progresar», sostuvo Tomás, estudiante.

Las críticas al Gobierno también se replicaron desde las autoridades académicas. El decano de Exactas de la UBA, Guillermo Durán, planteó: «Milei tiene que cumplir con la ley y no lo está haciendo. Lo que queda ahora es expresárselo desde la calle. es la cuarta vez que los universitarios salen a la calle para decírselos». Y agregó: «El objetivo del Gobierno es terminar con las universidades públicas de calidad. Cuando nosotros decimos: ‘Quieren cerrar las universidades públicas’ y ellos nos responden: ‘Ven que no las cerramos’. No, lo que están haciendo es asfixiarlas, acogotarlas para que sean de baja calidad y cuando sean de baja calidad entonces van a decir: ‘Ahora no hay que financiarlas porque son de baja calidad’. Es perverso».

La protesta tuvo su cierre con un acto en Plaza de Mayo, donde hablaron representantes gremiales, autoridades universitarias y dirigentes estudiantiles. Allí, el presidente del Consejo Interuniversitario Nacional, Franco Bartolacci, afirmó: «No vamos a ser la generación que deje morir el sistema universitario público».

El documento final, leído por la Federación Universitaria Argentina, denunció el incumplimiento de la ley vigente y advirtió sobre el estado crítico del financiamiento. «El financiamiento del sistema universitario nacional es actualmente crítico y la principal causa es que el Gobierno nacional incumple la regla democrática y constitucional básica: cumplir la Ley de Financiamiento Universitario que establece un piso recursos que asegura el normal desenvolvimiento del sistema», expresaron.

En paralelo, también hubo presencia de figuras públicas como Luciano Cáceres, quien remarcó: «Esta movilización es fundamental. Hay que seguir haciendo fuerza para que la ley se cumpla. Sin educación no hay futuro».

La jornada dejó en claro que el conflicto universitario sigue abierto y suma cada vez más actores. Mientras el Gobierno mantiene su postura, en las universidades crece la preocupación por el impacto del ajuste en la calidad educativa y en la continuidad del sistema público.

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