La crisis que atraviesa la construcción ya golpea de lleno a la principal cementera del país. Loma Negra detendrá uno de sus dos hornos centrales hasta noviembre, en un contexto marcado por el freno de la obra pública y el debilitamiento del consumo privado.
Desde el sindicato minero AOMA Olavarría advirtieron que la medida excede las tareas habituales. “La extensión anunciada para este año no tiene precedentes”, aseguró su secretario general, Alejandro Santillán, quien remarcó que la situación no responde a un mantenimiento ordinario.
El esquema productivo también se achica en el corto plazo: el segundo horno tendrá una interrupción entre mayo y junio, en coincidencia con la temporada invernal. Aunque la empresa enmarca estas decisiones en ajustes operativos y acumulación de stock, el gremio vincula directamente el freno a la paralización de la obra pública.
Los indicadores recientes muestran señales mixtas pero insuficientes. Mientras algunos registros marcan leves repuntes mensuales en la actividad y en la producción de cemento, la tendencia general sigue en retroceso. La economía, en ese marco, continúa en caída y arrastra a sectores clave como la construcción.
Desde AOMA señalaron que la empresa acumula cerca de 750 mil toneladas de material sin despachar, un dato que refleja la debilidad de la demanda. A su vez, la operatoria diaria se redujo de manera significativa: de tres líneas de embolsado funcionando durante casi toda la semana, pasó a una sola línea en un turno.
“Si bien todos los años los hornos se paran por una cuestión de mantenimiento, lo que está sucediendo ahora es consecuencia directa del freno de la obra pública”, sostuvo Santillán. Y advirtió sobre el escenario que se abre: “Nos queda un camino bastante difícil por delante si esto no se reactiva”.
El impacto no se limita a la producción. La desaceleración también alcanza al empleo en toda la cadena vinculada al proceso industrial. “Es un eslabón más de la situación que estamos atravesando y significa que se va a necesitar mucha menos mano de obra. Todos los compañeros que son de destape, todo lo que es trituración, transporte de piedra, todo lo que está detrás del horno también se para”, alertó el dirigente sindical.
A la caída de la actividad se suman factores de incertidumbre como el costo del gas durante el invierno y el contexto internacional, que podría influir en los costos energéticos. Mientras tanto, el sector sigue sin señales claras de reactivación.
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