La cantidad de hombres de 66 años o más que trabajan en condiciones precarias creció un 39% entre el cuarto trimestre del 2023 y el mismo periodo de 2025. Así lo explica un informe del Instituto Argentina Grande, que se basa en datos de la Encuesta Permanente de Hogares. En el caso de las mujeres, el crecimiento de este tipo de empleo desprotegido creció un 34%.
El aumento de jubilados que trabajan en malas condiciones, continúa en el estudio, “evidencia el deterioro de sus ingresos, que se explica en gran parte por el aumento desproporcionado de rubros que tienen particular peso en la canasta de los jubilados como medicamentos y prepagas, pero también por la situación de crisis general de los hogares en donde muchas veces funcionan como trabajadores complementarios”.
La tendencia se consolida, señalan también: la tasa de actividad de mayores de 65 años alcanza picos históricos. El de 2025 fue “el valor más alto que se tenga registro para un cuarto trimestre en nuestro país”. El crecimiento de la actividad es más marcado entre las mujeres, advirtieron, porque son quienes en su mayoría se dedicaron a las tareas de cuidado y accedieron a una jubilación mediante una moratoria y por lo tanto cobran la mínima.
En total, la precariedad entre mayores de 65 años creció un 35% promedio, “producto de la caída en la jubilación mínima y el bono congelado”, destacan.
La haber mínimo de un jubilado alcanza a cubrir apenas la cuarta parte de las necesidades básicas. De acuerdo con las estimaciones de la Defensoría de la Tercera Edad, la canasta de un jubilado asciende a $ 1.824.682, mientras que la jubilación mínima de mayo a los $393.174,10 (y, con el bono congelado de $70.000, el monto llega a los $463.174,10).
Por eso, cuando se escucha decir a un jubilado que tiene que decidir si comer o comprar medicamentos, la interpretación debe ser literal: para los alimentos las estimaciones de la Defensoría calculan que un jubilado necesitaría, por mes, al menos $ 410.640. Para medicamentos requeriría otros $ 503.600: es decir, más de lo que lo cobra en jubilación.
El informe elaborado por la Defensoría para marzo advertía que, cuando se confronta con la actual canasta de los haberes de más de 4 millones de jubilados y pensionados “se corrobora diariamente desde nuestra atención en la Defensoría el padecimiento por el cual atraviesan”. La caída del poder adquisitivo de los ingresos, aseguran, “lleva a que tenga que proveerse de la subsistencia trabajando hasta que su salud se lo permita, o mendigando subsidios, comida, y medicamentos”.
Y cerraron: “Aquellos que trabajaron toda una vida, que aportaron al Estado argentino, que conformaron familias y educaron hijos, hoy se encuentran siendo explotados laboralmente, o quitándole la posibilidad de un trabajo a un joven para subsistir en las peores condiciones”.
En el mismo sentido, desde el Instituto Argentina Grande señalaron que es precisamente el grupo de personas jubiladas entre las que más crece el trabajo o la búsqueda de un empleo. “Mientras tanto, el mismo indicador cae entre los jóvenes de entre 18 a 35 que cada vez participan menos del mercado laboral.
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