En medio de un escenario social delicado, el presidente de La Libertad Avanza en Chaco, Alfredo “Capi” Rodríguez, generó rechazo al sostener que en el país “el hambre es una mentira”, una afirmación que contrasta con los últimos datos oficiales sobre pobreza e indigencia en la provincia.
La controversia surgió tras la difusión de un video en su cuenta de Instagram, donde se lo ve cosechando mandioca en una huerta propia. Desde allí, el dirigente planteó que cada persona puede resolver su alimentación con iniciativas individuales y apuntó contra lo que definió como una “mentalidad de dependencia”. En ese marco, afirmó: “En tu balcón podés hacer un perejil, una cebollita de verdeo, porque vos podés. A vos te dijeron que no podías, que tenés que depender de otra persona para comer, lo básico del ser humano, la comida. Pero yo te digo que eso es una mentira”.
Sus dichos chocan con la situación que atraviesa el principal conglomerado urbano de la provincia. Según cifras del Indec, en el Gran Resistencia la pobreza alcanza al 42,2% de la población y la indigencia al 13,2%, los niveles más altos de la región del NEA. En términos absolutos, esto implica que más de 180 mil personas viven en condiciones de pobreza y más de 56 mil no logran cubrir siquiera sus necesidades alimentarias básicas.
El panorama económico también muestra señales de deterioro en el empleo: la desocupación llega al 8,2% en la zona, en un contexto donde los ingresos pierden poder adquisitivo frente al costo de vida. Un relevamiento del ISEPCI estimó que una familia chaqueña necesitó en febrero más de $1,3 millones para no caer bajo la línea de pobreza.
A nivel nacional, el Gobierno había celebrado semanas atrás una baja en el índice de pobreza al 28,2% durante el segundo semestre de 2025. Sin embargo, distintos sectores ponen en duda esa mejora y advierten que en la vida cotidiana persisten salarios deteriorados, consumo en retroceso y jubilaciones insuficientes.
En paralelo, la situación financiera de la provincia suma presión. Durante el primer cuatrimestre de 2026, Chaco acumuló un desfasaje superior a los $37.000 millones entre vencimientos de deuda y nuevas emisiones. Solo entre enero y abril, enfrentó compromisos por más de $200.000 millones, mientras que la colocación de deuda no alcanzó para cubrir esas obligaciones.
La tensión se profundizó en abril, cuando no hubo nuevas emisiones pero sí pagos importantes de capital e intereses. Frente a este escenario, la provincia recurrió a adelantos de coparticipación habilitados por Nación mediante el Decreto 219/2026, una herramienta que permite afrontar compromisos inmediatos pero que incrementa la carga financiera futura.
Desde el Ministerio de Hacienda chaqueño reconocieron que cumplir con estos pagos implica un “importante esfuerzo”, en un contexto de caída de la recaudación por la retracción de la actividad económica. Mientras tanto, los indicadores sociales continúan marcando el impacto de las políticas económicas sobre amplios sectores de la población.
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