Cómo en los 90′, volvieron los kilómetros de fila para conseguir empleo

La escena expone el impacto del desempleo en el conurbano y la falta de oportunidades formales.

La crisis laboral volvió a quedar en evidencia en el conurbano bonaerense. En Paso del Rey, partido de Moreno, una convocatoria para cubrir vacantes en un frigorífico derivó en una fila de aspirantes que se extendió por aproximadamente diez cuadras, incluso bajo la lluvia. La magnitud de la concurrencia obligó a la intervención policial para organizar el ingreso de quienes buscaban una oportunidad laboral.

El aviso se había difundido el domingo, pero la respuesta no tardó en desbordar las previsiones. Desde la noche del martes comenzaron a acercarse postulantes con la expectativa de acceder a alguno de los 60 empleos disponibles en el comercio, que abrirá sus puertas en junio bajo el nombre Don Theo.

Entre quienes aguardaban, se repetían historias atravesadas por la precariedad: trabajadores informales, personas recientemente desvinculadas de empleos formales y quienes subsisten con changas. Un conductor que realizaba viajes ocasionales, una mujer que perdió su puesto en una clínica y otra que se sostenía vendiendo comida en la calle formaban parte de una escena marcada por la urgencia económica.

«Esto para que vea Milei la cantidad de desocupados que hay», lanzó una de las mujeres presentes. En la misma línea, otro joven remarcó: «Los últimos dos años fue terrible, años atrás no era así. No había esa convocatoria por un puesto de trabajo. Y yo trabajo desde los doce años».

Desde la empresa, el impacto de la convocatoria también generó preocupación. «Es tristísimo ver tanta gente, me pone mal. Es impresionante. Nosotros podemos contribuir con un par de puestos, pero es muy triste lo que pasa. Me pone mal, no te pone contento», expresó Carolina, una de las dueñas del emprendimiento.

Con el correr de las horas, la cantidad de entrevistas realizadas reflejó la dimensión de la demanda: cerca del mediodía, los responsables del frigorífico ya habían atendido a unas 600 personas, en un proceso que abarcaba perfiles muy diversos, desde tareas administrativas hasta oficios específicos como carnicería, fiambrería, logística, mantenimiento y atención al público.

La escena en Moreno dejó al descubierto una postal que se repite en distintos puntos del país: cientos —y en este caso miles— de personas compitiendo por un número limitado de empleos, en un contexto donde conseguir trabajo se volvió cada vez más difícil.