Por la motosierra, advierten que los hospitales de la UBA podrían cerrar en 45 días

La falta de recursos impacta en cirugías, tratamientos y formación médica en plena crisis sanitaria.

La red de hospitales de la Universidad de Buenos Aires atraviesa una situación crítica que pone en jaque la continuidad de la atención a cientos de miles de pacientes. Autoridades de la casa de estudios denuncian que el Gobierno nacional no giró las partidas previstas para 2026, lo que ya genera recortes en prestaciones y amenaza con un colapso en el corto plazo.

“En lo que va del año, el Gobierno Nacional no envió fondos para el funcionamiento operativo de los hospitales”, advirtió la UBA, que sostiene seis centros de referencia: el Hospital de Clínicas, el Instituto Roffo, el Lanari, el Vaccarezza, el Odontológico Universitario y el Hospital Escuela de Veterinaria. En conjunto, atienden a más de 700 mil personas por año.

Durante una conferencia de prensa realizada en el Clínicas, los directores fueron contundentes. “Si no nos depositan los fondos, en un mes y medio nuestros hospitales van a dejar de funcionar”, alertó Marcelo Melo. El impacto ya se siente: menos cirugías, menos tratamientos y servicios funcionando a media máquina. “Tuvimos que reducir la cantidad de cirugías y de tratamientos médicos”, agregó.

Uba conferencia (Capturas de Video)

El conflicto gira en torno a una partida de 80.000 millones de pesos incluida en el Presupuesto 2026. Según la universidad, la gestión de Javier Milei no transfirió los fondos correspondientes a los primeros cuatro meses del año, lo que acumula una deuda cercana a los 20.000 millones. Ese dinero resulta clave para sostener insumos, mantenimiento y servicios básicos.

Desde el Gobierno, en cambio, rechazaron las acusaciones. El Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, calificó de “falsas” las denuncias y aseguró que los recursos ya fueron enviados, aunque reconoció que aún resta definir la distribución completa de la partida. Además, cuestionó a la UBA por intentar concentrar la mayor parte del presupuesto.

Mientras tanto, la crisis se profundiza en los hospitales. En el Instituto Roffo, especializado en oncología, la situación alcanza niveles alarmantes. “Estamos rechazando a pacientes con cáncer. Eso se da porque se rompió una cadena de convenios con obras sociales que ya no eligen al Roffo. También hay un montón de restricciones a la hora de admisión de pacientes por falta de presupuesto de nosotros”, denunció Federico López Ponsati.

A esto se suman problemas estructurales: equipos fuera de servicio, retrasos en pagos a proveedores y una fuerte pérdida salarial. En el Clínicas, aseguran que entre el 70% y el 80% del personal cobra por debajo de la línea de pobreza, lo que acelera la salida de profesionales hacia el القطاع privado y complica la formación de nuevos médicos.

“En el Clínicas no podemos internar, no podemos ir liberando las cirugías. Achicamos mucho el funcionamiento: achicamos los gastos de seguridad, los de limpieza, los medicamentos, los honorarios de los anestesistas”, detalló Melo. Y agregó que la caída del poder adquisitivo ronda el 50%, lo que agrava el escenario.

Desde la UBA insisten en que el problema no es solo administrativo. «La administración actual está incumpliendo su propio Presupuesto y la Ley de Financiamiento Universitario. No es solo un conflicto administrativo; es una crisis sanitaria que afecta directamente a la gente», señalaron.

El conflicto se da en la antesala de una nueva marcha federal universitaria convocada para el 12 de mayo, donde el reclamo por el financiamiento volverá a ocupar el centro de la escena. Mientras tanto, el sistema de salud universitario —clave en la atención pública y la formación profesional— queda cada vez más cerca de un punto crítico.