El FMI aprobó más deuda para Milei, pero alerta por la inflación

El organismo avaló la revisión del programa y marcó nuevas exigencias fiscales, monetarias y externas.

El Fondo Monetario Internacional dio el visto bueno a la segunda revisión del acuerdo con la Argentina y habilitó un nuevo giro de US$1000 millones, en medio de un escenario económico atravesado por tensiones inflacionarias y caída de la actividad.

La aprobación llegó tras semanas de negociaciones entre el equipo técnico del organismo y las autoridades locales. Según el comunicado oficial, “el personal del FMI y las autoridades argentinas han llegado a un acuerdo a nivel técnico sobre la segunda revisión del programa EFF”, lo que destraba el desembolso previsto para esta etapa.

El respaldo se sostuvo en medidas recientes impulsadas por el Gobierno, entre ellas la aprobación del Presupuesto 2026 y una serie de reformas orientadas a flexibilizar el mercado laboral, promover inversiones y formalizar activos. El organismo también destacó cambios en el esquema monetario y cambiario, que permitieron reforzar las reservas mediante compras del Banco Central que ya superan los US$5500 millones en lo que va del año.

En el plano fiscal, el FMI volvió a ratificar el eje del programa: equilibrio de las cuentas públicas. “El saldo de caja cero seguirá siendo el pilar fundamental del programa”, sostuvo el documento, en línea con la meta de alcanzar un superávit primario del 1,4% del PBI. Este sendero se apoya en un ajuste sostenido del gasto y en reformas aún pendientes, especialmente en materia previsional y tributaria.

A nivel monetario, el organismo planteó que “la política monetaria se mantendrá suficientemente estricta para seguir apoyando el proceso subyacente de desinflación”. En paralelo, fijó como objetivo una acumulación de reservas internacionales de al menos US$8000 millones durante 2026, en un contexto donde el acceso a divisas sigue limitado.

El esquema financiero delineado por el Gobierno incluye emisión de deuda en dólares, venta de activos públicos y mayor endeudamiento externo. De acuerdo con el FMI, esta estrategia apunta a garantizar “un acceso oportuno y sostenible a los mercados internacionales de capitales”.

Las condiciones que impone el programa

El entendimiento con el Fondo se apoya en cinco ejes principales. En lo fiscal, se consolida el objetivo de déficit cero acompañado por reformas estructurales. En política monetaria, se busca fortalecer los instrumentos para contener la volatilidad y mejorar la transmisión del crédito.

En el frente externo, el organismo proyecta una mejora en la capacidad de acumulación de reservas, con compras sostenidas de divisas por parte del Banco Central. En paralelo, el plan financiero apuesta a refinanciar compromisos mediante nuevas emisiones y asistencia internacional.

Por último, el capítulo estructural apunta a profundizar la desregulación de la economía y fomentar sectores estratégicos como el agro, la energía, la minería y la economía del conocimiento.

La inflación, en el centro de la discusión

A pesar del respaldo financiero, el organismo puso el foco en la dinámica de precios. La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, anticipó que mantendrá una reunión con el ministro de Economía para abordar este tema. “Vamos a tratar con Caputo el último índice de inflación”, señaló a Infobae.

La preocupación surge luego de que el índice de precios al consumidor de marzo marcara una suba del 3,4%, encadenando diez meses consecutivos de aceleración. El propio presidente Javier Milei calificó el dato como “malo”, reflejando el impacto político del desvío inflacionario.

En paralelo, Georgieva advirtió sobre riesgos globales que podrían presionar aún más sobre los precios. En particular, mencionó el conflicto en Medio Oriente y sus posibles efectos sobre la economía mundial, al tiempo que ratificó la disposición del Fondo a asistir financieramente a países afectados por eventuales disrupciones en el comercio internacional.

El nuevo desembolso llega así con respaldo, pero también con alertas. Mientras el Gobierno busca sostener la confianza de los mercados, el FMI insiste en que la inflación sigue siendo un frente abierto que condiciona el rumbo del programa.