La cuenta no cierra: hacen falta ocho salarios mínimos para llegar a fin de mes

El peso de tarifas y servicios redefine el gasto mensual y achica lo que queda en el bolsillo.

La distancia entre lo que se gana y lo que se necesita para sostener un hogar volvió a ampliarse. Según un informe elaborado por el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), una familia requiere cerca de $2.800.000 mensuales para cubrir sus necesidades básicas, un monto que equivale a ocho salarios mínimos y que deja en evidencia el deterioro del poder adquisitivo en la Argentina.

El relevamiento ubica la llamada “Canasta Básica del Trabajador” en $2.802.755, muy por encima del Salario Mínimo, Vital y Móvil, que ronda los $357.800. En un contexto de inflación persistente —que marcó un 3,4% en marzo y acumula casi 9,4% en el primer trimestre— los ingresos corren detrás de los precios, consolidando una brecha que no deja de ensancharse.

Un salario que ya no alcanza

El informe advierte que el salario mínimo dejó de cumplir su función como referencia para cubrir necesidades esenciales. En términos históricos, su valor actual se ubica por debajo de registros de décadas anteriores: está 20% por debajo del nivel de los años noventa y un 60% por debajo del período previo al gobierno de Mauricio Macri.

La pérdida de ingresos no distingue sectores. Tanto trabajadores públicos como privados registran caídas sostenidas. De acuerdo a un análisis de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, “los salarios reales privados registrados cayeron 1,3% en febrero, acumulando una pérdida de 3,6% en los últimos seis meses (desde agosto de 2025): similar al primer semestre de 2018 (-3,7%) y al arranque de la pandemia (abr-oct 2020: -4,1%), solo que ahora con apreciación cambiaria”.

Desde el inicio del gobierno de Javier Milei, el retroceso promedio del salario ronda el 8,9% respecto a noviembre de 2023. En el sector público, la caída resulta aún más profunda. Incluso algunas estimaciones privadas plantean que la pérdida podría superar el 14% si se actualiza la canasta de consumo utilizada como referencia.

Endeudarse para vivir

El deterioro no solo impacta en el presente, sino que también se acumula. El FreSU calcula que los trabajadores resignaron más de 58 billones de pesos en ingresos durante la actual gestión. Traducido a la vida cotidiana, esto implica que muchas familias recurren al crédito para cubrir gastos básicos.

En ese sentido, el propio espacio sindical señaló: “La deuda en los hogares creció en 36 billones de pesos desde que gobierna Milei y la morosidad se multiplicó por 4 sólo en el último año”.

El endeudamiento se vuelve cada vez más habitual: se estima que cada adulto mantiene compromisos financieros que, en promedio, alcanzan el millón de pesos.

El ingreso disponible, en retroceso

Más allá del nivel salarial, el problema se agrava por el aumento de los gastos fijos. Servicios, transporte y tarifas absorben una porción cada vez mayor del ingreso mensual. Hoy, estos costos representan 15 puntos más del salario que en 2023.

Desde el Instituto Argentina Grande (IAG) describieron este fenómeno con claridad: “Más allá de la evolución real de los salarios, la sensación es que nada ‘alcanza’, ya que después de pagar las boletas al principio del mes, queda poco en el bolsillo”.

El encarecimiento de servicios públicos y transporte explica gran parte de este cambio. En el Área Metropolitana de Buenos Aires, el boleto mínimo de colectivo alcanzó los $700 en marzo, con subas que superan ampliamente los promedios históricos en términos reales.

Cada vez más lejos del objetivo

El deterioro del poder adquisitivo también se observa en perspectiva. Hace una década, entre tres y cuatro salarios mínimos resultaban suficientes para cubrir los gastos esenciales de un hogar. Cinco años atrás, ese número subía a cuatro o cinco. Hoy, la cifra se duplicó.

En paralelo, Argentina encabeza un ranking poco alentador en la región: acumula una caída del 18,8% en el salario medio real desde 2018, el peor desempeño de América Latina.

Mientras tanto, la estructura de precios continúa tensionando el presupuesto familiar. Las tarifas y servicios regulados registraron aumentos de hasta 540%, con mayor impacto en los sectores de menores ingresos.

De cara a los próximos meses, los especialistas no descartan nuevas subas en estos rubros. En un escenario donde los ingresos pierden terreno y los gastos se expanden, el margen para sostener condiciones de vida dignas se reduce cada vez más.