El Gobierno puso en marcha un recorte en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y ya formalizó la desvinculación de 140 trabajadores vinculados al Ministerio de Defensa. La decisión se inscribe dentro del esquema de “optimización de recursos” que impulsa el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y abre un frente de preocupación por el impacto operativo en el organismo.
Las notificaciones comenzaron a llegar en las últimas horas a personal contratado bajo distintas modalidades. Aunque desde la Casa Rosada intentaron llevar tranquilidad, el ajuste alcanza a áreas sensibles del sistema de monitoreo meteorológico.
“No hay meteorólogos entre los despedidos. No se pone en peligro el sistema del Servicio Meteorológico”, afirmaron desde el Gobierno, según consignó Perfil. Sin embargo, los recortes golpean principalmente a quienes integran los equipos de observación, una pieza central en la generación de datos.
Menos personal en estaciones y dudas por la cobertura
El rediseño del organismo apunta a reducir la dotación en las estaciones meteorológicas, donde se pasaría de siete a cinco trabajadores por turno. La medida se enmarca en una estrategia de automatización que, por ahora, tiene alcance limitado.
Desde el Centro Argentino de Meteorólogos ya habían advertido semanas atrás sobre las consecuencias de avanzar sobre ese sector. “En un contexto de creciente frecuencia e intensidad de eventos extremos, debilitar las capacidades de observación y monitoreo atmosférico del país resulta una decisión de muy alto riesgo para la sociedad y la economía”.
Actualmente, el sistema cuenta con 115 estaciones en todo el país, un número que especialistas consideran insuficiente para cubrir un territorio tan extenso y diverso. A eso se suma la necesidad de reforzar la medición en zonas marítimas y costeras, donde el monitoreo también resulta clave.
La meteoróloga y académica Matilde Rusticucci explicó que el funcionamiento del organismo depende de la observación directa y constante: “Las observaciones, la toma de medición de la temperatura, presión, humedad, etcétera, se realizan en las estaciones meteorológicas. En un país tan grande como el nuestro, y tan diverso, se necesita de la observación in situ. Eso quiere decir que necesitamos una estación meteorológica bien equipada. Eso requiere insumos, inversión en equipamiento, pero además personal que haga esas observaciones, que esté 24 horas observando, todos los días”.
Críticas por el impacto del ajuste y temor a más despidos
Desde ATE también cuestionaron la decisión oficial y remarcaron el rol estratégico de los trabajadores afectados. “Para nosotros el observador meteorológico es clave en esta cadena de producción. Cada eslabón que tocaron perjudica absolutamente toda la funcionalidad del servicio”, señalaron.
Además, denunciaron que las desvinculaciones se concretaron sin indemnización en muchos casos: “Hay gente con contratos de muchos años. Los dan de baja y te mandan a tu casa sin indemnización”.
El recorte genera inquietud adicional por lo que pueda venir. Dentro del organismo circula la posibilidad de que el ajuste continúe hasta alcanzar unas 240 cesantías. En un contexto donde la automatización todavía no logra reemplazar el trabajo humano —las estaciones automáticas no llegan a 20—, la reducción de personal implica menos mediciones y, en consecuencia, menor precisión en los pronósticos.
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