¿Cuánto sale ahora el asado? La carne subió hasta 40%

El consumo se achica mientras crecen las alternativas más baratas en la mesa diaria.

El consumo de carne vacuna profundiza su retroceso en marzo y se ubica en niveles históricamente bajos, en un contexto marcado por subas de precios que no dan tregua y salarios que siguen corriendo de atrás. Los datos del sector muestran que la caída ya supera el 10% interanual y no aparecen señales de recuperación en el corto plazo.

De acuerdo con estimaciones de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA), el consumo por habitante ronda los 44,8 kilos anuales. Se trata de un desplome significativo si se lo compara con una década atrás, cuando el promedio superaba los 60 kilos. El dato refleja un cambio de fondo en los hábitos alimentarios, cada vez más condicionados por el deterioro del poder adquisitivo.

Precios en alza y salarios en baja

El principal factor detrás del derrumbe del consumo es la fuerte escalada en los precios. En el último año, los cortes de carne acumulan aumentos que superan el 70%, con subas aún más pronunciadas en productos populares. Este impacto se siente de lleno en la canasta básica, donde la carne tiene un peso clave.

En paralelo, los ingresos no logran acompañar ese ritmo. La pérdida del poder de compra obliga a muchas familias a reducir porciones o directamente reemplazar la carne vacuna por otras opciones más económicas.

Cambios en la dieta y caída sostenida

Durante el primer trimestre, la demanda muestra caídas consecutivas de dos dígitos. En ese escenario, el consumo se reconfigura: el pollo ya supera los 49 kilos por persona al año y el cerdo ronda los 19 kilos, desplazando progresivamente a la carne vacuna del centro de la dieta.

Este fenómeno no solo expone el golpe de la inflación, sino también un deterioro más amplio en las condiciones de vida. El nivel actual de consumo queda muy por debajo de los picos históricos, cuando el promedio llegaba a los 70 kilos por habitante.

Menos consumo interno y más exportaciones

La contracción del mercado interno repercute en toda la cadena productiva. Con menor demanda local, frigoríficos y productores enfrentan un escenario de menor actividad y márgenes más ajustados.

En los primeros meses del año, la producción total alcanzó unas 700 mil toneladas, lo que implica una baja del 5,1% frente al mismo período anterior. En contraste, las exportaciones crecieron más de 11%, con envíos que superaron las 187 mil toneladas.

Sin embargo, ese repunte externo no logra compensar la debilidad del consumo interno, históricamente el principal destino de la producción. El resultado es un mercado local más chico, con una caída significativa en el volumen disponible para el consumo doméstico.

En este contexto, incluso comenzaron a aparecer campañas y propuestas mediáticas vinculadas al oficialismo que impulsan alternativas inusuales, como el consumo de carne de burro, en medio de una crisis que sigue reconfigurando la mesa de los argentinos.