La imagen del gobierno de Javier Milei atraviesa un momento de deterioro sostenido. Un relevamiento privado expone que una amplia mayoría de la población ya no identifica a la administración libertaria como una alternativa a la dirigencia tradicional, en medio de cuestionamientos por denuncias de corrupción y el impacto de la crisis económica.
El informe, elaborado por la consultora Zentrix, muestra que cerca de siete de cada diez encuestados consideran que el oficialismo terminó integrando aquello que prometía combatir. La percepción de ruptura del discurso fundacional aparece como uno de los principales signos de desgaste político.
La narrativa libertaria, en retroceso
Según los datos del estudio, el 66,6% de los consultados cree que el acuerdo “anticasta” impulsado por Milei ya no existe y que el gobierno pasó a formar parte de ese mismo esquema. A ese grupo se suma un 7,7% que percibe un debilitamiento progresivo de esa promesa inicial.
En contrapartida, solo una minoría sostiene que ese eje discursivo sigue vigente: el 13% afirma que se mantiene firme y un 12,3% considera que persiste parcialmente.
«Lo que se erosiona no es únicamente la imagen de una administración, sino el núcleo simbólico que le daba sentido político a su discurso. En otras palabras, la sociedad empieza a percibir una contradicción entre el relato fundacional del mileísmo y la forma en que hoy se interpreta su ejercicio del poder», advirtió Zentrix en su informe.
Corrupción y desconfianza
El trabajo también indaga sobre el impacto de las denuncias que involucran a funcionarios, entre ellos Manuel Adorni. En ese marco, un 60,2% de los encuestados interpreta estos episodios como un problema estructural dentro del Gobierno.
Las lecturas alternativas quedan relegadas: apenas un 13,7% considera que se trata de ataques políticos, mientras que otros segmentos menores creen que hay una combinación de hechos reales y especulación o que se trata de situaciones acotadas a determinadas áreas.
Desde la consultora remarcan que «la corrupción aparece como el principal desafío del país, incluso entre quienes votaron al oficialismo en 2025, por encima del desempleo, la inflación o el salario, lo que muestra que el problema ya perfora al propio universo simbólico del mileísmo».
Ajuste cotidiano y caída en la aprobación
El deterioro económico también impacta de lleno en la vida diaria. El 81,6% de los encuestados reconoce haber tenido que recortar gastos en los últimos seis meses, incluyendo rubros esenciales como alimentos, salud y servicios.
Dentro de ese universo, casi tres de cada diez personas admiten haber reducido consumos básicos, mientras que otros grupos señalan recortes en compras habituales o en actividades recreativas. Solo una minoría declara no haber modificado sus gastos.
Este escenario se traduce en un retroceso en los niveles de respaldo al Presidente. La aprobación cayó al 33,1% en abril, marcando su punto más bajo desde fines de 2025. En paralelo, el rechazo escaló al 60,6%, lo que evidencia un cambio brusco en la tendencia registrada durante los meses previos.
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