El economista Miguel Kiguel, referente habitual en el análisis del establishment financiero, lanzó una advertencia sobre el rumbo económico y puso en duda que el país atraviese una recuperación significativa en el corto plazo. En un contexto marcado por la caída de la actividad, el especialista sostuvo que no hay señales claras de un rebote fuerte durante este año.
Tras conocerse el retroceso del 2,1% en la actividad económica de febrero, Kiguel planteó que el escenario actual dista de un repunte sólido. «Podría revertirse, pero no hay un escenario de recuperación o rebote fuerte», señaló, al tiempo que relativizó el impacto del crecimiento registrado el año pasado.
El economista explicó que el impulso de 2024 no alcanza para consolidar una mejora sostenida. «Lo de 2024 fue un rebote fuerte, que el presidente lo caracterizó como ‘pedo de buzo’, fueron realmente unos meses muy buenos», indicó, aunque advirtió que ese envión pierde fuerza en un contexto donde el crédito ya no muestra el mismo dinamismo.
Un crecimiento desigual y con dificultades
Kiguel describió un panorama heterogéneo, con sectores que muestran dinamismo mientras otros atraviesan serias complicaciones. «Todavía tenemos mucha cartera irregular, muchas empresas que no la están pasando bien, los bancos tienen dificultades en saber a quién prestarle. A Vaca Muerta le prestan dólares, pero al consumo masivo, las pymes y todo eso está un poco más difícil. Esto no es un cohete a la luna, es un avión a hélice que despega despacito», alertó.
En ese sentido, remarcó la desconexión entre los indicadores macroeconómicos y la percepción social. «El bolsillo de la gente siente que no le llega la mejora en la actividad, y es importante entender que eso está pasando. El Gobierno a veces vende una situación mucho mejor de la que por lo menos la gente percibe, y creo que todavía no tomó conciencia de que hay un sector importante de la economía que está en dificultades».
Además, cuestionó la concentración del crecimiento en pocas áreas. «Así como hay sectores que andan espectacular, y sabemos cuáles son, hay otros que andan mal y la idea sería que se trate de pensar cómo se puede ayudarlos, porque es para la economía en su conjunto. No nos sirve que el crecimiento esté tan concentrado en pocos sectores».
Inflación y tipo de cambio, bajo la lupa
El economista también puso en duda las previsiones oficiales sobre la desaceleración de precios. «Probablemente en los próximos meses no vamos a ver un 1,5%. El promedio de los últimos 18 meses es 2,6%, y creo que podríamos volver ahí», afirmó, descartando que la inflación alcance niveles cercanos a cero en el corto plazo.
Si bien consideró que marzo resultó un mes atípico por factores estacionales y externos, anticipó que la tendencia debería moderarse. «Fue el peor mes, tuviste además el efecto de la guerra, justo en un mes donde estacionalmente sube la inflación por la educación», explicó, y agregó que esa presión debería ceder en los próximos meses.
Por último, advirtió sobre los riesgos de un tipo de cambio atrasado. «Hay que tener mucho cuidado en no dejarlo apreciar demasiado, porque si el tipo de cambio en un momento llega a un nivel que por ahí es difícil de sostener, aunque estacionalmente funciona, porque entra la soja y un montón de dólares, después eso cambia», sostuvo.
En la misma línea, concluyó: «Habría que ser cuidadoso, no dejar ir al peso hacia un nivel demasiado fuerte, porque si eso después se revierte es pan para hoy y hambre para mañana».
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