Desde la llegada de Milei, el Servicio Meteorológico Nacional perdió más de 300 trabajadores

El informe sobre Dotación de la Administración Pública Nacional del Indec informaba para diciembre de 2023 un total de 1.162 empleados en el Servicio Meteorológico Nacional, que cuenta con 120 estaciones en todo el país. Actualmente, tras la última gran reducción cuenta con poco más de 800 trabajadores. Meteorólogos advierten que esto implica un grave peligro para la seguridad nacional.

El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, escribió un posteo en la red social Twitter («X») con el siguiente título: “La increíble historia del Servicio Meteorológico Nacional”. El texto que sigue es una justificación a los 140 despidos en el organismo dependiente del Ministerio de Defensa que, advierten los especialistas, podría implicar un serio peligro para la seguridad nacional. Desde el inicio de la actual gestión el SMN perdió cerca de 315 empleados.

El último reporte de Dotación de personal de la Administración Pública no registra aún el cese de 140 contratos del SMN. Hasta febrero de este año, cuentan las cifras oficiales, el SMN tenía un total de 987 trabajadores, lo que ya marcaba una reducción en relación a diciembre de 2023, momento en el que eran 1.162, según la misma fuente. A eso se suman 140 despidos, con lo que el número se reduciría a 847.

“El SMN cuenta con unas 100 estaciones meteorológicas distribuidas a lo largo del país y unas 1.000 personas de las cuales unos 20 son meteorólogos”, aseguraba Sturzenegger. “Quizás llama la atención tanta gente de apoyo a 20 meteorólogos, pero resulta que los datos –en la época de los satélites y las comunicaciones- se recogen manualmente (¿cómo?). Es que las estaciones no son un dechado de tecnología. La mayoría tiene más de 50 años y constan de un par de instrumentos muy sencillos”, agregó.

Pero ni las estaciones son 100, ni los meteorólogos son 20, ni los empleados son 1.000, responden desde un comunicado de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). Entre los trabajadores del servicio 472 son técnicos observadores meteorológicos y 148 tienen estudios universitarios con pregrado, grado y posgrado en la materia. Es decir, 620 son profesionales preparados para esto. Otros tantos son personal militar.

«Las estaciones meteorológicas deberían observar las 24 horas del día, los 365 días del año. Esto implica una dotación mínima de siete personas por estación», aclararon.

Pero, agregaron, «gracias a las políticas de desguace de este gobierno más de la mitad de las estaciones meteorológicas no observan de noche, dejando una ventana de entre 9 y 12 horas sin observación». Definen esta situación como un «apagón meteorológico».

Un apagón presupuestario

En el extenso tuit, Sturzenegger agregó que “Los millones de dólares anuales que requieren hoy esos sueldos es dinero que pagan otras familias, reduciendo su poder de compra y por ende su capacidad de gastar y sostener otros empleos en otros lugares”. Pero, una vez más, los números lo desmienten: en el Presupuesto 2026, según constató Deuda Prometida, el Servicio Meteorológico Nacional tiene un total asignado de $ 22.520 millones (pesos, no dólares) para el pago al personal, la mitad que otros organismos, como la Secretaría de Inteligencia de Estado ( $ 56.187 millones).

Con una inflación proyectada para todo 2026 del 10% (de acuerdo con las estimaciones oficiales, que ya casi se alcanzó con la suba del índice de precios del primer trimestre), el presupuesto destinado al SMN creció solamente un 6,6%: pasó de los $ 27.314 millones vigentes en 2025 a los $ 29.140 millones actuales. Para personal el incremento también pierde contra la inflación proyectada: el dinero destinado a este ítem fue de $ 20.951 millones en 2025. Para 2026 sufrió un leve incremento del 7,4%.

Las implicancias de la reducción

El absurdo es que los sueldos de esas 7 personas”, menciona Sturzenegger en relación con las que hoy ocupan cada una de las 120 estaciones meteorológicas, “permiten pagar una estación moderna (la mejor disponible a nivel mundial) que transmite esos datos y muchísimos más a los meteorólogos en tiempo real, y sin necesidad de personal alguno”.

La afirmación también es desmentida no solamente por ATE, sino además por el Centro Argentino de Meteorólogos. La primera, explicó que «plantear que una estación automática reemplaza personas es técnicamente incorrecto. Los sistemas automáticos requieren instalación, mantenimiento, calibración, control de calidad y validación permanente». Sin eso, especificaron, «los datos pueden ser erróneos y los pronósticos, peligrosos».

El centro que nuclea a los meteorólogos del país afirmó en un comunicado que “cualquier proceso de modernización o automatización que se pretenda implementar debe respetar las normativas internacionales que establecen un solapamiento en las mediciones por estaciones convencionales y automáticas durante un período de al menos 2 años para garantizar la homogeneidad de los datos climáticos históricos y evitar la discontinuidad de los registros”. Y detallaron que, una automatización en la red de observación “también requiere de recursos humanos especializados para la adecuada instalación, mantenimiento y supervisión de estaciones meteorológicas automáticas”.

El Centro advirtió finalmente que la reducción de personal y la modificación de los planes de labor derivada de los ajustes presupuestarios “implican una pérdida directa de información meteorológica estratégica e irrecuperable, afectando la continuidad de las mediciones y la calidad de los productos que genera el organismo”. El impacto, resaltaron, no es meramente administrativo: “Degrada directamente la precisión de los pronósticos y la eficacia de los sistemas de alerta temprana, herramientas de las que depende el monitoreo atmosférico y la toma de decisiones en sectores estratégicos de la Argentina”.

Las consecuencias de los ajustes en la materia ya comienzan a notarse: como detalla en esta nota de Deuda Prometida Gimena Fuertes, la falta de profesionales ya está limitando la capacidad de control del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), algo clave para las exportaciones y la seguridad alimentaria interna.