“Nada hay más terrible
que una ignorancia activa.”
Goethe
“Milei al Gobierno, KM al Poder”, podría sintetizar el eslogan de esta administración que comienza a sentir los primeros temblores justo allí, donde la espalda pierde su nombre decente. La otra definición sería, “necesitamos más de 2,9% de inflación porque KM menos del 3% no acepta”. Están para cualquiera. Porque los dejan estar para cualquiera. Cuanto más absurdo, cuanto más delirante sea el planteo, mejor. Cuando todo caiga, haciendo más ruido que un piano de cola arrojado desde la terraza, los canallas del empresariado sentimental y coqueto que el lunes pasado salieron de la juntada de AmCham (Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina) diciendo que “valoraban la señal de sostener el rumbo” lo van a mandar con pito y cadena indicando que “el proyecto era correcto… pero él está loco”.
¿Loco? “Loco… sí -dice el viejo Polonio sobre Hamlet en la inmortal pieza del Cisne de Avón-. Pero hay método en su locura”. La ecuación les cerró mejor que ninguna hasta ahora, incluido el golpe de Estado de 1976: un megalómano trastornado, con delirios de estrella del rock, manejado por su hermanita con complejo de Antígona. La Tortera -como la apoda Mauricio Macri en la intimidad y no tanto- es una de las mujeres más rústicas y brutales del país (al punto hacerle sombra a Patricia Bullrich) y fue habilitada por los que condimentan el estofado a llevarse todo lo que pueda. Claro, a cambio de… bueno, está a la vista. Carambola, palito y tronera. Mientras la fórmula les rinda (¿qué es el 3% de ANDIS frente a la entrega de los Glaciares a las mineras; cuánto representa la estafa $Libra al lado de los miles de millones de dólares que han fugado con el carry trade?), lloverán los plácemes sobre la peluca y los hombros con caspa de Milei.
Y el tipo, encima, se les hace el difícil. “Si no nos quieren acompañar -los aprieta-, no pasa nada. Nos vamos a casa. Total yo puedo trabajar en el sector privado”. Pero… ite iendo, diría un coya amigo mío. No te frustres, Fiera. Andá nomás. Vete, te pido que te vetas. Al sector privado, al campo con los perros imaginarios o, por ahí, a la cárcel… en el mejor de los casos. Eso, el Papadas, lo sabe. Como sabe muchas otras cosas. Demasiadas, acaso, para quienes lo vienen patrocinando. Y por eso usa doble chaleco antibalas: tiene más kevlar encima que una paleta de paddle de última generación. Siempre es mejor sudar la gota gorda que la fría.

Ánade cruel
El pato no suele ser un ave violenta, vengativa, envidiosa, irascible y carnicera salvo que pertenezca a la familia de los Bullrich. Con sus tecnológicos anteojos con audífono (se ha mandado a hacer varios pares de distintos colores así, cuando le toca hablar, le van dictando lo que tiene que decir), la senadora Patricia B. asoma en el escuálido mundillo libertario como candidata de recambio. Un vocero sin voz, una armadora que no sabe armar y un Papadas desgastado de tanto rayar el modelo contra las paredes de la real economic, hacen que esta ex todo reaparezca en el cenit de la errante ultra derecha como proyecto potable. En todo caso -y por ahora- es la que mejor mide en un gobierno barranca abajo.
Es que la derechosidad, que es muy afecta al uso del espejo retrovisor cuando las cosas no marchan como creen que deberían, ha comenzado a extrañar; casi a sentir remembranzas por las figuras de Horacio Rodríguez Larreta en CABA y Patricia Bullrich Luro Pueyrredón en el país. No porque admitan haberse equivocado sino porque su ideal de dirigente es aquel que puedan despedir cuando hace alguna cosita que les desagrada, como al servicio doméstico, y eso, en nuestra desleída democracia de bajísima intensidad, todavía no se consigue.
Encima, el golden boy (he dicho golden, no taxi) que se había armado KM en su cabecita loca no para de mostrar el culo: propiedades baratísimas que le venden jubiladas prestamistas que no lo conocen; viajes a Nueva York y a Punta del Este pagados por el gobierno; vacaciones familiares en Aruba, destino por el que pagó nada más que 5.000 dólares de pasajes: o este muchacho es el rey de la pichincha o algo muy turbio se esconde detrás de la aparente suerte económica del vocero afónico.
Pero la Rubia Perdición de Javier Milei se niega a soltarle la mano. Acaso con buen criterio ya que, supone, tras Adorni se puede esconder una inflación que no cesa de crecer y centenares de muertos por faltas de medicamentos, de atención, de comida y… por suicidio. ¡Qué equivocada! Las malas nuevas potencian las malas viejas y los errores sucesivos son imposibles de ocultar tras otros errores. Así, el 2027 (¿usted cree que falta mucho? No sea pueril) se presenta más difícil que alcanzar la esquiva inflación cero.

¿La casta dónde está?
En el gobierno del Casalito Milei. La verdadera, digo. La que difícilmente el ojo poco avezado del hombre y la mujer de a pie pueda distinguir. “Tener poder es tener impunidad”, definió alguna vez Alfredo Yabrán antes de tener que salir obligadamente de su cómodo anonimato. ¿Quién te otorga inmunidad en este paisito nuestro? El Poder Judicial. Y lo primero que le aconsejaron los Menem a KM cuando la entornaron fue que se comprara una Justicia Propia. Claro, no le avisaron que los armadores nunca lo harían para ella. Porque estos procesos de latrocinio desmadrado requieren, imprescindiblemente, de chivos expiatorios.
La buena de KM, subyugada por las peripecias del poder (e ignorante de las traiciones que suelen signarlas) se entregó de cuerpo entero a lo que uno de los Menem le susurraba al oído y eligió al abogado Santiago Viola como consultor primero, como defensor familiar luego y, finalmente, ahora, como Viceministro de Justicia. Y quiero decir que este es vice de verdad porque juega de taquito con el ministro Juan Bautista Mahiques, un exponente explícito de la casta judicial, casi el prototipo.
No voy a perderme en el intricado laberinto de la familia judicial, con sus incestuosidades políticas y sus protecciones mafiosas. Hay gentes que saben mucho más del tema y algunos, como Carlos Pagni, hasta cuentan una parte, aunque lo hagan con un lenguaje casi inextricable, para iniciados (Jauretche aconsejaba leer La Nación y pararse del lado opuesto. Pero leerla). Sí voy a decir que Viola, hijo de la jueza Claudia Balbín, que en una época ofrecía sobreseimientos a cambio de inculpar a Cristina Kirchner, fue defensor de los hijos de Lázaro Báez y le tendió una trampa al juez Casanello intentando, mediante testigos falsos, demostrar que el magistrado visitaba la Quinta de Olivos durante el kirchnerismo. El viceministro de Justicia libertario también defendió a la hermana del represor Jorge Radice, en una causa vinculada a maniobras de apropiación de bienes de desaparecidos de la ex ESMA. Una joyita el pibe.
La dupla de la injusticia teje hoy una red de impunidad de características casi absurdas ya que con ella intenta envolver tanto a personajes del gobierno acusados de corrupción como a algunos enemigos del Papadas, como Claudio “El Chiqui” Tapia y su brazo ejecutor, Pablo Toviggino. Todo mientras desde el libertarismo caricaturesco, la senadora jujeña Vilma Vedia trata de convencer al pueblo argentino de comer carne de burro. Y uno se pregunta: ¿son conscientes de los riesgos que corre el Gabinete de Milei si esta propuesta se extendiera? Pobre Platero, y su amigo don Juan Ramón Jiménez.

Trump-oso
Es más o menos sabido que el Papa es la representación de Dios en la Tierra, sucesor de Pedro y vicario de Cristo. Ahora bien, el conflicto empieza cuando Dios baja a la Tierra para gobernar los Estados Unidos y el jefe del Pentágono le explica al mundo que León XIV “no sabe nada de teología”. En ese nivel de desatino está la administración de los Estados Unidos: un presidente absolutamente extraviado, en el sentido más amplio del adjetivo; un Jefe del Pentágono, Peter Hegseth, más objetado (y bestial) que el propio Trump; un partido Republicano atravesado por una profunda grieta que tiene a los que siguen apoyando aun al Papadas Blondo y los que quieren sacarlo del Gobierno antes de que hunda aún más al país y al mundo.
Donaldo, como si nada. Hoy se pelea con Irán. Mañana amenaza a China. Pasado bloquea el ya bloqueado estrecho de Ormuz. Al día siguiente dice que volverá a negociar pero si los iraníes le entregan la totalidad del uranio enriquecido y se comprometen a frenar por 20 años la carrera nuclear mientras en paralelo bombardea lugares neurálgicos para Rusia y se pelea con el Senado de su país que, cada semana, está más cerca de imponerle restricciones para guerrear.
La escasez de información (Israel ha cerrado toda comunicación que no salga de su gobierno y los periodistas independientes siguen siendo asesinados en Gaza, Líbano e Irán) impide un verdadero análisis pero cada día está más clara la soledad del norteamericano a quien ya no respetan ni los mandatarios europeos ni el mismísimo Netanyahu que, no sólo ha bombardeado refinerías estratégicas de las que se surte yankylandia sino que rompió el alto el fuego por 10 días alcanzado entre El Líbano y los Estados Unidos.
Algunas fuentes serias sostienen que la suerte de Trump está echada, en lo político y, sobre todo en lo militar, ámbito en el que ha quedado más expuesto que en los archivos de Epstein. Sólo la voracidad de Israel, en cabeza de un par de ministros del gabinete como Itamar Ben Gvir, de Seguridad Nacional, y el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, mantiene la tensión en un punto de no retorno ya que no quieren salir de esta guerra sin anexar parte de Irak y del sur del Líbano.
Voces más poderosas se alzan en este sentido. Una de ellas, la de Xi Jinping: “Un cierto país, obsesionado con mantener su hegemonía, ha hecho todo lo posible por paralizar los mercados emergentes y las naciones en desarrollo. Quien progresa rápidamente se convierte en un objetivo de contención; quien se pone al día se convierte en una amenaza. Pero todo esto es en vano. El mundo en el que vivimos hoy es una comunidad con un futuro compartido. La gente no quiere una nueva Guerra Fría; quiere un mundo de paz duradera y seguridad universal”, ha dicho el premier chino. Y ese no habla porque el aire es gratis.

Olor a final
Tengo que pedir perdón, a esta altura, por tomarme algunas cosas en solfa. Pero en un país en el que el Presidente -que se dice Doctor en Economía-, explica que “la inflación sube porque los precios aumentan”; el Ministro de Salud -que se llama Lugones y desciende del creador de la picana eléctrica… hablame de casta- descubre que el PAMI tiene afiliados mayores de 80 años y les echa la culpa por el déficit de la institución; el Secretario de Agricultura les anuncia a las entidades del campo que las retenciones serán cero… hacia el final del segundo gobierno de Milei y el Director General de Gendarmería, a la sazón novio de la Ministra de Seguridad, compra boinas por valor de dos millones de dólares (a 150.000 pesos la unidad cuando su precio de mercado es de 50.000) que no se pueden usar porque no van con el uniforme.
Un país en el que usted, que me lee, sabe perfectamente de quién hablo cuando digo KM pero la justicia lleva meses tratando de discernir a quién le pertenecen las iniciales que recibían el 3%; donde un operador periodístico ensobradísimo le avisa a un imputado por las coimas de ANDIS que van a allanar sus oficinas; el candidato a vicepresidente de Mauricio Macri se posiciona como la persona que va a conducir la interna del Peronismo hacia 2027; Eduardo Menem consigue un fallo favorable de la Corte para cobrar 40 millones de pesos de jubilación y un retroactivo de 1.500 millones y Julio de Vido, un gran tipo: 76 años, diabetes tipo 1, insulino dependiente, continua detenido en Ezeiza por peronista… Bueno, ese país es un mal chiste, una broma macabra, la farsa en la que se repite la tragedia, una burla a la inteligencia y a la esperanza de las mujeres y los hombres que lo sufren día a día.
Mujeres y hombres, niños y ancianos, personas, seres humanos que, no se entiende cómo, no se han rebelado más allá del grupito de jubilados que son apaleados y reprimidos cada miércoles en las puertas del Congreso y alguna marcha esporádica y, a veces, ilusionante -como la del 24 de marzo- que deja ese regusto a que la cosa puede cambiar. Con hambre, sin trabajo, sin consumo, 300.000 puestos de trabajo perdidos en poco más de 2 años, 70 empresas que cierran por día y los macabros recortes a la ciencia, la universidad, a la salud… Con todo eso, la inflación sigue aumentando y las promesas de Milei caen una tras otra como las fichas de un dominó que nos lleva a la muerte.
Es imprescindible reaccionar. Romper el inmovilismo. Salir de la pesadilla vivida como destino. Y eso no es chiste.
Por Carlos Caramello.-
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