La automotriz japonesa Nissan Argentina avanza en un plan para dejar de fabricar vehículos en el país y pasar a un esquema basado en la importación. La decisión aparece tras el cierre de su planta en Córdoba y en un escenario donde distintas multinacionales recortan su presencia productiva durante el gobierno de Javier Milei.
Según informó la empresa, ya existe un entendimiento preliminar con los grupos Grupo SIMPA y Grupo Tagle para estudiar una posible transferencia de la operación local hacia un modelo comercial sin producción propia.
«En línea con su estrategia global orientada a fortalecer la competitividad y la sostenibilidad del negocio, Nissan Argentina se encuentra evaluando un cambio en su modelo de distribución en el mercado local, asegurando la continuidad de sus operaciones en el país», se indicó en el texto.
Desde la compañía aclararon que el proceso aún está en etapa de análisis y que involucra revisar distintas variables antes de una definición final. «el proceso se encuentra en una etapa de análisis que implica la revisión detallada de los distintos aspectos del negocio por parte de las compañías involucradas».
Salida de la producción y retroceso del sector
La decisión se conoce meses después de que la firma detuviera su actividad industrial en Córdoba, donde producía la pick-up Frontier con una dotación cercana a 300 trabajadores. En sus mejores años, la planta había alcanzado un volumen anual de 25.000 unidades.
El movimiento de Nissan se suma a la salida de Mercedes Benz Argentina, que en 2025 vendió su planta y su operación comercial a un grupo local, marcando otro retroceso para la industria automotriz nacional.
Los datos del sector reflejan este deterioro. De acuerdo a la Asociación de Fábricas de Automotores, la producción de vehículos en 2025 cayó un 3,1% respecto al año anterior, consolidando una tendencia negativa.
Quiénes podrían quedarse con la operación
En caso de concretarse el traspaso, las operaciones pasarían a integrarse a NIBU, la estructura regional de Nissan que agrupa mercados donde la marca opera sin fabricación propia.
Uno de los posibles interesados, el Grupo SIMPA, ya cuenta con una planta en Pilar donde ensambla motos de distintas marcas internacionales. Por su parte, el Grupo Tagle posee una extensa red de concesionarios en Córdoba y experiencia en la comercialización de vehículos de múltiples automotrices.
El repliegue productivo de Nissan refuerza un escenario complejo para la industria local, con menor nivel de actividad, pérdida de empleo y un creciente viraje hacia esquemas de importación en lugar de producción nacional.
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