Un intento de poder sindical y socios investigados por narcotráfico: el pasado que incomoda a Adorni

El episodio, previo a su desembarco en el Gobierno, vuelve a escena por los vínculos empresariales que lo rodearon.

Antes de convertirse en una de las caras visibles del gobierno de Javier Milei, el actual jefe de Gabinete, Manuel Adorni, buscó abrirse camino en el mundo sindical con un proyecto ligado a trabajadores de plataformas de reparto. Ese intento, que no prosperó, hoy genera ruido por las conexiones que aparecen en los papeles oficiales.

Según documentación tramitada ante el Ministerio de Trabajo, el funcionario figuró como parte de la estructura de un gremio en formación que pretendía representar a repartidores de aplicaciones en pleno auge del sector.

Un intento sindical que no prosperó

La iniciativa tomó forma hacia fines de 2019, cuando se impulsó la creación del Sindicato Argentino de Empleados de Delivery y Afines (SAEDA), en un contexto de crecimiento acelerado de apps como Rappi, Glovo y PedidosYa. En ese escenario, distintos actores buscaron posicionarse dentro de un rubro todavía sin una representación consolidada.

Dentro de ese armado, Adorni aspiraba a ocupar un cargo relevante: el de secretario adjunto. Para cumplir con los requisitos legales, debía acreditar actividad dentro del sector, lo que derivó en su inscripción como trabajador de una empresa vinculada al rubro.

La empresa clave y sus antecedentes

La firma en cuestión era TESIR SRL, dedicada a tareas de mensajería y logística urbana. Su rol no era menor: permitía que el actual funcionario cumpliera con la condición formal necesaria para integrar la conducción sindical.

Sin embargo, el foco se corre al analizar quiénes estaban detrás de esa sociedad. Entre los socios fundadores aparecen Pedro Luis Salvatierra Quiroz, de nacionalidad peruana, y Jacinto Gómez Bogado, de nacionalidad paraguaya, ambos mencionados en registros judiciales por causas vinculadas a tenencia y tráfico de estupefacientes.

Esa conexión no implica una acusación directa contra Adorni, pero sí lo ubica dentro de un entramado empresarial donde convivían intereses sindicales en formación con actores bajo investigación penal.

Un episodio que vuelve con otro peso

El trámite del sindicato avanzó durante 2020 con presentación formal incluida, aunque nunca logró consolidarse ni desarrollar actividad sostenida. El proyecto quedó trunco, pero dejó huellas en registros oficiales sobre quiénes formaban parte de la iniciativa.

En aquel momento, Adorni no tenía exposición pública y el sector del delivery funcionaba con escasa regulación, lo que favorecía la aparición de estructuras incipientes y alianzas diversas.

Fuente: LPO