A 50 años del golpe

La dictadura multiplicó por seis la deuda y pulverizó el salario de los trabajadores

A medio siglo del golpe de Estado de 1976, las cifras del desguace económico vuelven al centro de la escena. Un documento elaborado por la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia y la Cátedra Jauretche analiza el viraje del modelo productivo hacia la “valorización financiera”, un proceso que desindustrializó el país y generó una redistribución regresiva del ingreso cuyas huellas persisten en la estructura social argentina.

Según el informe, el eje ordenador de la economía dejó de ser el desarrollo industrial para dar paso a la especulación. Los resultados macroeconómicos fueron drásticos: entre 1976 y 1982, la deuda externa argentina pasó de 8,2 mil millones de dólares a 45 mil millones. Este incremento del 449% tuvo un fuerte componente privado, que representó aproximadamente un tercio del total del endeudamiento.

El Banco Provincia como espejo del endeudamiento

La banca pública bonaerense no fue ajena a esta dinámica de subordinación al capital externo. El informe detalla que la deuda en moneda extranjera del Banco Provincia llegó a representar el 7% de la deuda externa nacional. La vulnerabilidad financiera de la institución quedó expuesta en su relación deuda/patrimonio neto, que se disparó de un 30% en 1976 a un 240% hacia 1980.

Para captar divisas, el banco abrió filiales en el exterior, donde los depósitos en moneda extranjera llegaron a constituir el 20% de sus pasivos externos totales. Tras la crisis financiera de 1980, la entidad debió ser asistida por la Provincia y se vio obligada a suspender el otorgamiento de créditos, paralizando su rol de fomento.

Desindustrialización y caída del salario

El impacto en territorio bonaerense fue particularmente severo debido a la contracción del crédito industrial en favor de la actividad primaria. Los datos son elocuentes:

  • Producción industrial: Cayó un 11% solo entre 1980 y 1981.
  • Peso del sector manufacturero: En 1974 representaba casi la mitad del PBI provincial; tres años después, retrocedió a poco más de un tercio.
  • Participación salarial: Entre 1974 y 1982, la parte de la riqueza que queda en manos de los trabajadores se desplomó del 45% al 22%.

El costo humano del modelo económico

El documento subraya que este cambio de paradigma no fue un proceso pacífico, sino que requirió de un “disciplinamiento social” ejercido mediante el terrorismo de Estado. La persecución laboral y la intervención de sindicatos permitieron que el capital predominara sobre el trabajo.

Como consecuencia de este esquema, el poder adquisitivo fue aniquilado: la cantidad de horas de trabajo necesarias para cubrir las necesidades básicas se triplicó, pasando de 6 a 18 horas. Según el análisis, la dictadura constituyó un proyecto integral que instaló un “modelo social excluyente” que reorientó el rol del Estado a favor de las finanzas y en detrimento de la producción nacional.

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