Luis Caputo aprovechó la caída del dólar oficial para sacar pecho. Este lunes, el ministro de Economía celebró desde sus redes sociales la baja del tipo de cambio mayorista, que perforó los niveles previos a la implementación del esquema de flotación con bandas acordado con el FMI. Con tono desafiante, escribió: “Una vez más, hicimos lo que dijimos que íbamos a hacer, y pasó lo que dijimos que iba a pasar”.
El dólar mayorista se ubicó en $1.079, lo que marcó un retroceso del 4,9% en comparación con el cierre de la semana anterior. Por su parte, la cotización minorista cayó a $1.052,35 para la compra y $1.108,89 para la venta, según el promedio del Banco Central. En paralelo, los contratos de dólar futuro se derrumbaron hasta 6%, reflejando las expectativas del mercado de una baja sostenida en el corto plazo.
Caputo, lejos de la cautela, decidió redoblar la apuesta: “Habría que esperar una catarata de colegas y periodistas pidiendo disculpas por decirle a la gente que habíamos devaluado, pero seguramente no va a suceder”, publicó en su cuenta de X, en tono irónico.
El retroceso del tipo de cambio se explica por una combinación de factores: el ingreso de dólares del agro en plena temporada alta y el atractivo de las tasas locales para el llamado carry trade, que ahora también atrae fondos del exterior. Así lo explicó el economista Gustavo Ber: “Ante la favorable expectativa macro es que el dólar oficial continúa en descenso, camino posiblemente a la banda inferior de los $1.000, a partir de la oferta del campo – en etapa de alta estacionalidad – junto a renovadas apuestas hacia el carry-trade”.
Además, Ber remarcó que “estas últimas ahora ya no sólo de participantes locales sino también extranjeros, lo cual le daría un mayor envión a la avalancha de dólares a corto plazo, de ahí el apresuramiento táctico en las ventas, aunque en esta ocasión junto a medidas macro prudenciales para mitigar una eventual volatilidad a futuro”.
Desde Bell Bursátil también advirtieron que podrían seguir llegando fondos internacionales para aprovechar las condiciones del mercado local, tras la autorización del Gobierno que les exige una permanencia mínima de seis meses.
Aunque Caputo festeje, la economía en términos reales no muestra señales firmes de recuperación. La caída del dólar alivia la presión financiera, pero no borra los efectos del ajuste libertario sobre el consumo, la producción y el empleo.
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