Nuevo tarifazo a la luz: subas de más del 8% presionan sobre los bolsillos en mayo

Los nuevos cuadros consolidan una dinámica de ajustes mensuales que presiona sobre los ingresos familiares.

Las boletas de electricidad vuelven a registrar incrementos en mayo con porcentajes que superan ampliamente los ajustes del mes anterior. El nuevo esquema, determinado por la actualización automática basada en la evolución de precios, impacta con mayor fuerza en el consumo que en los cargos fijos, lo que termina recargando el costo sobre los hogares que más energía utilizan.

Las disposiciones del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) toman como referencia los indicadores de marzo, cuando tanto el índice de precios al consumidor como el mayorista marcaron subas del 3,38%. Esa variación se traslada de manera dispar a la factura: mientras los componentes fijos se mueven en torno al 4%, los variables —que dependen directamente del uso— escalan por encima del 8%.

En la práctica, esto implica que quienes registren mayor consumo sentirán con más intensidad el impacto del ajuste. La diferencia entre componentes no es menor: los cargos variables llegan a incrementos de hasta 8,89%, casi el doble de lo que reflejan los ítems fijos.

Las resoluciones 243/2026 y 244/2026 establecen los nuevos valores para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), bajo las concesiones de Edenor y Edesur. Allí, las subas se suman a una seguidilla de actualizaciones mensuales que se arrastran desde fines del año pasado, en un contexto donde el Gobierno busca desacelerar la inflación, pero mantiene activa la indexación tarifaria.

El mecanismo automático genera una paradoja: aunque el objetivo oficial apunta a moderar los precios, las tarifas continúan ajustándose en función de los índices previos. En marzo, la inflación mostró un repunte respecto a febrero —cuando había sido de 2,9% en el caso minorista y 1% en el mayorista—, lo que empujó los incrementos actuales.

En términos técnicos, el Costo Propio de Distribución (CPD) sube 3,75% para Edesur y 3,82% para Edenor. Sin embargo, ese factor representa solo una parte del total. La factura final incluye además los costos de generación, transporte y una carga impositiva que termina de definir el monto a pagar.

Un caso concreto ilustra el efecto: en Edesur, un usuario residencial R1 pasa a abonar un cargo fijo de $1.557,06 (3,91% más) y un valor por consumo de $144,234 por kWh, con una suba del 8,89%. En Edenor, el cargo fijo se ubica en $1.586,65 (4,10%) y el variable en $144,321 por kWh, con un aumento del 8,68%.

Así, se afianza un modelo de actualización mensual que apunta a evitar atrasos en el sector energético, pero que al mismo tiempo sostiene la presión sobre los ingresos. La previsibilidad en los ajustes no implica alivio: el esquema consolida una tendencia de subas continuas que se siente cada vez más en el bolsillo.

En paralelo, también cambia la forma en que se comunican estas decisiones. Las últimas resoluciones publicadas en el Boletín Oficial ya no incluyen la referencia a la nota del ministro de Economía, Luis Caputo, a la Secretaría de Energía, donde señalaba lo “imperioso” de “continuar con la corrección de los precios relativos de la economía, entre los cuales se encuentran los precios y tarifas concernientes a los sectores de gas natural y energía eléctrica”.