Menos coparticipación y más ajuste: las provincias pagan el descalabro de Milei

El deterioro fiscal tensiona el vínculo con los gobernadores y complica la discusión por Ingresos Brutos.

La merma en los ingresos tributarios durante enero y febrero dejó un saldo negativo fuerte para las arcas provinciales. De acuerdo con estimaciones difundidas en el Congreso, la baja real de la recaudación impactó de lleno en la masa coparticipable y provocó una pérdida cercana al billón de pesos para los distritos en el arranque de 2026.

El informe fue elaborado por el diputado de Unión por la Patria y exdirector de Aduanas, Guillermo Michel, quien detalló que en el primer bimestre la recaudación totalizó $34,56 billones. De ese monto, el 37% —unos $12,9 billones— quedó en la Administración Nacional, mientras que el 32% —$11,1 billones— se distribuyó entre las provincias.

El trabajo señala que la caída real interanual fue de 7,6% en enero y de 9,7% en febrero. Ese retroceso se tradujo en una reducción de $964.619 millones en los envíos por coparticipación durante los dos primeros meses del año.

Buenos Aires, la más afectada

El distrito que sufrió el mayor impacto fue la provincia de Buenos Aires, con una merma de $204.499 millones. Detrás se ubicaron Santa Fe, con $82.967 millones menos, y Córdoba, con $81.028 millones.

El deterioro no solo afecta a las administraciones provinciales. Según cálculos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la porción de recursos que permanece en manos de la Nación registró una contracción real de 9,3% frente al mismo período de 2025, mientras que la masa que se distribuye entre las provincias descendió 7,6%. Para ese centro de estudios, el Tesoro nacional resigna alrededor de $2,4 billones y las provincias otros $928.112 millones. En conjunto, la pérdida asciende a $3,5 billones.

Reforma tributaria en un escenario adverso

El trasfondo de este cuadro es un debate que el Gobierno debe encarar este año: la presentación de un proyecto de reforma tributaria ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). El compromiso incluye la eliminación de impuestos considerados distorsivos, entre ellos Ingresos Brutos, y la simplificación del sistema.

Sin embargo, el contexto no luce favorable. El propio ministro de Economía, Luis Caputo, admitió en declaraciones recientes que la recaudación constituye el punto más frágil del esquema fiscal y que los ingresos de la ARCA necesitan recuperarse.

Si la tendencia actual continúa, la negociación con los gobernadores para avanzar sobre Ingresos Brutos podría empantanarse. Para las provincias, resignar ese tributo en medio de una merma de recursos implicaría un riesgo difícil de asumir.

En paralelo, algunos analistas proyectan que el conflicto en Medio Oriente podría impulsar mayores exportaciones de petróleo y gas desde Vaca Muerta, lo que reforzaría la recaudación nacional vía derechos de exportación. Pero esos fondos no se coparticipan, lo que abre la puerta a nuevos reclamos de los mandatarios provinciales para compartir impuestos como el Impuesto al Cheque, otro gravamen que figura en la lista de posibles recortes dentro de la reforma.

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