En un contexto de ajuste y caída del consumo, el Gobierno decidió eliminar los impuestos internos para autos de entre $41 y $75 millones y reducir la alícuota para los que superan los $75 millones, que bajará del 35% al 18%. Según el ministro de Economía, Luis Caputo, esta medida permitirá una reducción de precios de entre el 15% y el 20%, lo que podría impulsar la demanda en el segmento de lujo.
El anuncio generó reacciones divididas. Mientras que el sector automotor celebra la medida, ya que considera que puede destrabar ventas postergadas, algunos economistas y dirigentes políticos cuestionaron la decisión. Argumentan que, en un país donde la mayoría de la población enfrenta dificultades para acceder a bienes básicos, la prioridad no debería ser reducir impuestos a vehículos que solo un pequeño sector de la sociedad puede comprar.
Además de los autos de alta gama, el Gobierno también anunció que eliminará los impuestos internos para motos de entre $15 y $23 millones e impulsará la importación de vehículos eléctricos e híbridos con arancel cero, aunque con un cupo anual de 50.000 unidades.
Si bien la carga tributaria sobre los autos en Argentina es una de las más altas de la región y encarece los precios finales, la decisión de aliviar impuestos a los modelos más caros deja abierta la discusión sobre cuáles deberían ser las prioridades en la política fiscal en el actual contexto económico.
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