La discusión por las cifras sociales volvió a tomar temperatura después de que la Universidad Católica Argentina cuestionara la magnitud de la baja de la pobreza que difunde el Gobierno. Desde el Observatorio de la Deuda Social remarcaron que el descenso existe, pero advirtieron que tres cuartos de la mejora desde 2023 responden a un “efecto estadístico” y no a ingresos que acompañen. La presentación del informe se realizó ante un grupo reducido de periodistas, entre ellos Ezequiel Orlando, director de Deuda Prometida, acompañado por otros grupo selecto de periodistas.
Los especialistas dijeron que los números del Indec muestran una caída fuerte —31,6% de pobreza y 6,9% de indigencia en el primer semestre—, pero insistieron en que esos datos necesitan una lectura cuidadosa. Para la UCA, la curva baja, aunque no se acerca a la fuerza que marca el organismo oficial.
Un descenso inflado por el modo en que se mide
El informe revisó la metodología del Indec y concluyó que, con ese esquema, la pobreza habría quedado en 31,8% en el segundo trimestre de 2025, lo que marcaría una disminución de 9,5 puntos en dos años. Sin embargo, al ajustar la medición por la mayor captación de ingresos que la EPH incorpora desde 2023, la caída se redujo a apenas 2,1 puntos: de 33,9% a 31,8%. Según el Observatorio, lo mismo ocurre con la indigencia, donde casi toda la mejora proviene del mismo “efecto estadístico”.
El reporte también recordó que no es el único indicador oficial que genera dudas. El estimador mensual de actividad, recalculado por el Indec en los últimos meses, transformó varios meses negativos en positivos y suavizó la recesión desde un punto de vista técnico.
Ingresos que crecen en la encuesta, no en la vida diaria
La UCA explicó que la EPH arrastra subregistro de ingresos y problemas de respuesta desde hace años. Mientras ese sesgo se mantuvo estable, las comparaciones fueron válidas. Pero a fines de 2023 ocurrió un quiebre: la encuesta comenzó a captar ingresos más altos que los que mostraban otras fuentes.
Los investigadores detectaron un salto llamativo:
- La EPH registra hoy un 16% más de ingresos que los que habría captado con la capacidad de 2018.
- También releva 17% más que en el tercer trimestre de 2023.
Ese aumento no refleja una mejora genuina, sino un cambio metodológico o cultural en la forma de declarar ingresos. El resultado: los indicadores de pobreza bajan con fuerza aunque la realidad cotidiana no acompañe en la misma proporción.
La canasta atrasada, un problema que maquilla los números
La UCA también reclamó que el Indec acelere la actualización de la Canasta Básica Total. Una canasta más realista marcaría tasas de pobreza más altas en todos los años analizados y mostraría mejor el impacto de los aumentos de tarifas y servicios desde 2024. Según el informe, una CBT actualizada habría moderado el salto de pobreza tras la devaluación de diciembre de 2023, pero también habría frenado la baja que vino después.
Más allá del debate técnico, el documento pinta una foto social delicada. El derrumbe de la pobreza luce más profundo en la estadística que en los barrios: ingresos que no alcanzan, inflación acumulada y un poder de compra que sigue golpeado, más allá de cualquier ajuste metodológico.
About Author
Te puede interesar también...
-
Milei ataca a China mientras depende de un swap que puede llevar al país al default
-
Por salario miseria, las playas de Pinamar se quedaron sin guardavidas a las 17
-
Entre elogios a Trump y críticas al “woke”, Milei regresa al foro de Davos
-
La crisis laboral escala con despidos y protestas: ¿qué pasa con Lustramax?
-
Escalada innecesaria: la decisión de Milei que enfrentó a Argentina con Irán
