Un posteo de la Oficina de Respuesta Oficial fechado el 30 de marzo sostiene que en abril las facturas de gas bajarán un 5,66%. “Esta reducción responde a una política energética seria, basada en reglas claras y no en parches temporales como los que nos tenían acostumbrados”, dice textualmente. Y continúa: “La baja se explica por dos factores principales: la caída del precio mayorista del gas en el sistema en pesos, producto de la estabilidad cambiaria, y la aplicación del subsidio focalizado del 50% al gas por red, que impacta directamente en los hogares que realmente lo necesitan”.
El Instituto Argentina Grande tomó estas declaraciones y respondió con algunos datos. Desde la institución explicaron en un informe que las tarifas de servicios públicos son las que más vienen subiendo desde el cambio de gestión. “Particularmente las tarifas de gas subieron en promedio 610%, mientras que la inflación subió 291,9% en el mismo período”, destacaron. Eso implica, agregaron, un aumento real de más del 80%.
“Los hogares más castigados por los aumentos son los hogares de ingresos medios, cuyas tarifas subieron incluso más que la tarifa de gas que pagan los hogares de ingresos altos”, afirmaron también. Pero mientras desde el Gobierno sostienen que los subsidios impactan en los hogares donde más se necesita, desde IAG señalaron también que a la caída en el poder adquisitivo del salario de los hogares de ingresos medios se les sumó el incremento de tarifas, que representan un porcentaje cada vez mayor de los sueldos. “En febrero el peso de la tarifa de gas sobre un salario promedio privado duplicó el peso que tenía en noviembre de 2023. El cambio en el esquema de segmentación de 3 niveles a 2 –que todavía no se reflejó en las facturas del AMBA– perjudicaría más a una parte de los hogares de ingresos medios que pasarían de tener un porcentaje del consumo subsidiado a no ser hogares sin subsidios”.
Además de eso, concluyeron, “bajan las cantidades subsidiadas”. Por lo tanto, quienes mantengan los subsidios (sean N3 o N2) “igual recibirán, sobre todo en meses de temperaturas menos extremas, facturas más caras”.
Qué dicen otros estudios
El Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA registró para marzo un total de $ 213.557 como el dinero que necesita un hogar promedio del AMBA que no recibe subsidios para cubrir sus necesidades energéticas: el gasto aumentó un 11,4% respecto al mes anterior y un 46% en relación al mismo mes de 2025. El último dato de inflación mensual del Indec fue del 2,9% y el interanual del 33,1%, por lo que ambos incrementos están muy por encima del índice de precios general.
“Esto marca un cambio de paradigma. Las facturas bajan sin congelamientos artificiales, sin distorsiones y sin trabas a la inversión”, enfatizaban en el posteo oficial. “Bajan gracias a un esquema de tarifas ordenado, con actualizaciones mensuales que evitan atrasos, con empresas que están invirtiendo y con una política de subsidios inteligente y focalizada”, explicaron desde la oficina que se dedica a responder a notas periodísticas.
Para un hogar sin subsidios, desde diciembre de 2023, la UBA estimó los aumentos en el gas natural en 766%, el de transporte en 966%, el de energía eléctrica 370% y el de agua del 366%.

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