El clima financiero internacional empezó a deteriorarse y ya impacta de lleno en la Argentina. En medio de temores por quiebras empresariales vinculadas al avance de la Inteligencia Artificial y por la escalada del petróleo tras el conflicto en Medio Oriente, los mercados internacionales se cierran para el gobierno de Javier Milei y también para las provincias que buscan financiamiento.
La atención de los inversores gira este fin de semana en torno a la evolución de la guerra que iniciaron Estados Unidos e Israel en Medio Oriente. El conflicto impulsó el valor del crudo, que el viernes superó los 90 dólares por barril y alimenta expectativas de un escenario de estanflación a nivel global.
En ese contexto, los grandes fondos de inversión empiezan a mostrar señales de tensión. Las acciones del gigante financiero BlackRock cayeron alrededor de 8%, en medio de crecientes temores a una ola de quiebras empresariales vinculadas al avance de la Inteligencia Artificial y su impacto en el empleo calificado, especialmente en sectores de servicios como asesorías legales, administrativas y contables.
La presión de los inversores también quedó en evidencia en uno de sus fondos de crédito privado. BlackRock restringió los rescates del fondo HPS Corporate Lending al 5% de las participaciones, cuando los pedidos de salida alcanzaban el 9,3%.
Desde la agencia Bloomberg Line señalaron que se trató “del caso más claro de bloqueo de las retiradas de fondos entre los principales fondos de crédito privado” desde que “inversores se mostraron cada vez más recelosos con respecto a esta clase de activos después de que los colapsos de alto perfil suscitan inquietud sobre las normas de concesión de préstamos”.
Vuelo a activos seguros y más presión sobre países emergentes
En un escenario de incertidumbre financiera, los inversores suelen buscar refugio en activos considerados seguros. Históricamente, ese movimiento se traduce en compras de bonos del Tesoro de Estados Unidos, además de oro y otros metales preciosos.
Ese fenómeno, conocido en los mercados como “vuelo a la calidad”, suele cerrar el acceso al financiamiento para los países emergentes. Argentina aparece entre los más perjudicados, ya que su capacidad para colocar deuda en el exterior queda prácticamente anulada.
Para que el país pudiera volver al mercado internacional, el bono Global GD35 debería subir alrededor de 20% y así llevar su tasa interna de retorno al 7%. Recién en ese escenario el Gobierno tendría alguna posibilidad de refinanciar los vencimientos de deuda de julio, que rondan los 4.400 millones de dólares.
Las dificultades no afectan solo a la Nación. También golpean a las provincias. Un ejemplo reciente lo ofreció Entre Ríos, que buscó colocar 500 millones de dólares en deuda y apenas consiguió 300 millones, con una tasa superior al 9%. El resultado encendió alarmas en otros distritos como Buenos Aires, Neuquén y Córdoba, que también necesitan financiamiento.
La apuesta de Caputo al mercado local
Frente a ese escenario, el ministro de Economía, Luis Caputo, reiteró que el Gobierno no planea salir a buscar fondos en el exterior. La estrategia oficial apunta a captar recursos dentro del país mediante la emisión de un bono AO27, pensado para atraer capitales provenientes de actividades no declaradas.
Sin embargo, en el mercado financiero persisten dudas sobre la capacidad del Gobierno para afrontar los vencimientos de deuda de este año y del próximo. Por eso, la atención sigue puesta en la evolución de las reservas del Banco Central.
En lo que va del año, la autoridad monetaria compró unos 3.004 millones de dólares. Ese flujo se alimenta principalmente de la emisión de deuda por parte de empresas en el mercado de capitales y de préstamos en divisas dentro del sistema financiero, que luego se venden en el mercado oficial.
Si la crisis que empieza a gestarse en Wall Street termina bloqueando también el acceso al crédito para compañías y provincias argentinas, esa fuente de dólares podría frenarse. En ese caso, la acumulación de reservas quedaría atada casi exclusivamente al saldo comercial.
Petróleo caro, soja en alza y presión sobre el dólar
La escalada del petróleo también empuja al alza a otros commodities, entre ellos la soja. Ese movimiento podría mejorar el ingreso de divisas por exportaciones, aunque para los productores agrícolas abre un dilema: vender ahora con precios altos o esperar una eventual mejora del tipo de cambio.
Mientras tanto, en el mercado local crece la tendencia a dolarizar carteras. El Banco Central intenta moderar esa presión administrando el ritmo de suba del dólar, aunque la volatilidad complica la estabilidad macroeconómica y vuelve más difícil la fijación de precios para las empresas.
Los primeros datos de marzo ya reflejan esa tensión. Según la consultora Equilibria, los precios aumentaron 1,7% en la primera semana del mes, el salto semanal más alto del año. La inflación podría acelerarse aún más si las petroleras trasladan al mercado interno el aumento del crudo internacional, en un contexto donde el Gobierno evita intervenir sobre los precios.
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