Casi un año de retroceso: las ventas minoristas pymes siguen en caída

Comerciantes advierten cautela en el consumo y dificultades para sostener la rentabilidad.

El comercio minorista pyme atravesó otro mes con números negativos. Durante febrero, las ventas registraron una baja interanual del 5,6% a precios constantes, lo que profundiza una racha de diez meses consecutivos de retrocesos en la actividad.

En la comparación con enero se observó una mejora del 2,6%, un movimiento asociado principalmente al inicio del ciclo lectivo. Sin embargo, ese repunte resultó insuficiente para compensar la tendencia descendente que atraviesa el sector. En lo que va del año, el indicador acumula una contracción del 5,2%.

El relevamiento también expone percepciones divididas entre los comerciantes. Un 52,6% sostuvo que su situación se mantuvo similar a la de febrero del año pasado, aunque ese grupo se redujo en relación con el mes anterior. En paralelo, el 38,8% afirmó que su nivel de ventas empeoró, lo que amplía el número de negocios que perciben un deterioro en la actividad.

Rubros con fuertes retrocesos

El análisis por sectores muestra un panorama mayormente negativo. De los siete rubros evaluados, seis exhibieron descensos frente al mismo mes del año pasado. Las bajas más pronunciadas aparecieron en bazar y decoración, con una caída del 14,4%; perfumería, con un retroceso del 10,7%; y alimentos y bebidas, que registró una disminución del 8,7%.

Farmacias constituyó la única excepción, con un leve incremento del 0,3% interanual.

El impulso de la vuelta a clases motorizó algunas ventas en artículos escolares, lo que explica la suba mensual registrada en febrero. Aun así, el movimiento no alcanzó para revertir la debilidad del consumo, en un contexto donde muchas familias priorizan gastos básicos y postergan compras no esenciales.

Consumo selectivo y cautela para invertir

El informe también señala que los clientes se muestran cada vez más selectivos. La búsqueda de promociones, descuentos o facilidades de pago se volvió un factor clave para concretar compras.

Al mismo tiempo, los comerciantes enfrentan costos operativos elevados y una fuerte carga impositiva, elementos que presionan sobre los márgenes de rentabilidad.

En ese escenario, las decisiones de inversión se mantienen en pausa. El 57,6% de los empresarios considera que el contexto actual no resulta adecuado para realizar nuevas inversiones. En cambio, apenas el 15,5% cree que puede tratarse de una oportunidad, mientras que el 26,9% todavía no tiene una postura definida.

Expectativas para los próximos meses

Las perspectivas de corto plazo aparecen divididas. Un 46,6% de los comerciantes espera que la situación se mantenga sin cambios durante los próximos doce meses, mientras que el 42,9% confía en una mejora económica. En contraste, el 10,5% anticipa un escenario más complejo.

Para el sector, la evolución del consumo dependerá en gran medida de la recuperación del poder de compra de los salarios y de una mayor estabilidad en los costos de reposición de mercadería. Mientras tanto, los comerciantes siguen con el desafío de sostener la actividad en un contexto donde la recuperación del mercado interno todavía no logra consolidarse.

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