El economista Carlos Melconian lanzó un diagnóstico duro sobre el rumbo económico del gobierno de Javier Milei y puso en duda que el oficialismo logre una estabilización consistente durante 2026. Según su mirada, la política económica sigue sin un diseño cerrado, convive con tensiones en el frente cambiario y consolida un piso inflacionario elevado, lejos de los objetivos que difunde el discurso oficial.
El ex presidente del Banco Nación sostuvo que la inflación permanece estancada en torno al 2% mensual y que esa dinámica expone una decisión política: dejar en segundo plano la baja profunda de los precios. En ese marco, cuestionó la distancia entre el relato y los números efectivos y remarcó que, más allá de los anuncios, el proceso inflacionario continúa lejos de una derrota definitiva.
Para Melconian, uno de los problemas centrales radica en la ausencia de un programa cerrado. Según explicó, el esquema vigente “todavía no está graduado” y se arma sobre la marcha, una característica que, a su entender, bloquea cualquier intento serio de estabilización de largo plazo. En esa línea, advirtió que el Gobierno instala la idea de una inflación controlada cuando en los hechos el nivel anualizado sigue siendo elevado.

Al repasar experiencias previas, señaló que los planes que lograron llevar la inflación a un dígito anual requirieron decisiones mucho más contundentes que las actuales. Desde esa perspectiva, el horizonte para el próximo año aparece cargado de incertidumbre. “No sé si la inflación logra salir de los dos dígitos anuales, aun en su versión más baja”, afirmó al aire de Splendid 990.
El análisis también incluyó el frente cambiario. Melconian indicó que la estrategia inicial de un crawling peg del 1% mensual quedó rápidamente desfasada frente a una inflación superior al 2%, lo que generó presiones difíciles de sostener. La posterior decisión de ajustar bandas o techos del tipo de cambio en función de la inflación pasada, explicó, refuerza la expectativa de que el dólar no permanezca estable.
En ese contexto, interpretó que el propio Gobierno, aunque sin decirlo explícitamente, dejó en suspenso el objetivo de alcanzar una inflación anual de un dígito. La dinámica actual del dólar y los precios, sostuvo, funciona como una confirmación de ese cambio de prioridades.
Melconian también se refirió a la actividad económica, que durante la segunda mitad del año mostró señales de estancamiento. La industria, la construcción y el consumo aparecen entre los sectores más golpeados, en un escenario marcado por pérdida de poder adquisitivo, problemas en el empleo y fuertes diferencias entre rubros.
Sobre el mercado laboral, advirtió que el ajuste se canaliza a través de un aumento de la informalidad, con impacto directo sobre los ingresos reales. A eso se suma un crédito que no logra recuperarse y una inversión que continúa débil, con predominio de cambios de manos locales y escasa participación de capitales extranjeros.
Por último, cuestionó que el equipo económico celebre el cumplimiento de los pagos de deuda sin presentar una hoja de ruta clara para el crecimiento. Según su mirada, sin un plan integral que ordene inflación, dólar y actividad, la economía queda atrapada en una meseta que condiciona seriamente las perspectivas para 2026.
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