20 de junio de 2024

El doble estándar de Larreta (y Macri) para cobrar impuestos

El gobierno porteño se ensañó contra Nación en una pelea donde mantiene un doble estándar. Cuando la AFIP propuso mejorar la valuación inmobiliaria para Bienes Personales, Horacio Rodríguez Larreta saltó a defender a los 200.000 más ricos de su jurisdicción que aún no pagan ese impuesto federal.

La Ciudad de Buenos Aires implementó en 2012 un criterio de valuación de inmuebles que acercó la valuación de las propiedades a su valor de mercado. Desde entonces utiliza esa valuación para cobrar su impuesto inmobiliario.

Como indica la ley, la AFIP adoptó en 2013 el mismo criterio diseñado por las autoridades porteñas para determinar la valuación de los inmuebles ubicados en la Ciudad. Esta decisión se dio marcha atrás en 2018, durante la presidencia de Mauricio Macri.

Allí salta a la vista la hipocresía de robustecer los ingresos de la Ciudad pero erosionar la base imponible del impuesto sobre los Bienes Personales, que es coparticipable a todas las provincias.

Ante esto, la gestión de Mercedes Marcó del Pont en la AFIP cumplió a rajatabla con la ley y reparó el desvío macrista. Para ello instrumentó la misma metodología utilizada entre 2013 y 2018.

Por incómodo que le suene a Juntos por el Cambio, el criterio que adoptó la autoridad tributaria nacional para valuar los inmuebles en la CABA fue creado y utilizado por el ex presidente Macri cuando todavía era jefe de Gobierno para mejorar la recaudación porteña. Fue el mismo adoptado por la AFIP en 2013 hasta que en 2018 durante la presidencia de Macri fue dejado de lado.

Larreta consideró como discriminatoria una interpretación que, en rigor de verdad, no hace más que colocar en un pie de igualdad a los inmuebles ubicados en la Ciudad de Buenos Aires con los del resto de las jurisdicciones provinciales.

La oposición de Larreta y Macri a mejorar los ingresos tributarios a partir del aporte de los sectores de mayor capacidad contributiva se alinea con la reforma tributaria introducida a mediados del gobierno de Cambiemos. Esta se propuso reducir el impuesto sobre los Bienes Personales a su mínima expresión.

Una perspectiva federal

Desde este año la AFIP utiliza el mismo criterio que la Ciudad de Buenos Aires para valuar los inmuebles porteños al momento de pagar el Impuesto sobre los Bienes Personales. La decisión del organismo redunda en una mejora de la base imponible de Bienes Personales ya que acerca la valuación fiscal al precio de mercado de las propiedades. Equidad desde una perspectiva federal consiste en el objetivo de Marcó del Pont para modificar nuevamente esta normativa, ya que redundará en la mayor recolección de un tributo coparticipable con las 23 provincias.

La medida multiplica por cuatro la valuación fiscal de los inmuebles porteños utilizada para determinar el monto a ingresar por el tributo. Con los cambios el valor fiscal de los inmuebles porteños pasará de representar el 7% del precio real para alcanzar al 28% de su valuación de mercado.

Sólo pagarán más los ultra ricos

A diferencia de la decisión del gobierno porteño de 2012, que implicó aumentos para todos los porteños, la nueva normativa de la AFIP alcanza a los propietarios de inmuebles con valuaciones fiscales superiores a los US$ 900.000 y a quienes posean más de un inmueble.

La mejora estimada en la recaudación por el cambio de criterio asciende a unos $ 36.000 millones en 2022 que aportarán unos 233.000 contribuyentes de elevada capacidad contributiva que son dueños de una o más propiedades en la Ciudad de Buenos Aires.

Este grupo se forma por 7.000 propietarios porteños cuya vivienda tiene una valuación fiscal superior a los US$ 900.000 (o $ 30 millones). Y, además, por 226.000 contribuyentes que declaran más de dos propiedades en la Ciudad.

Inequidades obscenas

Una casa de 250m2 en el selecto barrio porteño de Belgrano se vende por 370.000 dólares mientras que la valuación fiscal del inmueble asciende apenas a los 27.000 dólares. El criterio adoptado por la AFIP, idéntico al del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, valúa fiscalmente a unos US$ 108.000.

Si sus próximos propietarios la declaran como su casa habitación todavía no pagaran Bienes Personales por esa “mansión”. Con los umbrales vigentes la valuación fiscal debería rondar el 73% del valor de mercado para que esos porteños paguen Bienes Personales por su vivienda. El revalúo sí alcanzará a aquellos inmuebles porteños declarados que no sean su casa habitación.

En cambio, un departamento a estrenar de 60m2 sobre la avenida Pedro Goyena en Caballito se promociona a 160.000 dólares. La valuación fiscal del inmueble ronda los 11.000 dólares, apenas un 6,8% del precio que informa la inmobiliaria. El revalúo eleva dicho valor a 44.000 dólares que distan significativamente del mínimo no imponible. Por lo tanto, no estará incluida.

Un impuesto progresivo

El Impuesto sobre los Bienes Personales grava, entre otros activos, a los inmuebles urbanos. Es un elemento particularmente progresivo ya que en general existe un vínculo estrecho entre el valor de la propiedad y el nivel de vida de los contribuyentes.

En Argentina, las provincias tienen la potestad de regular el impuesto inmobiliario. En líneas generales, grava las propiedades situadas en cada provincia y la base imponible está constituida principalmente por la valuación fiscal que se le asigne al mismo, sobre el cual se aplica una escala de alícuotas.

La recaudación del impuesto inmobiliario ha ido perdiendo importancia debido, principalmente, a actualizaciones de las valuaciones fiscales por debajo de la inflación. En las principales jurisdicciones del país, las valuaciones fiscales provinciales de inmuebles urbanos se encuentran entre el 5% y el 7% de los valores de mercado. De esta forma, una persona que además de su vivienda es propietaria, por ejemplo, de un departamento de 55 m2 en Caballito que se vende en USD 150.000 registra una valuación fiscal de apenas USD 10.500, sobre la que se calcula el monto a pagar.

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