29 de septiembre de 2023

Declararon testigos que cuando eran niños vieron como la dictadura ejecutó a una mujer delante de sus hijos

Dos hombres relataron hoy ante un tribunal federal de La Plata el operativo que, siendo dos niños de 10 y 13 años, presenciaron en 1977, durante la última dictadura cívico-militar. Se trata de un hecho donde las fuerzas policiales rodearon una casa y acribillaron a balazos la propiedad, asesinando a una mujer mientras ponía a salvo de la balacera a sus tres hijos menores de edad.

Francisco Nogueira y Aldo Pietrantuono, declararon este lunes ante el Tribunal Oral Criminal 1 de La Plata como testigos. El juicio unificado comenzó a principios de marzoque investiga el operativo represivo de marzo de 1977 en Almirante Brown, donde fueron asesinadas Vicenta Orrego Meza y otras víctimas. También se juzga lo ocurrido con los tres hijos de Vicenta, a quienes se retuvo, se ocultó su identidad y se abusó sexualmente en un hogar para niños de Banfield.

Por estos hechos hay 9 imputados, entre ellos el represor Miguel Etchecolatz, el exministro bonaerense Jaime Lamont Smart, el exjefe policial Juan Miguel Wolk y la exsecretaria del Tribunal de Menores N°1 de Lomas de Zamora Nora Pellicer.

«Ese 15 de marzo de 1977, entre las 5.30-6 horas de la mañana, mi hermano estaba despierto porque se iba a trabajar y ve mucha gente armada, con armas largas. No sabíamos para dónde ir. Hubo una balacera por 20 minutos», contó Nogueira, que en ese momento tenía 10 años y vivía frente a la casa de Vicente. Recordó que en un momento, un hombre desde adentro de la casa de Vicente pidió una tregua «y ahí fue que la mamá de los chicos comenzó a sacarlos».

«La señora (Vicenta) saca a dos de los chicos y cuando sale con el tercero se acerca un personal policial de civil y la ejecutó de un tiro en la cabeza», dijo el hombre conmovido. «Otro personal le saca la criatura y le tiran una ráfaga de disparos», recordó.

Los policías retiraron los cuerpos de Vicenta y la pareja de militantes que vivía con ella y luego saquearon la casa de la mujer, oportunidad en que Nogueira recordó haber visto al hijo mayor de Vicenta mirar cómo desvalijaban la casa.

«El nene me dice ‘se llevan mis juguetes’ y eso me impactó. Yo tenía 10 años, tenía conciencia que le acababan de matar a la mamá y él decía ´se están llevando mis juguetes´. Muchos años me quedé pensando en esos chicos, qué habrá sido de esos chicos», dijo Francisco.

Afirmó con emoción que «pasaron 45 años, quiero que el Tribunal tome en cuenta mi declaración a pesar de la edad que tenía en ese momento. Tenía 10 años. Yo no escribí un diario como Ana Frank pero tengo todos los recuerdos acá (dijo señalándose la cabeza con la mano)».

Aldo Pietrantuono tenía 13 años, también era vecino de Vicenta y declaró hoy sobre ese operativo en el que estimó participaron más de 40 efectivos y que conmocionó a todo el barrio por la cantidad de disparos efectuados contra la propiedad y sus ocupantes.

Los hechos

Julio Ramírez, esposo de Vicenta y padre de sus hijos Carlos Alberto, María Ester y Alejandro Mariano, tenía militancia social desplegada en la Sociedad de Fomento Bernal Oeste, de la que fue presidente. En diciembre de 1974 había sido detenido y puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN).

A partir de ese momento, según consta en la elevación a juicio, Vicenta y sus hijos «sufrieron una persistente presión del accionar ilegal de las fuerzas de la represión», por lo que debieron buscar protección en la Parroquia Nuestra Señora de Itatí. A la semana el cura «Pepe», quien estaba a cargo de esa iglesia, fue asesinado y tuvieron que volver a mudarse.

Según precisó la elevación a juicio, el 15 de marzo de 1977, en horas de la madrugada, fuerzas represivas rodearon la casa ubicada en las calles Nother, entre Santa Cruz y Tierra del Fuego, del Barrio de San José, partido de Almirante Brown y dieron muerte a sus moradores.

Allí residía desde hacía aproximadamente tres meses Vicenta Orrego Meza de Ramírez con sus tres hijos, Alejandro Mariano de dos años, María Esther, de tres, y Carlos Alberto, de cinco años.

Dos semanas antes del operativo, la mujer había dado alojamiento a una pareja de militantes de la organización Montoneros, María Florencia Ruival y José Luis Alvarenga, quienes estaban huyendo de la persecución de las fuerzas de la represión ilegal.

Sin identificarse, integrantes del grupo de tareas que ingresó a la casa abrieron fuego contra el inmueble e iniciaron una balacera que se prolongó, por al menos, quince minutos.

Desde el interior de la casa se pidió «un alto el fuego para poder evacuar a los niños que estaban en la vivienda», algo que los represores concedieron .

«Una vez que cesaron los disparos, Vicenta Orrego Meza comenzó a evacuar a sus hijos por la ventana que daba al fondo de la vivienda, entregándoselos a un policía que los iba dejando en un baldío lindante. Primero salió Carlos luego María Esther, y cuando salía Vicenta exhibiendo un trapo blanco y llevando en sus brazos al menor de sus hijos, Mariano Alejandro, «fue recibida por el mismo efectivo que había tomado a sus otros hijos».

Ese policía, «luego de conducirla unos pasos hasta el límite de la construcción de la casa, con su arma de puño, de manera artera y sin mediar provocación ni justificación alguna, le disparó a corta distancia en la cabeza provocándole la muerte».

Los niños, que habían quedado abandonados en el baldío en medio de la balacera fueron retirados por Raúl Vitasse, un vecino que los tuvo unos días en su casa. Luego los llevó a la comisaría, para que la policía localice a sus familiares, pero eso no fue posible.

Los tres hermanos Ramírez fueron derivados por orden de la justicia de menores al Hogar Belén, donde su personal no se ocupó de localizar a ningún familiar de los niños. En ese hogar los tres hermanos sufrieron maltrato físico, abusos sexuales y violaciones.

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