3 de marzo de 2024

Columna de opinión

Cooperación nuclear: China y Argentina, en la transición energética

Por Lucía Gaitán y Sara Rossell.-

El mundo entero atraviesa un proceso de reconversión de la infraestructura energética mundial, cuyo fin es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que han sido responsables de subir la temperatura del planeta. Por sus bajas emisiones y al ser una energía base, la energía nuclear ocupa y ocupará un rol central en las políticas de descarbonización para mitigar el aumento de la frecuencia e intensidad de los fenómenos climáticos.

En agosto de 2021, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) publicó un informe analizando la gravedad de la crisis climática. Sostienen que la influencia humana ha sido la responsable de subir la temperatura media del planeta a una tasa sin precedentes en los últimos 2000 años y que esto se debe a las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de las actividades humanas.

Frente a este panorama, el IPCC plantea la urgente necesidad de reducir las emisiones de GEI y llegar a lo que denominan un escenario de “cero emisiones netas” para el año 2050, con el objetivo de mantener el incremento de la temperatura media del planeta en 1.5°. Actualmente la energía nuclear genera el 10,1% de la electricidad a nivel mundial y es la segunda fuente de electricidad baja en carbono luego de la hidroeléctrica, emitiendo mucho menos que la solar y la eólica.

China lidera la transición a fuentes energéticas renovables y nuclear, promoviendo el desarrollo del sector y la reducción de los precios volviéndolas más accesibles. Este desarrollo está marcado por una fuerte planificación e inversión estatal. Desde 2010 ha invertido más de USD 818 millones en generación renovable y es el tercer país más grande en capacidad instalada en lo nuclear.

Hoy en día, es el país del mundo que más reactores de potencia construye, con un total de 17 proyectos y aspira a convertirse en un líder en el sector de la energía nuclear con su plan de construir 110 reactores nucleares para 2030. Como se observa en el mapa las centrales en operación, construcción y planificadas se encuentran en las ciudades de mayor crecimiento económico de los últimos años, cuyas necesidades energéticas se han incrementado.

Con un intensivo fomento del desarrollo local, el gigante asiático está en la vanguardia del sector, maneja diferentes tipos de tecnología, tanto la CANDU como la PWR. Gracias a una fuerte planificación y fomento a la industria nacional en 2015, el reactor Hualong One se convirtió en el principal producto de exportación en materia nuclear, cobrando un rol muy significativo en la estrategia china de volverse global y promoviendo la cooperación internacional en materia nuclear.

El Hualong One, modelo que se empezará a construir en Argentina en junio 2022, es un reactor de tecnología PWR que pertenece a la llamada Generación III de reactores nucleares. Dispone de una potencia bruta instalada de 1150 MWe, una vida útil de 60 años y se espera que produzca 10.000 GWh de electricidad por año, lo que permitiría satisfacer las necesidades energéticas de 1 millón de personas en un país de desarrollo moderado a bajo costo y con bajas emisiones de carbono.

La cooperación nuclear entre China y Argentina tiene ya varios años y se dio en el marco del Plan Energético Nacional 2003-2015 lanzado por Néstor Kirchner y continuado por Cristina Fernández de Kirchner, gracias al cual se reactivó la actividad nuclear luego del proceso de extranjerización de los 90. El “Plan Nuclear Argentino” presentado en agosto de 2006 diagramó la política nuclear nacional y la firma de la Alianza Estratégica Integral en 2014 resultó ser el ámbito propicio para la cooperación nuclear entre ambos Estados.

En 2015 Argentina, a través del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios (MINPLAN) firmó con la Administración Nacional de Energía (NEA) y la Corporación Nuclear Nacional China (CNNC), contratos para la construcción de una IV y una V central nuclear de potencia. Según el acuerdo, la IV central utilizaría uranio natural como combustible y agua pesada como refrigerante con un reactor del tipo CANDU, de base tecnológica nacional y una V central, del tipo PWR con un reactor de agua a presión y uranio enriquecido como combustible.

El gobierno de Cambiemos, financiarizó la política energética y representó desindustrialización y desaprendizaje en el sector nuclear promoviendo un cambio en los acuerdos con China mediante la firma de un contrato “llave en mano”, que no incluía transferencia de tecnología.

Hoy en día, la renegociación del acuerdo con China para la construcción de una IV y V central de potencia resulta ser no solo una oportunidad para fortalecer la Alianza Estratégica Integral y reactivar la economía post pandemia sino también y, principalmente, una decisión soberana y estratégica frente al rol que ocupa y ocupará la energía nuclear en la transición energética.

La actualidad le presenta a nuestro país numerosos desafíos. Frente a escenarios fluctuantes e imprevisibles debemos actuar con inteligencia, sin entrar en alineamientos automáticos, priorizando el interés nacional mediante la elaboración y ejecución de una política exterior soberana que permita la articulación de agendas concretas en ámbitos que sean prioritarios en nuestro país. Frente al ascenso de China como potencia global debemos estrechar el vínculo bilateral definiendo primero cuales son nuestros intereses para poder plantearlos al país asiático de forma tal que puedan potenciarse el crecimiento y desarrollo armónico de ambas naciones, buscando conjuntamente el fortalecimiento del multipolarismo y la construcción de un sistema internacional más justo y equitativo para todas las naciones.

*Integrantes del observatorio OCIPEx.

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