El último feriado por el Día del Trabajador dejó un balance negativo para el sector turístico en todo el país. De acuerdo con un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la cantidad de viajeros descendió en comparación con el año pasado y también se achicaron tanto la duración de las estadías como el gasto real.
El relevamiento indicó que se movilizaron 1.066.464 turistas durante el fin de semana largo, lo que implicó una baja del 8% frente a 2025. A su vez, el impacto económico alcanzó los $235.008 millones, aunque con un comportamiento de consumo más austero: la mayor parte del presupuesto se destinó a rubros básicos como comida, transporte y alojamiento, con menor participación de actividades recreativas.
En promedio, cada turista gastó $110.181 por día, cifra que marca una leve retracción en términos reales. Además, la permanencia se redujo a apenas dos noches, un recorte significativo frente al año anterior, influido también por un calendario con menos días feriados. En términos generales, el gasto total resultó 32,9% inferior al registrado en el mismo período de 2024.
El movimiento turístico no fue uniforme. Los destinos tradicionales sostuvieron niveles de atracción gracias a su infraestructura y variedad de propuestas, mientras que localidades intermedias lograron captar visitantes a partir de eventos específicos, ferias o circuitos gastronómicos. En paralelo, regiones con propuestas vinculadas a la naturaleza o a la identidad local también consolidaron su flujo de turistas.
El transporte aéreo mostró un desempeño relativamente sólido. Aerolíneas Argentinas trasladó más de 158.000 pasajeros en cuatro días, con niveles de ocupación elevados, especialmente en vuelos de cabotaje. Esto confirma que, pese al contexto económico, el turismo interno continúa siendo el principal sostén del sector.
La tendencia dominante fue la de viajes cortos, organizados sobre la marcha y con presupuestos acotados. Este patrón generó un alto nivel de circulación, pero con ocupaciones hoteleras moderadas en varios puntos del país, en particular en la Costa Atlántica y algunas ciudades del interior.
En este escenario, los eventos deportivos, culturales y gastronómicos funcionaron como principales motores para atraer visitantes. Competencias, festivales y ferias lograron dinamizar economías regionales y sostener niveles de actividad en distintos destinos.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, más de 100.000 personas participaron de propuestas culturales, con una ocupación hotelera promedio del 67% y un impacto económico estimado en $28.000 millones. En las provincias, en tanto, el panorama resultó heterogéneo: algunas lograron buenos niveles de ocupación gracias a su agenda de actividades, mientras que otras se vieron afectadas por factores climáticos o por la retracción del consumo.
Así, el fin de semana largo dejó en evidencia un turismo más selectivo, con menor capacidad de gasto y fuerte dependencia de propuestas puntuales para sostener el movimiento.
Te puede interesar también...
-
Dólares en el colchón: informe internacional expone el fracaso del plan libertario
-
Descuentos con Cuenta DNI en mayo: cómo aprovechar hasta $150.000 de ahorro
-
Bitcoin: lanzan tokens que siguen el valor de las principales empresas de Wall Street
-
Ya se puede comprar dólar MEP con Bitcoins: cómo hacerlo
-
FreSU definió un programa de unidad y lucha en un plenario con 1.600 delegados
