Mientras el modelo puerta a puerta es récord, crece la destrucción de la industria nacional

El boom del e-commerce internacional crece mientras el consumo interno sigue debilitado.

A contramano de la retracción de las importaciones en los primeros meses del año, el consumo de productos del exterior mediante envíos directos a domicilio atraviesa un momento de expansión inédito. En el último año, este tipo de operaciones superó los US$ 1.000 millones y alcanzó el nivel más alto desde que existen registros oficiales.

Durante el primer trimestre de 2026, las compras bajo esta modalidad sumaron US$ 284 millones, lo que implicó un salto interanual del 118%. La tendencia se consolidó en el acumulado de los últimos doce meses, con un total de US$ 1.047 millones, más del triple que en igual período previo.

El fenómeno se apoya en varios factores: la flexibilización del régimen de envíos, la creciente presencia de plataformas extranjeras y un tipo de cambio que abarata las compras en dólares. En ese contexto, productos como indumentaria, tecnología, artículos para el hogar y juguetes llegan directamente desde el exterior sin intermediarios locales.

«Detrás del fuerte crecimiento de los bienes despachados por servicio postal no hay solo un salto coyuntural, sino un cambio más profundo, más estructural. Se empieza a operar con canales de compra más habituales a nivel internacional en un contexto de mayor apertura, más acceso al courier y con un tipo de cambio que lo potencia», dijo Soledad Pérez Duhalde, directora de inteligencia de mercados Latam de Abeceb.

El cambio de tendencia no es reciente, aunque se intensificó en el último año. Tras un crecimiento marcado durante la pandemia, el esquema de pequeños envíos tuvo altibajos hasta 2024, cuando registró una fuerte caída. Sin embargo, en 2025 volvió a acelerarse con fuerza, impulsado por nuevas medidas oficiales que ampliaron los límites de compra, redujeron aranceles y facilitaron el acceso a este tipo de operaciones.

Además del marco regulatorio, el avance de grandes plataformas digitales y la sobreoferta de productos asiáticos a precios bajos consolidaron el atractivo del sistema. A eso se suma la apreciación del peso durante la gestión de Javier Milei, que favorece las compras en el exterior.

«La posibilidad de importar directo (hasta cinco compras por año permiten ahora; no tenés que pasar por una empresa antes, a diferencia de otros bienes de consumo) y un dólar barato hicieron que crezca de esa manera», dijo Haroldo Montagu, economista jefe de Vectorial.

Impacto en la producción local

El crecimiento del puerta a puerta tiene un correlato directo en la economía doméstica. Distintos informes advierten que la expansión de las importaciones de consumo impacta en la industria nacional, con consecuencias en el empleo y la producción.

Un estudio del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), encabezado por Claudio Lozano, señala que el proceso de reconversión empresarial incluye despidos, suspensiones y cierres de fábricas, junto con una mayor dependencia de bienes importados.

«Pero el dato decisivo es que esta estrategia no implica resignar rentabilidad. Por el contrario, los bienes importados llegan al consumidor final con precios muy por encima de sus costos de importación, lo que permite sostener márgenes brutos muy elevados», dice.

El informe aporta ejemplos concretos: productos importados que se venden a valores varias veces superiores a su costo original, lo que deja en evidencia los márgenes de ganancia en la cadena comercial. En ese marco, el auge del consumo externo no solo modifica hábitos de compra, sino que también reconfigura el entramado productivo local.