Milei llevó a la Argentina al consumo de carne más bajo en 20 años

El deterioro del poder adquisitivo redefine hábitos alimentarios y desplaza el consumo hacia opciones más baratas.

El precio de la carne vacuna volvió a pegar un salto en febrero y profundizó un escenario cada vez más restrictivo para el bolsillo. Según datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra), los cortes registraron un aumento mensual del 7,4%, por encima del promedio inflacionario, mientras el consumo se desploma a mínimos de dos décadas.

En términos interanuales, el encarecimiento resulta todavía más marcado: el promedio de la carne vacuna sube 63,6%, muy por encima del índice general de precios. Dentro del rubro alimentos, carnes y derivados encabezan las subas con un 54,1% anual.

El impacto se siente directo en las mesas. El consumo por habitante se ubica en 47,3 kilos al año, con una caída del 2,5% en la comparación interanual. La cifra marca un retroceso sostenido que deja atrás niveles históricos y confirma un cambio en los hábitos alimentarios, condicionado por la pérdida de poder adquisitivo.

En las carnicerías, los valores reflejan ese proceso. Durante febrero, cortes como cuadril y nalga registran subas cercanas al 8%, mientras la paleta avanza 8,1% y la carne picada 7,1%. El asado, uno de los emblemas del consumo local, sube 5,7% y se ubica en torno a los 16.850 pesos por kilo. Otros cortes directamente superan los 19.000 y 20.000 pesos.

La comparación con otras proteínas muestra el corrimiento del consumo: aunque el pollo aumenta 10,2% en el mes, su variación anual queda en 45%, por debajo de la carne vacuna, lo que lo convierte en una alternativa relativamente más accesible.

Desde la entidad explican que la presión sobre los precios responde, en gran medida, a una menor oferta ganadera, afectada por factores climáticos en años previos. Esa reducción empuja el valor del ganado en pie y termina trasladándose a los mostradores.

El deterioro no solo se ve en el consumo. También la producción evidencia señales de retracción. “En febrero, y al igual que en enero, la industria frigorífica tuvo uno de los niveles de actividad más bajos de los últimos cuarenta y siete febreros, ocupando el puesto Nº 37. Un total de 337 establecimientos faenó 924,3 mil cabezas de hacienda vacuna, guarismo que resultó 1,5 por ciento mayor al de enero, corregido por el número de días laborables, pero que se mantuvo 10,7 por ciento por debajo del nivel de actividad registrado en febrero del año pasado (-110,35 mil cabezas)”, detallaron desde Ciccra.

Con precios en alza, menor producción y salarios que no acompañan, la carne vacuna deja de ser un consumo cotidiano para amplios sectores y empieza a convertirse en un lujo cada vez más difícil de sostener.

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