La sociedad idiota

“En tiempos de hipocresía,
cualquier sinceridad parece cinismo”

Somerset Maugham

Como si despertasen de un sueño que se anunciaba placentero pero resultó pesadilla, muchas argentinas y argentinos se desperezan nerviosos con un regusto amargo en la boca: el bueno de Manuel “Al Horni” (gracias Martín Suárez) y su esposa se desloman paseando en Nueva York… con la nuestra; con la de los que no llegan a fin de mes; los que se mueren porque no pueden comprar los remedios que el PAMI ya no les cubre ni les entrega; los que se duermen con las barrigas llenas de viento y maldiciones; los que mueren en un asalto porque, a pesar de los dos trabajos registrados que tienen, no les alcanza y salen a changuear manejando un remisse de plataforma; los que abandonan el sueño de estudiar porque hay que parar la ollla de la realidad en casa; los que son expulsados de la vivienda o el hotel que alquilaban yse suman al aterrador número de “personasen situación de calle”, noción que no abarca ni de lejos todas las vidas, las historias y las pequeñas muertes cotidianas de quedarse sin hogar.

La nuestra, la del pueblo, la que el Estado debería repartir no como una dádiva sino para cumplir su función equilibradora, su rol moderador de toda asimetría social, ese oficio de armonizador de las cosas que debería ostentar cada uno de los trabajadores de una administración pública. La tuya, la mía, la nuestra, que no somos la casta aunque algunos se hayan comido la galletita envenenada del odio a los que menos tienen.

Se incorpora jadeante la sociedad, bruscamente amanecida, asustada porque, una vez más, ha sido traicionada en su inocencia (¿inocencia?). La vi hacerlo antes. Hace 50 años. Cuando decían “algo habrán hecho” frente a las desapariciones o las muertes y, cuando pudimos salir del espanto de los años de fuego, vi sus muecas de ovejas degolladas explicando que ellos “no sabían”. ¿Cómo no sabían? Las muertes y las desapariciones se lo estaban gritando en la cara. ¿No sabían, no querían saber, o les parecía correcto?

Como unhuso que deshila la historia, la sociedad argentina va y viene en un peligroso vaivén que ha idohaciéndola girones. La maledicencia, esa hermana timorata de la calumnia, se fue convirtiendo en escepticismo y, como dijo alguna vez Chesterton, “ha corrido ya a rienda suelta todo lo que podía correr… ya no le quedan otras dudas que poner; ya se ha puesto en duda a sí mismo”.

Balubi

Llena de idiotas, en el sentido que los griegos daban a esa palabra con la que señalaban a los ciudadanos que no participaban de la vida política, nuestra sociedad sólo parece conmoverse a la hora del chisme, la comidilla, aquello que puede deslizarse con media sonrisa cómplice en la cola para tomar el colectivo o en el comentario cínico del tachero de turno. El pastenaca de Adorni es, también, un corruptito. La teoría de la aguja hipodérmica de la comunicación o, más pedestre, la famosa bala de plata, siempre hace su tarea a partir de algún hecho que es anécdota.

No importa si Milei, motosierra en ristre, prometió destruir el Estado (y lo hizo); no importa que haya utilizado su poder, su cargo y hasta su herramienta oficial en redes para promover una estafa (Libra); no importa si de los audios del tema ANDIS surge con claridad que el 3% de la coima que se robaba a los discapacitados iba “para KM” (lo escribo así porque así lo dicen… el juez sostiene que no pueden asegurar a quién se refiere cuando dice KM… vos fijate); y mucho menos importa que regale el país, entregue nuestra energía, nuestros glaciares, nuestra Antártida, nuestra agua, nuestro futuro. Ahhhhh… pero si Adorni lleva a su esposa a Nueva York en el avión presidencial y pernocta en una suite de uno de los hoteles más caros de la Gran Manzana, ahí sí: ¡crisis nacional!

Pasa hoy y pasó antes. A Alberto Fernández le costó más cara la foto del brindis del cumpleaños de Fabiola que recular con el affaire Vicentín; a De la Rúa se lo llevó puesto el programa de Tinelli, el jardinero que pagaba con un contrato del Estado y cierto profesor de tenis de Graciela Fernández Meijide que también tenía un contratito del ministerio de Desarrollo Social. El Megacanje y el Blindaje (créditos en dólares que los argentinos ni vimos) no le importaron demasiado a nadie. Pero el corralito… los mató. Mucho más que cualquier Banelco.

Menem se la pegó yendo a Pinamar con la Ferrari en dos horas y media y con sus romances con vedettes y modelos, no con la Reforma del Estado (que en realidad debería haberse llamado el Remate del Estado) ni con el endeudamiento con el FMI. Y si quieren ir aún más atrás, a María Estela Martínez de Perón, por buen nombre “Isabel”, se la tuvo más de 5 años detenida por una acusación de “peculado con los fondos reservados” en la que se la acusaba de haber comprado “2 cajas de almendras peladas de 200 gramos cada una por 59.90 pesos; 200 gramos de avellanas a 46 pesos; 150 gramos de jamón en la Confitería del Molino y una bolsa de caramelos especiales en la Casa Bonafide”.

Data cruel

Las tapas de los diarios Clarín y La Nación de domingo y lunes pasados sumados a la furia con la que los más conspicuos periodistas ensobrados por el gobierno trataron el tema Adorni, sugieren que surfeamos el principio del fin. Cierto es que, además, Milei atraviesa uno de sus peores momentos en lo político y económico. La encuesta flash sobre aprobación o desaprobación del Gobierno realizada por la consultora Zubán-Córdoba luego de que estallara el affaire “Con una Rubia en el Avión” muestra un 58,7% de respuestas negativas y sólo un 35,4% positivas con 5,9% que no sabe o no contesta.

Gustavo Córdoba, titular de la empresa, explica que Milei se encuentra más o menos en los guarismos que tenía un par de semanas antes de las elecciones de octubre de 2025. “Datos similares a los anteriores al salvataje de Donald Trump y la respuesta popular a la presión que metió el presidente de los Estados Unidos. Sólo que esta vez no hay una elección cercana ni la posibilidad de ninguna señal que venga del Norte. Por el contrario, creo que es un momento que tiene más que ver con lo internacional que con lo local”, sintetiza.

Sin embargo, es evidente que las cosas están muy mal por estos lados del mapamundi. Con una inflación que, pese al parate de la economía, sigue creciendo desde hace 9 meses (el último número fue 2.9, igual al mes anterior. Boric acaba de dejar la presidencia de Chile con 3% de inflación para todo el año. Nosotros tenemos más de 30 puntos acumulados).

Se suma a esto el cierre de empresas (22.608 desde el inicio del gobierno), el despido o suspensión de los trabajadores y una inversión externa que, en lugar de llegar, huye. Todo ligado a las evidentes señales de atraso cambiario, apertura de importaciones y caída del consumo interno que hace que la industria tenga apenas la mitad de su capacidad instalada funcionando.

El Papadas puede saltar como un chimpancé en estado de celo; mover sus bracitos como aspas frente a tribunas vacías o sentarlo a Adorni en sus rodillas para mostrar econ un gesto que lo banca pero su hechizo perdió efecto hace bastante y, los polvos mágicos que Karina le rociara alguna vez, comienzan a producir alergia entre muchos de sus seguidores que, con los bolsillos flacos y el corazón vacío apenas alcanzan a murmurar: “son todos lo mismo”. Y, mire amigo, casi todos. Porque “las sociedades enfermas producen líderes enfermos: Estos líderes se fortalecen en las masas ignorantes”. Y conste que no lo digo yo. Cito a Erich Fromm, acaso el más grande psicólogo social del siglo XX.

Hacer Futuro

El pasado domingo se desarrollaron las internas peronistas en 16 distritos de la Provincia de Buenos Aires. Los resultados dejaron a Axel Kicillof ganador en 10 de los distritos en juego; La Cámpora en 4 y el Frente Renovador en 2. Los números son fríos y, habitualmente no describen ni siquiera la foto del momento pero los guarismos abren un interrogante que bien podría también ser respuesta: ¿y si fuesenesos los porcentajes de adhesión popular para las elecciones de 2027? ¿Operará La Cámpora como alguna vez lo hizo el “Cometa Floro” Randazzo contra Cristina? ¿Se consumará el apotegma cafieriano de “¿El que gana gobierna y el que pierde acompaña” o, por el contrario, abrazaremos su parafraseo que dice “El que gana gobierna, el que pierde es traidor”?¿No seríainfinitamente mejor ir pensando (y estructurando) una interna partidaria, con padrones aggiornados y todas las garantías de participación para descorrer, de una buena vez y para siempre, el velo que desfigura la democracia hacia el interior del PJ?

La taba gira en el aire. Veremos si el hueso se convierte en una nave espacial, como en el inicio de “2001 Odisea del Espacio”, la película de culto de Stanley Kubrick o se manca y cae de culo en las arenas siempre movedizas de la partidocracia local.

Kicillof, por lo pronto, lanzó su Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDAF) con un nutrido acto en el Coliseo Podestá de La Plata y replicó el lanzamiento dos días después en el Teatro Picadero de la Ciudad Autónoma, además de participar en un zoom por el armado territorial del MDF en Córdoba. El evento platense cumplió con la doble función de montar un escenario para que el Gobernador criticara sin piedad a Milei y su proyecto (“La Macro está mal y la Micro, horrible”, arrancó livianito… sólo le faltó el “con respeto te lo digo”) y pusiera énfasis en el sentido federal que debe tener este Centro de Estudios al que los cipayos de otros signos políticos hubiesen llamado think tank. Un justificativo excelso para recorrer el país.

El documento constitutivo de esta usina de ideas desmonta y refuta lo que denominan “las diez mentiras de Milei”: la economía crece, hay inversiones en Argentina, aumenta el empleo, 15 millones de personas salieron de la pobreza, la inflación está bajo control, el salario aumentó en dólares, hay superávit fiscal, tenemos menos deuda, bajaron los impuestos, el problema son las provincias y los municipios, y el ajuste lo paga la casta.Y cierra con una enorme Zoncera: “Esta vez es distinto”. Así, bien jauretchano, para confrontar con todas las escuelas austríacas del planeta.

Justicia Therian

Primero: ¡Cristina Libre! Y Julio de Vido. Y Roberto Baratta. Y Milagro Sala. Y toda la lista de dirigentes políticos del campo nacional y popular perseguidos y encarcelados por la canalla judicial en connivencia con los poderes fácticos ante los que nuestros compañeros se negaron a arrodillarse… y lo siguen haciendo. Libertad para ellas y ellos porque, de otra manera, todos los argentinos estamos prisioneros. Y si no te diste cuenta todavía, pensalo. Porque mañana puede ser tarde.

Segundo: como si se tratase de un nuevo modelo de “therians” al que podríamos denominar “leguleyo”, los miembros del Tribunal que juzga la Causa Cuadernos expresaron, durante la indagatoria realizada esta semana, que se autoperciben “jueces” y lo que es peor: “independientes y justos”. Eso sí, no dijeron dónde se pueden comprar esos disfraces. Todo hace suponer que los vende Macri.

Tercero: la llamaron a indagatoria para montar un circo. Necesitan a la foca Sammy aplaudiendo y sosteniendo la pelota multicolor con la trompa para que por atrás pasen las verdaderas máculas de la peor corrupción del que, probablemente, sea el gobierno más corrupto de la historia de la Patria.

Cuarto: Cristina brillante. Conceptual. Precisa. Definiendo con contundencia la situación en la que querían complicarla y negándose a participar de la farsa. «Me puedo morir presa, pero créanme que esto se va a terminar«, los desafió en el punto más alto de su alocución. Y luego, en un mutis por el foro digno de una diva del bell canto, los dejó pagando. Cristina dice porque sabe. Su única posibilidad de zafar reside en un triunfo amplio y contundente del Peronismo. Y ella tiene mucho que ver con esa posibilidad. Revisar su decisión. Pensar en el pueblo y en ella. No sea cosa que, una vez más, no le cumplan los pactos.

Quinto: Un héroe. Un patriota. Un hombre común con responsabilidades extraordinarias que cumplió con capacidad y compromiso. Julio de Vido dijo “Estoy preso y enfermo, pero preferiría morirme en mi casa” y con esas palabras sentidas, dolorosas, sintetizó la perversión y la crueldad que habitan en la persecución judicial. “Hay cuerpos que se pueden encerrar, pero hay historias que no se dejan domesticar. Y hay finales que no los escribe un tribunal sino la dignidad con que se los enfrenta”, lo homenajeó Fernando Esteche. Amén.

Sexto: Si hubiese un ápice de sensatez, o apenas de cordura, la causa cuadernos debería haberse cerrado (caído) el martes pasado, luego de la declaración de Roberto Barata. Con absoluta lucidez fue incinerando prueba tras prueba sobre las que era interrogado. Pero, además, puso sobre la mesa presiones políticas como la de Alberto Fernández, que fue a “apretarlo” para que no hablara de ciertos empresarios. Y la peor, la del “Chino” Navarro que lo amenazó a él y a su familia para que no nombrase a Juan Manuel Abal Medina (h) que ahí anda, molestando y operando, libre porque, en realidad, ya está preso de los que inventaron este locura. Estemos atentos, también, a nuestras propias lacras.

Idiocia griega

Los idiotes (personas sin cargos público ni instrucción, ignorantes de la cosa pública) eran, en la Grecia antigua, lo opuesto a los polites (ciudadano activo/político). Esa Grecia en donde Aristóteles reconocía en la Política ese saber que tiene la absoluta primacía entre las ciencias prácticas. «Si la conducta y el discurso de un hombre dejaban de ser políticos, se volvían idiotas: egocéntricos, indiferentes a las necesidades de su prójimo, inconsecuentes en sí mismos«, explica Christopher Berry, experto en Teoría y Filosofía Política de la Universidad de Glasgow, en su libro «La idea de una comunidad democrática».

Hoy, esa suerte de idiocia política se construye. Abro un canal de streaming de los que más flujo juvenil exhiben. Cuatro pre adolescentes de unos 25 a 30 años promedio dialogan sobre un supuesto “levante” (seguramente tema propuesto para hacer un piso de alrededor de 15 minutos). Una joven cuenta sobre una amiga que fue abordada por un muchacho que intentó, al parecer, un acercamiento demasiado formal, incluso antiguo. Risas. Uno de los varones de la mesa dice “No te puedo creer que el tipo…” y vuelve a contar la escena del aproach. Más risas, algunas tentadas. “Si” responde la primera muchacha. Y cuenta una vez más la situación. Ya entre carcajadas que interrumpen el relato, toma la posta otro de los integrantes de la mesa y pasa a explicar por qué se producen abordajes del tipo de… e insiste enrepetir historia. En diez minutos de aire, cuatro veces la misma historia y la misma idea. ¿Falta de comprensión o de pensamiento?

Horrorizado dejo el streaming y paso a la radio. El conductor de un reconocido programa de una emisora “compañera” cuenta que dos de sus sponsors, comerciantes ambos, le han dicho en privado: “Está tan mal la cosa que este tipo nos va a obligar a votar otra vez al peronismo”. Apago. No sólo porque la falta de sinapsis me ofende sino porque que sea narrada como dato me ofende doble. Salgo a pasear un rato. Muchos negocios vacíos, con vendedores aburridos que miran televisión. Todos tienen TN. Vuelvo al borde de la depresión. Llamo a un conocido que votó a Milei para preguntarle. “No sé”, me responde, y cierra “no me interesa la política” antes de cortar abruptamente.

La idiotez política se construye. Con herramientas parecidas pero idéntica ideología. Bajo un único paradigma. Y en un mismo sentido. Desde todos los medios de construcción de sentido. Sobre artilugios y “cabezas aplastadas por un mismo pie” que hacen política para tener razón, no para ganar elecciones, mejorar la vida de los hombres y las mujeres que los votaron, trabajar para la Patria.

Miro por la ventana del café como hacía el viejo león de zoo de su poema “Anclao en París”, querido Gelman y, como él, pienso “los idiotas hacen hijos”.

Por Carlos Caramello.-

About Author

Categorías