Milei transformó en deficitarias a empresas que generaban millones

El recorte de transferencias y el ajuste fiscal alteraron de forma drástica los balances de las firmas estatales incluidas en el plan privatizador.

Las ocho empresas públicas que el Poder Ejecutivo puso en la mira para su privatización registraron un giro abrupto en sus cuentas: en apenas un año dejaron atrás un abultado superávit y cerraron el tercer trimestre de 2025 con pérdidas por más de $166.000 millones. Doce meses antes, el mismo grupo acumulaba excedentes que superaban los $580.000 millones.

Los datos surgen del relevamiento trimestral que difunde la Secretaría de Hacienda sobre el desempeño financiero de las empresas estatales. El informe abarca a 32 compañías, aunque solo ocho quedaron formalmente habilitadas por el Congreso para avanzar en un proceso de venta. Se trata de Enarsa, Nucleoeléctrica Argentina, Yacimientos Carboníferos Río Turbio, Intercargo, AySA, Trenes Argentinos, Belgrano Cargas y Corredores Viales.

El deterioro se concentró especialmente en cinco de esas firmas, que mostraron déficits individuales significativos. Enarsa encabezó la lista con un rojo de $76.988 millones, seguida por AySA ($76.669 millones), Trenes Argentinos ($79.232 millones), Belgrano Cargas ($23.165 millones) y Yacimientos Carboníferos Río Turbio ($16.472 millones). En contraste, Nucleoeléctrica, Corredores Viales e Intercargo lograron mantener saldos positivos.

El caso más marcado fue el de Enarsa. Al cierre del tercer trimestre de 2024, la empresa mostraba un superávit financiero de $367.000 millones. Un año después, el balance exhibió pérdidas, impulsadas por un fuerte recorte en las transferencias del Tesoro y por un aumento de sus gastos propios. Según el informe oficial, los envíos de fondos desde la Nación pasaron de alrededor de $1,5 billones en 2024 a unos $800.000 millones en 2025.

Trenes Argentinos también sufrió un cambio de signo en sus cuentas. La operadora del sistema ferroviario de pasajeros pasó de un resultado positivo a un déficit relevante, en un contexto de mayores costos operativos y menor asistencia estatal. Una situación similar atravesó AySA, que dejó atrás un excedente de poco más de $22.000 millones y terminó el período con pérdidas superiores a los $79.000 millones, pese a que la asistencia presupuestaria aumentó de manera considerable.

Belgrano Cargas, una de las empresas que el Gobierno señaló como candidata prioritaria para una privatización temprana, tampoco escapó al deterioro. En 2025 registró un desequilibrio financiero de $23.165 millones, luego de haber mostrado números levemente positivos el año anterior. Desde el área económica explicaron que la caída respondió a mayores gastos asociados al mantenimiento de vías y material rodante, el pago de salarios y otros costos operativos.

En términos generales, el conjunto de empresas públicas relevadas por Hacienda mostró un empeoramiento más moderado: el superávit global se redujo de $267.000 millones a $236.000 millones, mientras que el déficit operativo —vinculado exclusivamente al funcionamiento cotidiano— alcanzó los $1,2 billones.

El ajuste también impactó en el empleo. En un año, la dotación total de las empresas estatales cayó un 8%, al pasar de 80.951 a 74.202 trabajadores. Más de una cuarta parte de ese personal se concentró en Trenes Argentinos, mientras que el Correo Argentino —mencionado luego por el ministro Federico Sturzenegger como posible candidato a privatización— mantuvo una planta cercana a los 11.800 empleados, aunque no figuró en la nómina aprobada por el Congreso.

About Author

Categorías