29 de agosto de 2025

Milei no comprará los derechos del Mundial 2026 y no se podrá ver a Argentina por la TV Pública

El Gobierno libertario justificó la decisión en un “criterio económico”.

El próximo Mundial de Fútbol en Estados Unidos, México y Canadá podría marcar un quiebre histórico para la audiencia argentina: la TV Pública no transmitiría los partidos de la Selección. Si se confirma, sería la primera vez desde Alemania 1974 que el canal estatal queda afuera de la cobertura del evento más visto del planeta.

En la Casa Rosada ya dejaron trascender la medida, aunque todavía no hay comunicado oficial. Voceros cercanos al presidente Javier Milei explicaron que la decisión responde a cuestiones de presupuesto. “No vamos a gastar siete millones de dólares en fútbol”, afirmaron en diálogo reservado con la prensa.

La medida impactaría de lleno en millones de hogares que solo acceden al fútbol de la Selección a través de la señal estatal y sus repetidoras. La transmisión quedaría en manos de Telefe, TyC Sports y DirecTV, lo que implica que buena parte del territorio argentino tendría que recurrir a servicios pagos para ver a la Selección campeona.

De esta manera, se interrumpiría una continuidad de 52 años en la que la TV Pública, con mayor o menor cobertura, siempre emitió los mundiales. El antecedente más cercano se remonta a 1970, cuando la pantalla del viejo Canal 13 fue la que acercó las imágenes de México a los argentinos.

La excusa económica bajo la lupa

El argumento del “ahorro” genera controversias, sobre todo porque en la última Copa del Mundo la experiencia demostró lo contrario. En Qatar 2022, la TV Pública invirtió alrededor de 11 millones de dólares (8 en derechos y 3 en producción), pero logró recuperar el monto e incluso superar levemente esa cifra gracias a la venta de publicidad. Además, las transmisiones del canal estatal superaron en rating a Telefe y TyC Sports en todos los partidos de la Selección.

Por eso, el razonamiento oficial aparece forzado: el Mundial no solo garantiza audiencias masivas, sino que también atrae a anunciantes dispuestos a pagar cifras récord.

La exclusión del Mundial se suma a una serie de decisiones que van en la misma línea. En 2024, por ejemplo, la emisora estatal no pudo emitir el encuentro por Eliminatorias entre Argentina y Chile, debido a que no se alcanzó un acuerdo con los dueños de los derechos.

Con este panorama, la política comunicacional del gobierno libertario parece orientada a reducir al mínimo la presencia del Estado en la difusión de contenidos de interés social. La pregunta que queda flotando es clara: ¿qué se pierde cuando se resigna el acceso gratuito a un acontecimiento tan central para la identidad cultural argentina como un Mundial de fútbol?

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