26 de febrero de 2026

Mientras Argentina retrocede, México aprobó la semana laboral de 40 horas

El cambio constitucional inicia un camino progresivo con impacto directo en el tiempo de trabajo y sin recorte salarial.

La Congreso de México aprobó la disminución de la jornada laboral semanal, que pasará de 48 a 40 horas mediante un esquema gradual. La medida, que ya contaba con aval del Senado, quedó a un paso de su promulgación y abrió un proceso que apunta a comenzar en 2027, una vez completadas las instancias formales.

El proyecto recibió respaldo mayoritario en la Cámara Baja durante una sesión que se extendió hasta la madrugada. Impulsada por la administración de Claudia Sheinbaum, la reforma ahora debe atravesar la ratificación de los congresos locales: al menos 17 de las 32 legislaturas estatales deben aprobarla para que entre en vigor.

Un cronograma escalonado hasta 2030

El texto fija una transición paulatina. Desde enero de 2027, la jornada máxima bajará a 46 horas semanales y recortará dos horas por año hasta alcanzar el tope de 40 horas en 2030. Durante 2026 se prevé un período de adecuación para que empleadores y trabajadores ajusten contratos, turnos y dinámicas productivas antes del inicio formal del cambio.

Qué cambia y qué no

La reforma introduce modificaciones al artículo 123 de la Constitución mexicana, donde se consagran los derechos laborales, y establece el límite de 40 horas como mandato constitucional. El esquema protege ingresos y beneficios: no habilita reducciones salariales ni recortes de prestaciones durante la transición.

Además, mantiene el descanso obligatorio de al menos un día con goce de sueldo por cada seis días trabajados. En materia de horas extra, amplía el máximo semanal permitido de nueve a doce, con un techo de cuatro horas diarias distribuidas en hasta cuatro días.

Los pasos que restan

Al tratarse de una enmienda constitucional, la norma no rige de manera automática. Tras la aprobación en los estados, se publicará en el Diario Oficial de la Federación y se abrirá un plazo de 90 días para adecuar la Ley Federal del Trabajo y otras normas secundarias que harán operativa la reducción.

El giro mexicano contrasta con el rumbo que impulsa el gobierno de Javier Milei en Argentina, donde avanzan iniciativas de corte regresivo. En México, en cambio, el Congreso optó por acortar el tiempo de trabajo sin tocar el salario, con un calendario que busca ordenar la transición y dar previsibilidad a empresas y trabajadores.

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