23 de junio de 2024

Los juegos del hambre

“Ejercer el poder corrompe,
someterse al poder degrada.”

Mijail Bakunin

¡Se abrió la temporada de caza de corruptos! Los que llegaron orinando agua bendita -con alguna que otra traza de fármacos, claro- resulta que ahora están hasta los pechos (sin que la imagen suponga referencia alguna). Pintó corruptela: primero se enojaron, después se asustaron y son tan bisoños que no saben ni cómo barrer la basura debajo de la alfombra.

Nuestro Presidente en la diáspora, que no puede parar de viajar y siempre nos trae alguna chuchería de recuerdo a los argentinos –nunca una inversión-, cada vez que regresa al país tiene que poner el pecho (no insistan con las segundas lecturas, ¡por favor!) por algunos de sus ministros: para echarlo o para confirmarlos.

Esto último viene pasando con Sandra Pettovello: respaldos, loas, ensalzamiento, rabietas, pataleos caprichosos, organización de apoyos “espontáneos” de la mayoría del gabinete y la foto de ella en el despacho presidencial. ¿Habrá, Milei, cambiado su método de cortar por lo sano? ¿Exhibirá así de fácil sus flaquezas, sus debilidades… su culpa?

¿Qué poder ejerce la ministra de Capital Humano sobre la torturada almita del Presidente para que éste, a pesar de que ella ya renunció tres veces, no quiera dejarla ir? ¿Será cierto que está peleada con la Primera Hermana por un quítame esas pajas? ¿Que durante una comida en el Museo del Jamón dejó que de su boquita saliesen sapos y culebras en referencia a Karina Milei? ¿Por qué motivo la Secretaria General, mujer silente si la hay, esta vez abrió la boca para afirmar “una de nuestras mejores ministras”? ¿Y por qué otra de las ministras, que hasta no hace mucho operaba como activa vocera, ahora no sólo se ha llamado a silencio sino que guarda una prudente distancia del núcleo del mileísmo duro? Por último: ¿cuánto de verdad y cuánto de deseo hay en ese río de murmuraciones que auguran un mal desenlace para el Gobierno; que perciben cierto perfume a despedida?  

Esta vez, al parecer, entre el hambre, los alimentos escamoteados y los contratos dibujados para pagar sobresueldos a los funcionarios de alto rango por debajo de la mesa, el enojo de la Iglesia y el revés con la Justicia y los mercados, pareciera que les entró la bala de plata. La famosa aguja de la Teoría Hipodérmica de la Comunicación destinada a individuos aislados, atomizados, que reaccionan individualmente, tal como está pasando por estos días en nuestra sociedad. Vamos a ver, dijo un ciego.

Hambre ideologizado

Contra las cuerdas judiciales, la ministra Pettovello se avino a repartir una pequeña parte de los casi seis millones de kilos de alimentos ocultados a la hambruna social. Justo en la semana en la que el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina determinó que el gobierno de Milei incrementó 11 puntos la pobreza en los primeros tres meses de gestión (55,5% de pobres, algo así como 25 millones de argentinos) y, lo peor, casi 8 puntos la indigencia, que alcanzó el 17,5 en el mismo período (alrededor de ocho millones de personas).

Lo hizo, vale la pena decirlo, de una manera muy peculiar: conveniando con la fundación CONIN que preside Abel Albino. Este médico alcanzó notoriedad en el marco del debate por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo cuando declaró que los preservativos no eran eficaces, ya que el virus del SIDA atravesaba “la porcelana”.

Esta decisión de Pettovello implica, a todas luces, un sesgo ideológico de parte de un gobierno que decide correr a los efectores habituales del reparto (los movimientos sociales que le provocan tirria al Presidente y han sido elegidos como enemigos número uno) y pone todo en manos de una organización que tiene representación en apenas 18 provincias y que no llega a lugares como Formosa, Misiones y Jujuy que enfrentan verdaderas crisis alimentarias.

Diego Álvarez Rivero, director ejecutivo de la Fundación declaró, a principios de la semana, que la ONG no tiene la capacidad operativa para repartir los alimentos acopiados en los galpones de Tafí Viejo y Villa Martelli. El dato se suma al hecho de que el centenar de sedes con las que cuenta son franquiciadas y manejadas por voluntarios sin experiencia en este tipo de acciones pero con demasiados intereses, ya que se trata de empresarios del sector alimenticio que, además, son proveedores del Estado. El jueves, cuando la Justicia ya había avalado en segunda instancia la orden del juez Sebastián Casanello de establecer un cronograma de entrega, Mercedes Depetris, titular de CONIN Santa Fe, admitió que “no nos informaron nada, ni montos, ni fechas ni nada”.

No es el único lugar ni el único dislate. En Neuquén, Héctor Rimaro, referente local de la Fundación, advirtió que los más de 4.200 kilos de leche en polvo solicitados, al parecer, no llegarían- “No estamos en el listado”, explicó el hombre con dolor mientras pedía disculpas “a todos los que regentean merenderos y comedores de la zona oeste” con los que se había comunicado. Hay, en este caso, un dato más preocupante aún: Esteban Bosch, militante del PRO neuquino que oficiaba de director de Emergencias del ministerio fue echado de su cargo y se teme que el alimento no llegue como parte de una represalia.

Inequidad en el reparto

Y como si todo esto fuera poco, fueron apareciendo nuevas cuestiones. Por ejemplo, que casi la mitad de los 465.384 kilos de leche próximos a vencer (el 41%, alrededor de 200.000 kilos) serán distribuidos en Mendoza, en donde CONIN tiene un gran despliegue  ya que allí fue fundada. Buenos Aires, en cambio, con más del 38% de la población del país, recibirá apenas el 1,2% de ese alimento; poco más de 5.500 kilos.

Varias organizaciones, comedores y merenderos se han dirigido a la Iglesia para pedir que el reparto sea equitativo porque avanzado el fin de semana, la comida todavía no había aparecido y, sabido es que el hambre no espera. Lo hicieron tal vez movidos por una foto que congeló a los argentinos: las puertas de la Catedral de Buenos Aires abiertas de par en par y en la nave principal una larga mesa tendida en la que comían casi un centenar de personas.

Rápidamente trascendió que Monseñor García Cuerva había decidido una medida de caridad absolutamente ligada a la eucaristía: dar de comer a los hambrientos. No fue tan así, pero casi. Porque allí comían todas aquellas personas ligadas a actividad solidaria. Muchos de ellos, pobres. Porque los pobres suelen ser los más solidarios.

Esto quedó patentizado en los desagradables comentarios de miembros y allegados a Milei y su gabinete que marcaron que la Iglesia se acordaba de los necesitados sólo cuando gobernaban los libertarios. Falso de toda falsedad. La reacción fue clara muestra de que saben que tienen el culo sucio.

Son tantas y tan variadas las felonías en torno a los alimentos, su distribución, la incoherencia del modo y la organización elegidos para hacerlo, la falta de profesionalismo, la inconsistencia de las argumentaciones, las idas y vueltas, la violencia y la crueldad que rondan en torno a un tema tan sensible como el hambre (características todas que son fácilmente atribuibles a otras gestiones y acciones del Gobierno en su conjunto) que tratar de resumirlas y puntualizarlas haría de este panorama un mamotreto ilegible.

Cerremos este tramo, entonces, sólo con un dato más: la socióloga Camila Stimbaum, que trabajó en uno de los centros de CONIN, elaboró su tesis de grado ofreciendo un análisis sobre cómo funciona la ONG y una perspectiva de las contraprestaciones exigidas a los niños y a las madres a los que brinda su asistencia. Hay una entrevista de admisión y un contrato firmado que condiciona a quienes necesitan recibir la ayuda alimentaria a “respetar la vida humana desde su concepción”. Los obligan, además, a participar de Talleres de Salud en los que se enseña a las participantes a “controlar su fertilidad con el Método de Ovulación Billings”, se les explica que “la relación sexual es pene y vagina” y que cualquier “otra conducta sexual no es normal”. Quienes no se apegan a las reglas suelen recibir “menos alimentos en el bolsón semanal” y está impedidos de “acercarse al ropero” en el que se entrega ropa, calzado y pañales. ¡Una joyita! Cristianos de cotillón, nunca de corazón.

El Gobierno sufrió una salida cada cuatro días en sólo seis meses de gestión.

Capital sí… ¿Humano?

Como si se tratara de una tanda publicitaria, uno podría decir: “Y siguen las renuncias en el ministerio de Pettovelo” pero no es joda. Tan así que su mano derecha en la cartera renunció esta semana trágica para irse de gira con Los Ratones Paranoicos. Si, leyó bien. No con las ratas que abandonan el barco: con Los Ratones Paranoicos.

No voy a enumerar todos los que abandonaron esa nave en los últimos 10 días porque el listado es enorme. Pero destaco a Claudia Barcia, subsecretaria de Protección contra la Violencia de Género, quien presentó su renuncia al enterarse que esa área pasaba a Justicia y que la idea era disolver la dependencia. Y que despedirían alrededor del 70% de los 800 trabajadores que registraba el ya ex Ministerio de las Mujeres.

En Educación se fue una subsecretaria y tres directores y el secretario Carlos Torrondell está en la cuerda floja. Además se fue Alejandro Cosentino en Innovación, Ciencia y Técnología. Digo, sólo como para que le tomen el peso a esto de las renuncias porque, un gobierno que ha cambiado 43 figuras de primer nivel en apenas seis meses (una salida cada cuatro días, según el seguimiento que hace el politólogo Pablo Salinas), está complicado.. siendo suave para adjetivar. Yo diría que podría definirse como un gobierno de cebita: lo golpean, estalla, pero no pasa nada. 

Si todo se resolviese con un cambio de figuritas, Pettovello, que alguna vez admitió haber aceptado el ofrecimiento de Milei durante la campaña pensando que el libertario nunca iba a ganar (a confesión de parte…), ya estaría salvada. Pero, pero el problemita es que muchos de los contratos y compras en las áreas que corresponden a su mega ministerio tienen su “autógrafo”. Como la transferencia “a sola firma” de 14 mil millones de pesos del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) violentando la Ley de Administración Financiera. Encima, ese fabuloso monto, que por su volumen requería la rúbrica del Jefe de Gabinete, fue girado a principios de febrero para comprar alimentos que aún no llegaron.

Y otra vez la burra al trigo (¿de dónde me suena?): vuelve a aparecer el tema de la corrupción. En Capital Humano y en otros ministerios del gobierno. Por ejemplo, hay versiones (y acusaciones) que dicen que Marcelo Cima, mano derecha de la canciller Diana Mondino, ha estado repartiendo ascensos y prebendas a diestra… y diestra (los elegidos serían cercanos a Jorge Faurie, el ministro de Relaciones Exteriores llorón que tenía Mauricio Macri) pero no por cuestiones ideológicas sino para frenar el expediente interno que tiene por “maltrato” a empleados de la embajada en Bélgica. Tema, este, que podría llegar al Senado… de alguna manera.

Fue el kirchnerismo

Cada vez que Milei, su círculo íntimo y sus operadores mediáticos quieren limpiar alguna de las habituales cagadas del Gobierno le echan la culpa al kirchnerismo. Los contratos truchos en Capital Humano fueron porque había “kirchneristas infiltrados” y la aprobación de la ley jubilatoria que tanto molestó a Milei, según un documento circulado por la Oficina del Presidente donde ratifica que si sale esa ley la va a vetar, fue debido a que “diputados bien intencionados participaran de la trampa legislativa de Máximo Kirchner”.

El kirchnerismo salvaje como respuesta a todo. Civilización y kirchnerismo. El puñal que mató a Julio César lo empuñó Bruto, pero por consejo de Máximo Kirchner. Los más de 70 puntos de inflación en lo que va del año es porque “hemos heredado un desastre”. Si tenemos en cuenta que, de las pocas cosas que el Gobierno hace con cierto profesionalismo comunicar es la mejor, todo indica que la cantinela del kirchnerismo sigue siendo efectiva: permea las mentes más lábiles que, ciertamente, todavía son un alto porcentaje que cree que a Milei “hay que darle tiempo” aunque estén viviendo en condiciones paupérrimas.

La cuestión es si no habría que enfocarse en este el momento como el indicado para que el kirchnerismo o quienes se sientan titulares de franquicia hagan inside y traten de resolver la pregunta central: ¿qué hicieron tan mal para que un pueblo que ha recibido tantas cosas buenas de un gobierno durante 12 años hoy, con el peor desastre que ha vivido la Argentina, sigan siendo refractarios a la palabra que identifica los tiempos de bonanza?

Y no se trata de saber “¿qué nos faltó?”, como denominan sus periódicos encuentros en donde figuras consulares como Amado Boudou (ese sí que es una estrella de rock, no como el Toto de la Champion) discuten, evocan, recuerdan, endulzan… como siempre endulza la memoria.

Digo de sincerarse. De decirse todo lo que tienen que decirse. A los que están ahí y a los que no están porque son “superestructura”. De hacerlo a cielo abierto. Con convicción. Sin reparos. Aunque duela. Incluso aunque se cometan errores de diagnóstico. Aunque se provoquen heridas.

Creo que es tiempo. La sociedad que detesta a Milei cree que es tiempo. El Movimiento Nacional, que necesita una unidad sostenida por la primera lealtad que es con la Patria y con el Pueblo, sabe que es tiempo. Hoy el peronismo anda como desasido, como desgajado en distintos intentos, como roto. No puede darse ese lujo.

Fantasmagórico

Javier Milei parece amar los fantasmas. Ya ha dicho que Conan, su perro muerto en 2017, lo asesora desde el más allá. Pero, en el más acá, también sacude otro fantasma a cada rato: el superávit fiscal. Muchos economistas han discutido ya la veracidad de esa ficción que el Presidente repite como un mantra. Sin ir más lejos, la ex presidenta, hace una semana mandó “superávit trucho”. Pero, si algo le faltaba a ese debate, se completó esta semana cuando el propio presidente, preso de una furia que sólo puede expresar en improperios, bramó “Cada vez que los degenerados fiscales de la política quieran ir a romper el equilibrio fiscal, les voy a vetar todo, me importa tres carajos”, en obvia referencia a la media sanción de una nueva fórmula jubilatoria.

Ahí dejó todo claro: la famosa casta de la campaña, la que iba a pagar el ajuste, son los jubilados, como todo el mundo sabe. Esos que en el primer trimestre de este año perdieron un 35,5% en términos reales. Y si sólo se tienen en cuenta las jubilaciones y pensiones, la caída fue del 37,6%.

En su rabia infinita porque 180 días después de haber asumido como Presidente de la Nación no ha conseguido ninguna victoria política contundente. Más allá de las concesiones que le ha hecho a los poderes fácticos DNU 70/23 mediante, el hermanito de Karina vuelve a estallar y detonar su proyecto.

Volvió el Milei fácil de aborrecer: provocador, autocrático, caprichoso. Ese que cuando amenaza con renunciar provoca más alivio que preocupación. Salvo, claro, en algunos operadores periodísticos que han ido muy a fondo y sienten que su estrella se apagaría junto con la del libertario.

Volvieron los insultos a los legisladores; la amenazas (refrendadas y ampliadas por Guillermo Francos en su nuevo rol de hombre todopoderoso del Gobierno); las ideas delirantes como la de venir del futuro y compararse con Terminator; los deseos más profundos como el de demoler el Estado (“soy el Topo que destruye el Estado desde adentro”).

Volvieron los golpes de efecto inútiles como el de renunciar a su jubilación de privilegio como Presidente (no puede renunciar a lo que aún no tiene). Volvieron las peligrosísimas modificaciones de agenda (como la de dejar de seña a Emmanuel Macrón, presidente de Francia, justo cuando el tipo está en su clímax político). Volvió el echarle la culpa a otros por lo que él hace mal (tambalea la canciller Mondino porque cuando iban a un acto al Centro Cultural Islámico se enteró que iba a estar presente el encargado de negocios de Palestina y ordenó retornar a Casa Rosada, en donde furioso, ni siquiera fue al brindis por el Día del Periodista).

Volvió el adolescente de la generación de cristal que, enojado con el FMI porque la vocera del Fondo planteó las inconsistencias de su programa económico anarco capitalista, amenazó con no ir a la cumbre del G7.

Volvió el mejor Milei… que es el peor Milei. Tanto que fans como José Luis Espert y Alejandro Fantino empiezan a dudar de que pueda terminar su mandato. El mayor problema es que los que lo trajeron hasta acá, piensan lo mismo. Por eso, para esta semana que comienza, una idea de Lord Acton, historiador, político y escritor inglés que sostenía que “El poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente.” Lo digo para aquellos senadores que van a comenzar a tratar, el próximo miércoles 12, la Ley Bases. No sea cosa que esa herramienta le otorgue poder absoluto.

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