La decisión del Gobierno nacional de transferir Aportes del Tesoro Nacional (ATN) por $47 mil millones en marzo generó malestar entre los gobernadores, que consideran insuficiente la asistencia frente al fuerte deterioro de sus ingresos. En paralelo, reclaman por una caída pronunciada de la coparticipación y advierten sobre el impacto de la recesión en las cuentas públicas provinciales.
Desde distintas administraciones locales cuestionaron el alcance de los fondos enviados por el Ministerio de Economía, conducido por Luis Caputo. “No cubre ni el 6% de lo que perdimos”, señalaron desde el entorno de un mandatario provincial, en referencia al desfasaje entre los giros discrecionales y la merma de recursos que arrastran en lo que va del año.
Durante marzo, las transferencias más relevantes se dirigieron a Corrientes ($8 mil millones), Mendoza ($7 mil millones) y Entre Ríos ($6 mil millones). En otros casos, como Jujuy y Neuquén, los montos fueron considerablemente menores, con apenas $2 mil millones. En contraste, distritos gobernados por sectores opositores no recibieron asistencia.
Uno de los escenarios más delicados se registra en la provincia de Buenos Aires. La gestión de Axel Kicillof enfrenta una caída de ingresos significativa: sólo en el primer bimestre, la pérdida asciende a más de $160 mil millones. La cifra contrasta con el total distribuido por Nación en ATN, que resulta muy inferior incluso al rojo de un solo distrito.
Las cifras oficiales muestran que entre enero y febrero las provincias acumularon una merma real de $838 mil millones en concepto de coparticipación, en comparación con el mismo período del año anterior. El retroceso alcanzó a los 24 distritos, con una caída promedio del 6,9%. Entre los más afectados aparecen la Ciudad de Buenos Aires (-8,1%), Córdoba (-7,8%) y Santa Fe (-7,7%).

La contracción económica y el desplome del consumo aparecen como factores centrales detrás de esta caída en la recaudación. En febrero, los ingresos tributarios registraron un descenso interanual del 9,5%, lo que implicó una pérdida cercana a los $500 mil millones para las provincias en ese mes. Las proyecciones para marzo anticipan una tendencia similar.
En ese contexto, desde algunas gobernaciones remarcan la magnitud del ajuste: “No es plata, las provincias este trimestre están entre 35 y 70 mil millones abajo promedio entre las chicas, medianas y grandes”, explicó un funcionario provincial.
Además de la caída de ingresos, las provincias denuncian recortes en partidas vinculadas a educación y seguridad, así como la retención de fondos provenientes del impuesto a los combustibles. Según sostienen, esos recursos deberían ser coparticipados o destinados a infraestructura vial, algo que —afirman— no está ocurriendo.
*Con información de LPO
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