“Todos los cuerpos en mi piso confiaron en alguien.
Victoria Schwab
Ahora piso sobre ellos de camino a tomar el té”.
No es precisamente una revelación: Javier Milei y, sobre todo su hermana Karina, han edificado su poder vicario (que no es menor) bajo el modelo de una asociación ilícita. Asombrosamente, ni nuestros jueces y fiscales, tan preocupados por improbables delitos populistas; ni nuestras republicanas, santiguándose mientras denunciaban malversaciones y abusos para que los medios construyeran relatos que luego ellas llevarían a la Justicia; ni nuestros periodistas siempre rasgándose las vestiduras por naderías; ni la sociedad en general, esa que hace correr el chisme como reguero de pólvora, parecen tan consternados ni ofendidos por esta condición que, de haberse supuesto siquiera en algún gobierno peronista, hubiese incendiado el devenir político de nuestro país.
Manuel Adorni, cabeza de turco de la pandilla, ha sido tan meneado a esta altura de la soirée que no da ni para hacer el chiste de que el tipo, hasta hace más o menos dos años, no tenía un pelo de sonzo… Pero su enriquecimiento vertiginoso medido contra la evidente situación de pobreza en la que han sido sumidos un número muy muy importante de argentinos -más allá de los porcentajes que dibuje el gobierno y de las celebraciones en las que nadie cree-, es un insulto a la inteligencia, una burla rastrera, un cachetazo displicente.
Milei lo confirmó en su cargo. Está Adorni-llado. No voy a referirme a él porque las obscenidades se me escapan por los dedos. Voy a pedirle, entonces, unas palabras prestadas al inmenso Víctor Hugo Morales que lo define con precisión quirúrgica: «El tipo que se rió de los discapacitados con la radiografía de un perro; el que le faltó el respeto a Diego; el cínico anticristo, pero no anticripto; el que le decía ‘no preguntes pavadas’ a un cronista de Casa de Gobierno; el que llegaba cuando se le antojaba; el justificador del desprecio por el Garrahan, los universitarios… el tal Adorni, hoy no va a la conferencia, asustado como un guapo de cartón«.
Me queda, sí, el consuelo tonto de saber que va a ser traicionado. Porque como dice John le Carré en su novela El Topo, «La traición es, en gran parte, cuestión de costumbre«. Y el Gobierno del Casalito Milei es muy de traicionar. Te paga cuando te necesita y te escupe cuando cree que te has vuelto prescindible… o peligroso para esa hegemonía pegada con saliva que detentan. Podría citar como testigos de esta afirmación a por lo menos 200 de los 241 funcionarios que han abandonado sus puestos en los últimos dos años y cuatro meses. O esperar un ratito. Porque la decisión es no entregar a Adorni en el momento en que se reclama su cabeza (cultura menemista si la hay) sino que se vaya en el marco de un refresh del gabinete. Lo acompañaría casi con seguridad, Mario Lugones, ministro de Salud de la Nación y hombre de Santiago Caputo… Karina jamás entregaría un alfil propio sin comerse a un caballo del Mago del Kremlim aunque, en lo que a piezas se refiere, Adorni es evidentemente más caballo.
Y hablando de «te paga», al affaire Adorni se han agregado unos cuantos libertarios de siempre y otros recien llegados que cobraron su fidelidad con créditos fabulosos del Banco Nación. Si. Ese mismo. El que iban a cerrar. Bueno, parece que no. Que les sirvió para poner a Carolina Píparo de directora y garparle a algunos propios como el tuitero Juan Pablo Carreira, por mal nombre Juan Doe o Federico Sharif Menem, sobrino y secretario privado del presidente de la Cámara de Diputados que, con apenas 24 añitos y dos de trabajo, obtuvo un crédito de 357 millones de pesos. También recién llegados como el diputado tucumano de origen radical Mariano Campero que consiguió 322 millones de pesos de la entidad crediticia. Ahhh, me olvidaba: y la invitación a compartir el asado de los héroes en Olivos. La noticia está en desarrollo y se espera que aparezcan nuevos nombres y cifras. También comienzan a escucharse los reclamos de algunos que figuran con determinado monto pero recibieron la mitad. Lo notable, por ahora, es que Irán fue atacado por EEUU por producir uranio enriquecido. En cambió, Trump ha dado su apoyo a Milei a pesar de producir libertarios enriquecidos en un puñado de meses.

Números de terror
Un estudio realizado por Zuban&Córdoba, una de las consultoras más prestigiosas y requeridas del país, entre el 30 de marzo y el 1 de abril muestra una estrepitosa caída en la imagen de Adorni que, en febrero de este año tenía 42,7% de imagen positiva y hoy apenas alcanza el 21,5% (con una negativa de 66%). Cuentan en la Rosada que, para el cumpleaños de Karina, la banda de Granaderos que acudió a tocar en homenaje de la mitad más uno del triángulo de hierro, le propuso el tema «Estoy perdiendo imagen a tu lado», de Ramón «Palito» Ortega pero la Zarina prefirio uno de ABBA: Dancing Queen.
Los números le están siendo esquivos al Profeta de la Escuela Austríaca: se proyecta una inflación que superará el 3% (diez meses sin bajar); el colectivo aumentó 4,9% en el AMBA y las eléctricas avisan que van a ajustar tanto sus cargos fijos como los variables. AySA entregará facturas con 4% de incremento y la nafta… ahhh, la nafta, ha sido “congelada” por 45 días pero después de trepar a los 2.300 pesos el litro: una de las tres más caras de la región.
Los alquileres se actualizarán un 33,3% (Índice de Contratos de Locación) y las prepagas le cargarán la inflación de febrero a sus facturas. Un potpourrí de precios disparados en una economía que acrecienta el mal humor social y comienza a provocar daños impensados como los acuartelamientos de suboficiales de la Fuerza Aérea y del Ejército Argentino así como suicidios entre los soldados.
Aunque el Gobierno saque pecho con alquimias economicistas como la baja en los porcentajes de pobreza cuya medición continúa basada en canastas de consumo elaboradas en 2004, que ya no reflejan los patrones actuales de gasto de los hogares. O los “niveles record del consumo privado”, que se mide en términos de gasto, no de bienestar y refieren a precios que suben cada vez más, la mala situación de un alto porcentaje de la población es tan visible que hasta una parte de la Justicia ha tomado nota y bajó 82 artículos de la Modernización laboralque es toda atraso. Veremos cómo sigue.

Otra vez Pavón
Una patria inconclusa. Un país en deuda eterna. Un conflicto que no cesa. Esa república difusa que es hoy la Argentina merece (debería), terminar de pelear la batalla de Pavón pero sin Urquiza al frente de las fuerzas federales. Léase bien: no nos sirven ni los Jalil ni los Jaldo de la vida que, como aquel Justo José entrerriano, resolvieron la propia traicionando lo popular. Porque como en los finales de 1861, el precio que paga el pueblo es demasiado alto: en aquellos días, sicarios extranjeros contratados por el gobierno de Bartolomé Mitre, pasaron a degüello a todo el ejército federal mientras dormía… ahora no los mata el filo de las navajas sino el hambre, la enfermedad y a veces también la tristeza.
Porque aunque mi amigo Hernán Brienza se enoje (y se va a enojar seguro), distintas fuentes aseguran que, cuando las tropas de Bartolomé Mitre estaban derrotadas y el general porteño huía hacia los barcos que lo regresarían a Buenos Aires el clarín de la reserva de Justo José de Urquiza tocó a retirada y éste, sin prestar atención a nada ni a nadie, hizo caracolear su caballo, volvió grupas y al paso, como despreciando la situación, inició el regreso a Entre Ríos dejando el campo al jefe vencido. «No dispare, General, que va ganando«, le advirtió un suboficial al fundador del diario La Nación, que galopaba escapando. Y allí se comenzó a escribir otra historia.
Cuenta José María «El Pepe» Rosa que «Urquiza se había arreglado con los mitristas a través de agentes norteamericanos y masones (un espía de apellido Yatemon), comprometiéndose a perder la batalla de Pavón. A cambio de eso le dejarían el gobierno de Entre Ríos«. En realidad, lo que le dejaron fue una muerte cruenta en el segundo patio del Palacio San José, donde se había retirado.
Como para demostrar que la historia es pendular, algunos «nacionales» (utilizo esta nomenclatura absolutamente jauretcheana para no provocar la discusión de si peronismo sí o no y, en todo caso, quién es portador de paladar negro) parecerían andar reeditando aquella derrota popular de Pavón. Cada vez que tienen todo para ganar, se reunen con el presidente Milei… y defeccionan. Sin siquiera explicar a ciencia cierta por qué lo hacen, ya que ni les mandan demasiados ATN, ni les dan créditos blandos del Banco Nación y sólo a uno, entrerriano también, lo han agarrado con más de 200.000 dólares tratando de pasarlos de sotamanga al Paraguay.
Como fuere, el nivel de caida en las preferencias populares que exhiben las encuestas que no encarga el gobierno (habría que ver si hay consultores registrados con créditos del BN), indica que es hora de que suene el clarín que mande a la carga. Y es ante el estridente sonido que surge otra forma de la derrota expresada por una dirigencia de superestructura que se reune y acuerda que «hay que ampliar y aceptar incorporaciones extrapartidarias» y que el límite es Victoria Villarruel. Y todo despide un olor a 2019, un tufillo a «unidad hasta que duela» que uno se siente tentado a preguntar si otra vez, al que más le va a doler es al pueblo.
De proyectar, de elaborar un plan de por lo menos diez puntos en el que todos se comprometan; de preguntarles a los perjudicados de siempre si les gusta o lo rechazan… nada. Claro, para eso el gran planificador, Julio De Vido está preso. A pesar de sus 76 años, su diabetes tipo 1 y, esta semana, su fibrilación auricular que obligó a una internación de urgencia en terapia intensiva. Preso en carcel común cuando le corresponde domiciliaria. Julio está allí, cuando hay muchísimos represores y genocidas que sólo por la edad han podido volver a sus hogares, a vivir en familia. Hay que volver a pelear Pavón, de alguna manera. Apartar a Urquiza y confiar en fuerzas nuevas, jóvenes, federales, nacionales de verdad. Sin esa lucha, nuestra Patria tiene destino de boomerang.

Contra natura
Al revés de lo que ocurre en la naturaleza (el león, el cazador, come y los buitres terminan de pelar las osamentas ya putrefactas), en la Argentina, las acechadoras que matan y se sacían primero son las aves de rapiña y dejan, para nuestro caricaturesco y cobarde león, los restos. Migajas que, para un rata como él y su Primera Hermana, son fortunas.
La angurria los define. El deseo de figuración social, de fama, de popularidad los exhibe en toda su triste dimensión. Son berretas. Ordinarios como la mayoría de las prendas que llegan por las plataformas chinas y estadounidenses a precios que huelen a dumping para acogotar a la industria nacional.
Ni siquiera vulgares: son oleomargarina. Pedestres. Esta semana, sin ir más lejos, mientras las noticias sobre la corrupción del jefe de gabinete, las pruebas sobre Libra y los jugosos préstamos del Banco Nación no podían ser evitadas ni por los portadores de sobres de la SIDE e YPF, Karina dejó su impronta celebrando su cumpleaños en la Casa Rosada con la banda del Regimiento de Granaderos entonando temas del grupo sueco ABBA y asistiendo al desfile de la diseñadora Anna Rosatti, definida por la revista Para Ti como «la diseñadora que eligen celebridades e influencers».
Lamentablemente, la diputada Juliana Santillán no pudo acompañarla porque estaba en un ágape en donde dijo, se reunió con «el embajador de Checoslovaquia» (país disuelto en 1992 luego de la llamada Revolución de Terciopelo). Tampoco Martín Menem la acompañó porque estudiaba su discurso por el recordatorio de la Guerra de Malvinas aunque, a la hora de darlo, se le borraron las fechas y dijo «allá por el ochenta y pico». En fin… después el Papadas se brota cuando encuestas internacionales lo sitúan por debajo de Axel Kicillof.

La canción del ahorcado
Trump perdió. Su errático y fantasioso relato sobre hipotéticas victorias -dijo más de diez veces que Estados Unidos había ganado una guerra que no había sido declarada ni tan siquiera aprobada por el Congreso- tuvo la respuesta menos esperada: se rindió ante Irán, aunque, for the record, en conferencia de prensa intente dibujar acuerdos y les pida a sus aliados arrodillados que recuperen el Estrecho de Ormuz. Al fin y al cabo, todos sabemos que una de las batallas de esta contienda ha sido la comunicación. Y allí también fue derrotado. Por una sistemática contra-comunicación que desmintió con datos cada una de las habituales mentiras del Presidente norteamericano y por otras herramientas, como unos maravillosos videos realizados con animación de muñequitos de Lego que impactaron más que cualquier conferencia de prensa del blondo republicano.
Un tipo al que, a esta altura de los hechos, probablemente sea mejor callar, dada la cantidad inusitada de sandeces que vierte por minuto. En pocas horas declaró que: “Italia y Estados Unidos son aliados desde la época del Imperio Romano” y que no puede encargarse de los problemas médicos de los estadounidenses “porque estamos demasiado ocupados peleando guerras”, además de burlarse de Emmanuel Macron al decir que está siendo maltratado por su esposa “apenas se ha recuperado del golpe que recibió en la mandíbula”.
Una biblioteca de contradicciones el tío Donaldo que simultáneamente sostiene que ha ganado la guerra, que la está ganando, que falta poco para que la gane, que necesita ayuda para ganarla, que no necesita ayuda de nadie, que en pocas semana la guerra se termina porque Irán está negociando y que va a devolver al pueblo iranía “a la Edad de Piedra, donde pertenecen”. Todo para cumplir con la meta de liberar el paso por el estrecho de Ormuz, que estaba abierto antes del primer ataque de Estados Unidos a Irán.
Al ritmo de sus brabuconadas y mentiras, los mercados suben y bajan como un carrito de montaña rusa y, claro, los amigos del Presidente Anaranjado hacen negocios: compran barato en las bajas y venden en las subas. Ocho millones de norteamericanos salieron durante el pasado sábado a las calles de todo el país para vociferar “no kings” en marchas encabezadas por figuras del cine como Jane Fonda y Robert de Niro, y de la música como Joan Báez y Bruce Springsteen. El prestigioso diario El País denomina a esta guerra como “La Madre de Todas las Derrotas”. Y Medio Oriente empieza a reconfigurarse mientras Europa se aleja a la velocidad del rayo de los norteamericanos porque ya no representan ninguna seguridad.
Trump ha defeccionado. La economía de EEUU está devastada. Se han perdido cientos de miles de puestos de trabajo. El barril de petróleo llegó a tocar los 125 dólares y el precio del galón de nafta, los 4 dólares con 50. Acaba de dejar sin hogar a 100.000 veteranos de guerra porque cerró un programa de asistencia y ha puesto a 90.000 más al borde del desalojo. La cadena noticiosa CNN dice que el 75% de los norteamericanos quieren que se vaya. El ejército ya no le responde y, por eso, ha destituido al jefe del Estado Mayor del Ejército, Randy George, veterano que sirvió durante 40 años y recibió el famoso Corazón Púpura.
Trump ha sido vencido. La Corte lo citó para novienbre cuando deberá declarar sobre la violación de una menor de 13 años. Esto, que ha sido una conmoción para todos los estadounidenses, motivó el despido destemplado de la fiscal general de Estado Pat Bondi que, a pesar de haber estado encubriendo al pedófilo, no lo dejó satisfecho con su tarea y fue echada.
Pero la mayor derrota, no para Trump sino para toda la humanidad es la pena de muerte aprobada el lunes pasado por el parlamento israelí que permite “de facto” ahorcar a los palestinos que “perpetren un asesinato con la intención de negar la existencia del Estado de Israel”. Países de la región como Turquía, Pakistán, Indonesia, Egipto, Jordania, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar condenaron esta escalada que busca afianzar “un sistema de apartheid y un discurso de rechazo que niega los derechos inalienables y la propia existencia del pueblo palestino en los territorios palestinos ocupados”. Es increíble que el mundo entero no se esté expresando a los gritos en el mismo sentido.
Tump es el mayor perdedor. En una jugada desesperada intentó mantener el mundo bipolar que se le escapaba de las manos y lo único que hizo fue acelerar la caída. La historia nos habla de los Imperios que se derrumban. Lo que nunca se vió es que un imbécil los empuje al precipicio.
Trump es un verdadero “loser”. Y nuestro presidente muere por lamer las suelas de sus zapatos. La última chupada fue expulsar al encargado de negocios iraní. Milei había declarado terrorista a la Guardia Revolucionaria lo que produjo un fuerte comunicado de rechazo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán. Por ese motivo, nuestra Cancillería declaró persona non grata a Mohsen Soltani Tehrani, encargado de negocios en Argentina, y le ordenó abandonar el país, poniendo así una laja más en el camino que nos conduce a una guerra que no es nuestra, que no queremos, a la que nada podemos aportar y por la que tenemos mucho que perder.
Trump es un verdadero desastre. Y Milei se abraza a él, aunque sea un salvavidas de plomo. Porque es lo único que puede hacer.
Por Carlos Caramello.-
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