Un relevamiento del Ministerio de Salud encendió una nueva señal de alarma sobre la situación de la salud mental en Argentina. Entre abril de 2023 y octubre de 2025, el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud recibió 22.249 notificaciones por intentos de suicidio en todo el país, una cifra que equivale a un promedio cercano a 24 episodios diarios, es decir, casi uno cada hora.
La información surge del Boletín Epidemiológico Nacional Nº 788 y refleja una problemática persistente que atraviesa edades, territorios y contextos sociales. De ese total de eventos registrados, el 95% no tuvo desenlace fatal, mientras que el 5% terminó en muerte. La relación entre ambos indicadores marca alrededor de 17 intentos no fatales por cada suicidio consumado, un dato que refuerza la importancia de la detección temprana y de la respuesta rápida del sistema sanitario.
El desglose por género muestra un contraste marcado. Aunque las mujeres concentran el 61% de los intentos informados, los varones enfrentan un riesgo mucho mayor de que el episodio tenga resultado mortal. Las tasas de concreción alcanzan el 10,8% en hombres frente al 2,1% en mujeres, lo que implica una probabilidad cinco veces superior en el sexo masculino.
La edad también aparece como un factor clave. El grupo de 15 a 19 años presenta la tasa más alta de intentos de suicidio de toda la serie analizada, con valores que duplican a los de los varones de la misma franja. El suicidio ya figura como la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años, según los registros oficiales.
En cuanto a las modalidades, el informe señala que la sobredosis de medicamentos encabeza los métodos utilizados entre mujeres, mientras que en varones predominan prácticas de mayor letalidad. Además, el 85,7% de los episodios ocurre dentro del hogar, un dato que complejiza la detección temprana y vuelve central el rol de las familias, la comunidad y la atención primaria.
Entre los antecedentes más frecuentes se destacan el diagnóstico previo de problemas de salud mental y los intentos de suicidio anteriores, ambos con una incidencia cercana al 20%. También aparecen el consumo problemático de alcohol y cocaína y la presencia de enfermedades crónicas.

Durante 2025, los registros parciales ya mostraban un salto preocupante: hasta el 31 de octubre se contabilizaron 11.799 intentos, más de 33 por día. En ese mismo período se notificaron 724 muertes por suicidio dentro del sistema sanitario, aunque otros relevamientos oficiales indican cifras más altas a nivel nacional.
Desde el ámbito profesional, las críticas apuntan a la falta de políticas sostenidas y de presupuesto específico. Alberto Trímboli, referente de la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM), advierte: “La problemática del suicidio es una prioridad en todo el mundo, tanto es así que coordinados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) la mayoría de los países están incrementando sus presupuestos en la implementación políticas específicas en prevención del suicidio. Lamentablemente, a pesar de que nuestro país tiene una ley nacional de prevención del suicidio, no conocemos cuál es el presupuesto utilizado y cuáles son los recursos que está poniendo en práctica la Dirección Nacional de Salud Mental que depende del Ministerio de Salud de la Nación”.
En los hospitales especializados, la presión asistencial se intensifica. Guillermo Jemar, jefe del Departamento de Urgencias del Hospital Borda, describe una demanda que desborda la capacidad instalada: «Somos un hospital especializado en salud mental y tenemos estrategias en los diferentes niveles para prevenir el suicidio, pero no damos abasto porque la demanda es cada vez mayor». El psiquiatra también alerta por el crecimiento de autolesiones en edades cada vez más tempranas y por la influencia del contexto social, el aislamiento y la frustración.
El escenario se completa con recortes y despidos en instituciones clave. A fines de 2025, la Junta Interna de ATE del Hospital Nacional Laura Bonaparte denunció nuevas bajas de personal en medio de una crisis generalizada del sistema de salud mental.
Para los especialistas, la prevención requiere un abordaje integral que combine líneas telefónicas gratuitas atendidas por equipos capacitados, dispositivos comunitarios, acompañamiento familiar y políticas públicas sostenidas. Trímboli lo resume de forma contundente: “Si tenemos en cuenta que estamos viviendo la peor crisis económica y social de la que se tenga memoria, sobre un terreno de vulnerabilidad provocado por la pandemia, sumado a la falta de políticas estatales, estamos transitando una época de extremo riesgo en relación con la problemática del suicidio. Hablar de suicidio implica hablar de derechos, desigualdad, acceso al cuidado y responsabilidad del Estado y la sociedad. El suicidio es prevenible si existen políticas públicas sólidas, servicios accesibles, abordajes comunitarios, acompañamiento familiar, cobertura responsable de los medios y una comunidad que no abandone a quienes están sufriendo”.
Dónde pedir ayuda
Centro de Atención al Suicida (CAS): Línea 135 (CABA y Gran Buenos Aires). Desde todo el país: (011) 5275-1135 o 0800-345-1435.
Salud Mental Responde (CABA): 0800-333-1665, las 24 horas.
Provincia de Buenos Aires: 0800-222-5462.
Hospital Nacional Laura Bonaparte: Combate de los Pozos 2133, CABA. Teléfono: 0800-999-0091.
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