El consumo de productos lácteos volvió a caer en febrero y profundiza una tendencia que ya venía marcando el pulso del deterioro económico en los hogares. En un contexto de inflación persistente y salarios que pierden frente a los precios, la leche y sus derivados empiezan a desaparecer de la canasta básica.
Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina, las ventas del sector mostraron una baja del 5% en comparación con enero. Si se mide en litros de leche equivalente, el retroceso fue aún mayor y alcanzó el 5,3%. La caída también se siente en la comparación interanual: el volumen vendido descendió 4,2%, mientras que en litros equivalentes la contracción llegó al 7,7%.
El arranque del año confirma este escenario adverso. Durante el primer bimestre, el consumo acumuló una retracción del 4,9% en volumen y del 6,3% en litros equivalentes, lo que consolida un proceso de contracción sostenida en uno de los rubros más sensibles de la alimentación.
Menos ingresos, cambios en la mesa
La pérdida del poder adquisitivo aparece como el factor central detrás de este fenómeno. Con ingresos que no logran acompañar el ritmo de la inflación, muchas familias ajustan gastos y priorizan productos más económicos.
En ese marco, los lácteos —históricamente esenciales— empiezan a ser reemplazados por alternativas más baratas, como bebidas sustitutas o grasas de menor costo. A esto se suma el crecimiento de canales informales de venta, que no figuran en las estadísticas pero reflejan nuevas estrategias de consumo frente a la crisis.
Caídas desparejas dentro del sector
El impacto no golpea de la misma manera a todos los productos. Las leches fluidas y en polvo encabezan las bajas, con descensos marcados en sus niveles de comercialización.
En cambio, los quesos logran sostenerse con mayor firmeza. Este segmento, que absorbe una porción importante de la producción destinada al mercado interno, encuentra cierto equilibrio gracias a promociones y descuentos que buscan mantener el volumen de ventas.
Al mismo tiempo, aparecen comportamientos dispares en otros productos: mientras las leches saborizadas muestran un repunte en los primeros meses del año, yogures y postres siguen en caída, lo que evidencia un consumo cada vez más selectivo.
Precios al frente de la estrategia
Ante la debilidad de la demanda, las empresas del sector ajustan su estrategia y ponen el foco en el precio. La prioridad pasa por sostener las ventas, incluso resignando rentabilidad.
Este escenario impulsa una mayor presencia de productos básicos y de menor valor agregado, en línea con una demanda que prioriza el costo por encima de la marca o la calidad. En algunos casos, incluso aparecen primeras marcas con precios por debajo de opciones más económicas, en un intento por no perder terreno.
Con salarios que no logran recuperarse y una inflación que sigue presionando, el panorama no muestra señales de alivio inmediato. El consumo de lácteos, clave en la dieta cotidiana, queda así cada vez más condicionado por el bolsillo.
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