La imagen del presidente Javier Milei atraviesa su etapa más compleja desde el inicio de la gestión, según coinciden referentes del mundo de la consultoría política. El deterioro no se explica sólo por los conflictos internos o las polémicas recientes, sino principalmente por una situación económica que golpea de lleno en la vida cotidiana y erosiona el respaldo social.
Distintos analistas consultados describen un escenario donde el malestar económico se convierte en el eje central del desgaste. A esto se suman episodios que afectan la credibilidad del Gobierno, pero que, en la mayoría de los diagnósticos, quedan subordinados al impacto directo de los ingresos, el empleo y el consumo.
Federico Aurelio, de ARESCO, sostuvo: “es el peor momento de la valoración. Tuvo uno malo en septiembre pasado con el caso de Discapacidad. Yo diría que ahora está peor porque es el momento donde han caído más las expectativas de la situación económica personal, que ha sido y que sigue siendo un bastión en el acompañamiento de la gestión de Milei. Es decir, que bajó mucho la gente que te dice ‘yo no estoy bien, pero esto es un esfuerzo que vale la pena’. Esa franja es la que se ha deteriorado fuertemente». En esa línea, remarcó que los problemas políticos amplifican el mal humor social, aunque la raíz sigue siendo económica.
Desde el CEOP, Roberto Bacman advirtió sobre un cambio en el clima social: “Las frases que se repiten son ‘Ya no hay plata que alcance’, ‘muy difícil llegar a fin de mes’ y todo denota que la paciencia se está perdiendo y la esperanza se derrumba». Además, alertó sobre el temor creciente al desempleo y la falta de perspectivas de mejora en el corto plazo.
Aunque algunos especialistas señalan que existe un núcleo duro de apoyo que se mantiene firme, el desgaste comienza a notarse en sectores que antes acompañaban al oficialismo. Hugo Haime explicó que ese piso cercano al 30% se sostiene, pero el Presidente pierde adhesión en votantes más volátiles, especialmente aquellos provenientes de espacios aliados.
Raúl Timerman, de Grupo de Opinión, fue más contundente: “Este es el peor momento de Javier Milei desde que asumió». Según sus mediciones, la aprobación cae por debajo de los 40 puntos y parte del rechazo proviene de quienes lo habían votado en el balotaje, lo que marca un retroceso dentro de su propia base electoral.
La economía, en el centro del problema
Los consultores coinciden en que la discusión sobre nombres propios dentro del gabinete queda en segundo plano frente a la crisis económica. Si bien el vocero presidencial, Manuel Adorni, aparece como una figura cuestionada por las polémicas recientes, varios especialistas advierten que el mayor costo político recae sobre la conducción económica.
En ese sentido, el ministro Luis Caputo aparece como uno de los principales focos de desgaste. Para algunos analistas, sostener el rumbo económico actual tiene un impacto más negativo que cualquier otro conflicto dentro del Gobierno.
Analía Del Franco sintetizó ese escenario al señalar: “es el peor momento de Milei, porque la situación de Adorni y del caso $Libra se produce en el marco de una enorme tensión económica, de mucha crítica, de mucha demanda y de desilusión de una parte de los que lo votaron».
En la misma línea, Artemio López planteó que la caída en la popularidad responde casi exclusivamente al modelo económico: “Para mí hay más costo en sostener a Toto Caputo que a Adorni. Es la economía la que lo que lo hace perder sistemáticamente popularidad».
Los datos que manejan las consultoras refuerzan ese diagnóstico: una mayoría de la población asegura que su situación empeoró en los últimos meses, crece el endeudamiento para gastos básicos y el consumo sigue en retroceso.
Un escenario abierto y con incertidumbre
Más allá de las diferencias sobre si se trata del peor momento absoluto o de uno de los más críticos, el consenso general apunta a que el Gobierno enfrenta una etapa de fuerte desgaste. La combinación de expectativas frustradas, dificultades económicas y cuestionamientos políticos genera un clima de incertidumbre.
Marina Acosta, de Analogías, advirtió que el deterioro no es reciente sino que se arrastra desde fines del año pasado, con un impacto creciente de las denuncias y una percepción extendida de problemas en la gestión.
En ese contexto, Santiago Giorgetta, de Proyección, resumió el clima social: “Lo que más complica a Milei es lo económico en sí mismo, más que el escándalo Adorni. Hay un descontento generalizado muy fuerte».
Con indicadores sociales en tensión y sin señales claras de recuperación, el principal desafío del oficialismo aparece ligado a revertir la situación económica. Según coinciden los analistas, será ese factor —más que cualquier disputa interna— el que definirá la evolución política del Gobierno en los próximos meses.
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