Quinto mes seguido de pérdida salarial frente a la inflación bajo la gestión de Milei

La brecha entre ingresos y precios presiona el consumo y agrava el endeudamiento de los hogares.

En enero, los salarios registrados volvieron a quedar por debajo de la inflación y consolidaron una racha negativa que ya suma cinco meses consecutivos. Según datos del Indec, los ingresos crecieron 2% respecto de diciembre, mientras que el Índice de Precios al Consumidor avanzó 2,9% en el mismo período.

El deterioro no se limita a un mes puntual. En la comparación interanual, los salarios formales acumulan un aumento del 29%, muy por debajo del 32,4% que registró la inflación. Desde septiembre, la tendencia se profundiza sin interrupciones y evidencia un atraso sostenido en el poder adquisitivo.

El impacto se siente en la vida cotidiana. Con ingresos que no logran seguir el ritmo de los precios, crecen las deudas en tarjetas, bancos y billeteras virtuales. La dificultad para afrontar pagos empieza a reflejarse también en mayores niveles de mora.

Diferencias entre el sector público y privado

El retroceso alcanza tanto a trabajadores privados como estatales, aunque con distinta intensidad. En el ámbito privado registrado, los salarios subieron 2,1% en enero, también por debajo del IPC. Desde septiembre, acumulan una caída del 2,3% en términos reales.

La situación es más crítica en el sector público. Allí, los ingresos aumentaron apenas 1,8% en enero, lo que profundiza una pérdida de poder de compra que llega al 5,4% desde septiembre. Dentro de este grupo, los empleados nacionales muestran una suba interanual del 22%, mientras que los provinciales alcanzan el 33,4%, con incrementos mensuales igualmente rezagados frente a la inflación.

Este ajuste sobre los salarios estatales aparece como uno de los pilares del esquema fiscal que impulsa el Gobierno para sostener el superávit.

El peso de la informalidad y la discusión sobre los datos

El panorama se complejiza al observar el universo de trabajadores no registrados, que representan el 36,3% del total asalariado, es decir, unos 3,52 millones de personas. En este segmento, las estadísticas muestran una suba interanual del 80,6% y un incremento del 4,4% en enero.

Sin embargo, estos números generan dudas entre analistas por cuestiones metodológicas. La medición tiene un rezago de cinco meses y se basa en relevamientos que introdujeron cambios, lo que podría inflar los resultados sin reflejar necesariamente una mejora real en los ingresos.

En ese contexto, cuando el presidente Javier Milei destaca una supuesta recuperación salarial, se apoya en el índice general que combina salarios registrados y no registrados. Ese indicador mostró un alza del 2,5% en enero, más cerca de la inflación mensual, aunque todavía insuficiente para revertir la pérdida acumulada que enfrentan los trabajadores en su día a día.

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