Columna de opinión

Industrinator

«La monarquía degenera en tiranía,
la aristocracia en oligarquía
y la democracia en violencia y anarquía».

Polibio

Los agrede. Los ofende. Los insulta. Les dice en la cara que los va a fundir. Usa el discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para tratarlos de golpistas (aunque en la palabreja había una indirecta a la Vicepresidenta que el tipo sobreactuó acompañándola con un gesto). Les echa la culpa de todos los males de la Argentina. Habla de la “trampa del fetiche industrialista”. Los acusa de “pequeños, caros, dependientes de los subsidios, empobrecedores”…Y los tipos, como si nada: se acomodan en sus sillones directorio, carraspean, hacen un mohín de disgusto y le piden “mayor diálogo” y “respeto”.

Hasta en eso todo está cambiando. Y no para mejor. Antes, no hace tanto, por mucho menos te tocaban la refalosa y parecía un accidente. Mirá si le iban a gritar “corrupto” en la cara a Torcuato Di Tella o la iban a amenazar con “destruirla” a Amalia Lacroze de Fortabat. Claro: además de ser inmensamente ricos eran sutiles, cultos, sofisticados, elegantes, mundanos.

“¿Sabe qué habría que hacer con los políticos? Meterlos a todos en una coctelera y sacar lo mejor de cada uno. Si todos hicieran un sacrificio personal y ofrecieran lo mejor de sus ideas, ¡qué diferente sería todo!” definía Amalita, que fue la mujer más rica de la Argentina. Dedicaba buena parte de los dividendos de Loma Negra -su empresa nodriza- en comprar obras de arte que luego serían parte de su hoy mítica colección y a financiar un club de fútbol que llegó a competir en primera: lo refinado y lo popular. Inteligencia, belleza, humanidad y talento para que la riqueza no se mezcle con la vulgaridad.

Nada de eso queda. Sólo ambición grosera, genuflexión y futuras vindictas (porque siempre se la cobran… y si no, preguntale a Mauricio Macri por qué le picaron el boleto). Pero sin el menor charme. Sin atisbo de honor ninguno. El Papadas les pone apodos absurdos: “Don Chatarrín de los Tubitos Caros” al dueño Techint; “Gomita Alumínica” al empresario que decidió cerrar Fate pero aún tiene Aluar y “Señor Lengua Floja” a Roberto Méndez, el CEO de la cadena de gomerías Neumen. Y, con esas maneras, ubica la pelea en el mismo nivel que las que tiene con Lali Espósito, a la que llama “Lali Depósito”, con Jorge Fontevecchia, al que nomina “Tintureti” o María Becerra, a la que denomina “María BCRA”. O sea: les baja el precio.

Y, sin embargo, los tipos acomodan el nudo de su corbata Hermes (algunos, porque otros han caído en la detestable moda del traje con cuello de camisa abierto), se encogen de hombros y emiten un lánguido comunicado en el que sostienen que “para avanzar hacia un crecimiento sostenido, es indispensable promover un diálogo constructivo y respetuoso entre el gobierno y el sector privado”. Hamacate. Qué profundos. Nunca se había dicho nada semejante…

INDUSTRICIDIO S.A.

Esto mientras,como un obseso (está bien, señor corrector: puse obseso, no obeso), Milei destruye el entramado industrial de la Nación. Un informe de la UIA establece que entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 cerraron 2.346 empresas y se perdieron 72.955 empleos industriales (que a esta altura, con los cierres recientes, ya deben andar por los 80.000). El estudio de la consultora Equilibra va en el mismo sentido: advierte que durante el gobierno de Milei, la única provincia donde aumentaron los puestos de trabajo fue Neuquén, gracias al boom de Vaca Muerta. «Se celebra el equilibrio de las cuentas públicas, se pierden empleos formales y crece el monotributo como refugio precario, síntoma de una economía que ajusta más de lo que transforma», sintetiza la reseña.

Por su parte, la consultora Audemus, especializada en inversiones en sectores estratégicos como oil&gas, minería, infraestructura y economía del conocimiento estableció que en el período 2024/2025 nuestro país ocupó el segundo lugar en el ranking de los “países industricidas”, apenas superado por la Hungría de Viktor Orbán, otro de los líderes mundiales de la ultraderecha.

La caída interanual en la producción de automóviles fue del 30% entre febrero de 2025 y 2026 y el Monitor de Desempeño Industrial (MDI) registró su decimoquinto relevamiento consecutivo a la baja con un derrumbe interanual de 5,6 puntos porcentuales.

Podría llenar de datos e indicadores negativos la nota (haciéndola ilegible y aburrida, más que Milei hablando de economía), pero prefiero rescatar a un poeta satíricodel siglo XVII, el irlandés Jonathan Swift que decía: “Podemos observar en la república de los perros que todo el estado disfruta de la paz más absoluta después de una comida abundante, y que surgen entre ellos contiendas civiles tan pronto como un hueso grande viene a caer en poder de algún perro principal, el cual lo reparte con unos pocos, estableciendo una oligarquía, o lo conserva para sí, estableciendo una tiranía”.

Milei acaba de arrojarle a nuestra ordinaria dirigencia empresarialcontemporánea un gran hueso para que se entretenga: el esqueleto de su venganza contra la clase obrera hecho realidad en una Ley de Modernización laboral que atrasa. Y ellos parecen dispuestos masticar su pretérita revancha mientras mueven la cola.

LA PRENSA CANALLA

Toda. O casi toda. Entre la ausencia de profesionalismo y la falta de vergüenza. Atravesados por operaciones, sobres, aprietes y estimulantes, los y las periodistas van. Como pueden. Con salarios miserables en la mayoría de los casos. Muchos defendiendo su derecho a decir cosas, lo que no siempre es informar.

“Hay que acabar con todos los periódicos, pues no se puede hacer una revolución con libertad de prensa. Los periódicos son instrumentos de la oligarquía”, solía repetir Ernesto Guevara de la Serna. Imagínenselo en la Sierra Maestra teniendo que lidiar con la televisión, los streamings, las plataformas y las redes. Pobre “Che”.

Porque aunque su prédica anti medios resulte un tanto extremista, cabe preguntarse si no es más totalitaria esta dictadura de la realidad dibujada que nos proponen hoy por hoy las empresas periodísticas globalizadas y cartelizadas y los grandes jugadores de Internet y la Inteligencia Artificial que, según noticias del ChatGPT de esta semana, aún sabiendo la verdad, puede decidir mentir. “Lambete que estás de huevo”.

Claro que no hay que ponerse tan tecnológico para mostrar la traición de la gran prensa. El Washington Post, que es más trumpista que invitar a Milei a Mar a Lago para convertirlo en el hazmerreír de la noche, a principios del mes de febrero despidió a 300 de los 800 periodistas que trabajaban en ese tradicional periódico estadounidense.

El bueno de Jeff Bezos, su propietario, amigo dilecto de Donald Trump y aportante fundamental a su campaña, diezmó las secciones de noticias locales y, sobre todo, las de cobertura internacional, poniendo énfasis destructor en las corresponsalías de Oriente Medio, India y Ucrania de las que echó a todos los trabajadores. ¡Caramba, qué casualidad, justo un mes antes de que se desatara el infierno de la guerra con Irán -y todos sus alcances-, el señero diario que se cargó a Richard Nixon con el “Caso Watergate” decidió apagar las usinas de noticias de esa parte del mundo! Ni que estuviesen también preparándose para una guerra en los medios…

Pero sin irnos tan lejos, el canal C5N, que se supone es “nuestro” despidió a la periodista Silvina Sterin Pensel, corresponsal en Nueva York, debido a sus opiniones acerca del genocidio en Gaza. Presiones de organizaciones pro sionistas de nuestro país impulsaron esta decisión del “canal progre” y, de paso, se curaron en salud por las cosas que Silvina pudiese llegar a decir sobre la situación de la guerra en Irán. Por suerte conservó algunos cronistas que pueden hablar de Estrecho de Ormuz sin tener la más pálida idea de dónde está situado o confundir Qatar con Kuwait o Arabia Saudita con los Emiratos Árabes Unidos.Por supuesto que no necesito decirles quiénes son eso cronistas que, sin embargo, hacen sionismo explícito.

Esto, que podría parecer trivial frente a 300 despidos simultáneos, es sumamente importante porque el conflicto, además de amenazar con extenderse en la zona oriental, podría alcanzar a otros países distantes, como por ejemplo… ¡Argentina! Sí, acertó. Algunos de los bancos de Wall Street recomendaron esta semana liquidar los bonos argentinos y retirarse de nuestro país ya que reservas netas en el Central continúan en rojo (unos 15.000 millones de dólares). Por otra parte, la casi segura extensión de la conflagración, les indica que este es el momento de tomar ganancias y esperar, o retornar a mercados más estables aunque menos jugosos.

LA REINA BATATA

Pasó. Tenía que pasar. Venía amagando más que el Diego en el segundo gol contra los ingleses. Se había despedido antes de las elecciones de medio término pero Karina le aplicó un “tate quieto”. Bueno, se las bancó (aunque tomándose un enero sabático). Y ahora, en los primeros días de marzo, tal como le había prometido, le aceptaron la renuncia. Partió Mariano Cuneo Libarona, al que todos, desde Milei hasta la DAIA le agradecieron su gestión (el tipo había estado preso por robarse un video que era prueba en la Causa AMIA… se ve que también los dirigentes comunitarios judíos padecen de mala memoria).

Y en su lugar llegó una de las joyitas de la familia judicial: Juan Bautista Mahiques, que hasta no hace mucho era más macrista que jugar al bridge desde la reposera pero, por esas cosas tontas de la vida, hoy es considerado un karinista a ultranza. Y vino acompañado de Santiago Viola, exabogado de Lázaro Báez y el encargado de armarle un cazabobos al juez Sebastián Casanello cuando, testigos falsos mediante, lo acusó de visitar a Cristina Kirchner en Olivos.

Sesudos analistas; operadores periodísticos, chimenteros judiciales y hasta gentes más o menos serias elaboraron durante dos jornadas completas teorías sobre esta llegada. Porque, parafraseando a John William “El Gordo” Cooke, “en un país colonial, las oligarquías, son las dueñas de los diccionarios… y de los medios.” Y es que este desembarco confundió a tirios y troyanos porque se suponía que el pibe jugaba con Claudio «Chiqui» Tapia. Y entonces, el gobierno no podía incorporar a un soldado enemigo a sus ejércitos.

Se tejieron mil teorías. Incluso que el hijo del legendario Carlos “Coco” Mahiques (conspicuos visitantes de Lago Escondido ambos) había operado la prenda de paz entre Pablo Toviggino (junto con Tapia, los archienemigos de Milei) y el Presidente.

Todas boludeces. La verdad suele tener formas más simples y concretas y, Karina (que con esta movida le comió otra posición a Santiaguito Caputo) preguntó y re preguntó a quién podía nombrar para que los sacara a ella y a su protegé (léase hermanito) del barro de Libra y ANDIS. Fue el propio Vidal, apoderado de La Libertad Avanza y parte del corazón de la Primera Hermana quienla convenció de que el hombre era Mahiques hijo.

Así de pedestre, así de llana es esta muchacha “La Kari”. Y por lo mismo, tan efectiva a la hora demanejar el poder, cosa que todavía parte del pueblo le agradece. Ella nunca hubiese renunciado a la presidencia primera de la Cámara de Senadores con una minoría que era casi mayoría, como tuvo el peronismo en la sesión preparatoria de 2024. Pero nosotros… no somos como ellos. Somos políticamente correctos. Somos democráticos hasta que duela, salvo para resolver nuestras cuestiones internas. No fuera cosa de que nos tacharan de golpistas porque ese cargo del Senado está en la línea sucesoria del Presidente. ¡De aquellos polvos, estos lodos! que han dado a los libertarios y aliados alquilados/comprados/adquiridos la cuasi posibilidad de alcanzar el número para reformar la Corte Suprema y nombrar a más de 200 jueces.

En fin: Karina, la Cocinera Real, hace política como la haría cualquier hijo de vecino pero, este neo peronismo con brillos populistas que adora a Ernesto Laclau, tiene otros modales y otro pensamiento. Uno que resulta casi una burla para los que pensamos que el pueblo es mucho más necesario que las oligarquías.

Por Carlos Caramello.-

About Author

Categorías