26 de febrero de 2026

Ajuste y recesión: una de las mayores lácteas del país deja 700 familias al borde del abismo

Plantas casi paralizadas, salarios adeudados y asistencia social de emergencia marcan el deterioro de una histórica láctea santafesina.

La situación de Lácteos Verónica atraviesa uno de sus momentos más delicados. La empresa, con fuerte presencia en la provincia de Santa Fe, arrastra salarios impagos desde diciembre, mantiene plantas con actividad mínima o directamente detenidas y expone un cuadro financiero que compromete la continuidad de más de 700 puestos de trabajo directos.

Con establecimientos industriales en distintas localidades del centro santafesino, la firma supo ubicarse entre las principales lácteas del país por volumen de leche procesada. Ese posicionamiento se diluye en medio de una cadena de pagos rota, deudas millonarias y una operatoria productiva que ya no genera ingresos suficientes para sostener la estructura.

En ciudades como Suardi, donde la planta emplea a unas 70 personas, la crisis impacta de lleno en la economía local. El municipio y el gobierno provincial intervienen con medidas de emergencia: bolsones de alimentos, bonos económicos y gestiones para evitar cortes de servicios básicos. En Lehmann, el escenario resulta aún más crudo: el suministro de agua se interrumpe por falta de pago y los trabajadores denuncian condiciones mínimas inexistentes dentro del establecimiento.

La parálisis productiva también alcanza a la planta de Clason. Allí, al igual que en Lehmann y Suardi, la recepción de leche cae a niveles simbólicos frente a una capacidad instalada que permitiría procesar cientos de miles de litros diarios. La falta de materia prima y de actividad regular profundiza la asfixia financiera.

El frente crediticio expone el tamaño del problema. Registros oficiales del Banco Central ubican a la empresa con miles de cheques rechazados por montos que superan los diez mil millones de pesos y con deudas bancarias en situación irregular. A eso se suman compromisos acumulados con productores tamberos, que debieron redirigir su producción hacia otras usinas para evitar pérdidas mayores.

El conflicto laboral se sostiene desde el año pasado y se agrava con el correr de los meses. Los empleados aseguran que no cobran diciembre, enero ni aguinaldos completos y que solo reciben adelantos parciales. Bajo la consigna “700 familias dependen de Lácteos Verónica. Basta de abandono”, realizaron protestas y concentraciones frente a las plantas.

Desde Atilra cuestionan a la familia propietaria y hablan de un proceso de vaciamiento. También rechazan el intento empresario de avanzar con un procedimiento preventivo de crisis que habilite más de 200 despidos, mientras no aparece un plan concreto de reactivación ni señales firmes de venta o ingreso de nuevos inversores.

El Ministerio de Trabajo santafesino sigue el conflicto, aunque desde el Ejecutivo provincial remarcan que se trata de una disputa entre privados. La intervención estatal, por ahora, se limita a la contención social frente a un escenario que combina plantas paradas, deudas crecientes y un horizonte cada vez más incierto para una de las marcas históricas de la industria láctea argentina.

About Author

Categorías