18 de febrero de 2026

La Rioja despidió la Chaya 2026: una multitud celebró el cierre del carnaval riojano

Finalizó una nueva edición de la Fiesta de la Chaya. Miles de riojanos y turistas celebraron el desentierro del Pujllay en un ritual que mezcla la leyenda diaguitas con la alegría popular. Entre la crisis y el festejo, la provincia reafirmó su identidad como capital del carnaval federal.

La Rioja cerró este fin de semana una nueva edición de su celebración más antigua. La Fiesta de la Chaya 2026 culminó este domingo con el entierro del Pujllay, el muñeco que simboliza la alegría del carnaval, dando fin a una semana marcada por las nubes de harina y el aroma a albahaca que inundaron cada rincón de la capital provincial y el interior.

A lo largo de las jornadas principales, los barrios se convirtieron en el centro de la escena con los tradicionales «topamientos». Allí, vecinos y visitantes se reunieron para cumplir con el ritual del encuentro, donde el agua y la harina igualan a todos los participantes. Esta mística barrial es la que define la esencia de la fiesta y atrae cada año a turistas de diferentes puntos del país.

Éxito en la convocatoria y el turismo

La provincia registró una ocupación hotelera promedio del 70% durante el fin de semana extra largo de Carnaval, con picos de hasta el 95% en la ciudad Capital y del 90% en Sanagasta, especialmente en las jornadas centrales de la celebración. El movimiento estuvo directamente vinculado a la realización de la Fiesta Nacional de la Chaya, que este año coincidió con el feriado.

Según datos oficiales del Observatorio Económico de Turismo, el balance turístico fue favorable en todo el territorio provincial. La articulación del calendario cultural y turístico respondió a una planificación conjunta entre el sector público y privado, cuyos representantes habían solicitado la unificación de fechas para potenciar la llegada de visitantes y maximizar el impacto económico en un contexto complejo para la actividad a nivel nacional.

La Rioja recibió 6.200 turistas y registró 21.700 pernoctes, cifras que reflejan una estadía promedio favorable y un importante dinamismo en hotelería, gastronomía, comercio y servicios asociados.

Tradición y música

El escenario principal contó con una grilla centrada en los artistas locales y regionales, quienes mantienen viva la música folclórica y las coplas que caracterizan al noroeste argentino. Las cajas chayeras y el sonido de las vidalas fueron el hilo conductor de las noches de festival, que transcurrieron con normalidad y un gran despliegue de seguridad.

Con el entierro del Pujllay en las últimas horas del domingo, se cerró el ciclo festivo. Los riojanos ya guardan sus cajas hasta el año que viene, manteniendo firme la tradición que se transmite de generación en generación.

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