10 de febrero de 2026

Bad Bunny hizo una fiesta latina en el Super Bowl y desató la furia de Donald Trump

El artista puertorriqueño llevó el español y la identidad boricua al mayor evento deportivo de EE.UU., con cruces políticos y una respuesta presidencial inmediata.

Bad Bunny protagonizó un show de medio tiempo inédito en la historia del Super Bowl y transformó el descanso de la final de la NFL en una celebración abierta de la cultura latina, en un contexto marcado por el endurecimiento del discurso migratorio en Estados Unidos. En el Levi’s Stadium de Santa Clara, ante millones de espectadores, el artista puertorriqueño eligió hablar desde la música, el idioma y los símbolos.

“¡Qué rico es ser latino!”, lanzó al aparecer en escena, una frase que funcionó como declaración de principios de un espectáculo casi íntegramente en español y sin concesiones al público angloparlante. Incluso el nombre del evento fue resignificado: un cartel en castellano anunció “El espectáculo de medio tiempo del Super Tazón”, desplazando la denominación tradicional del Super Bowl.

El show avanzó como un recorrido por el Caribe y la identidad boricua, con un despliegue visual cargado de referencias culturales y un repertorio dominado por el reguetón. Sonaron temas como “Yo perreo sola”, “Voy a llevarte pa’ PR” y “Tití me preguntó”, en un escenario convertido en un paisaje tropical. La participación de Lady Gaga fue uno de los pocos momentos en inglés, con una versión de “Die with a smile” adaptada al clima latino del espectáculo.

El tono político, hasta entonces implícito, se volvió explícito con la aparición de Ricky Martin, quien interpretó un fragmento de “Lo que le pasó a Hawaii”: “Quieren quitarme el río y también la playa, quieren al barrio mío y que abuelita se vaya. No, no suelte’ la bandera ni olvide’ el lelolai”. El mensaje resonó en un estadio cubierto de banderas de Puerto Rico y de distintos países de América.

El cierre llegó con “El apagón” y una consigna directa: “Puerto Rico está bien cabrón” y “ahora todos quieren ser latino pero les falta sazón”. Antes de despedirse, Bad Bunny sumó una frase que atravesó fronteras: “Dios bendiga a América”, seguida por la enumeración de los países del continente y un último mensaje colectivo: “Seguimo’ aquí”.

La reacción política no tardó en llegar. Donald Trump calificó la actuación como “uno de los peores de la historia” del Super Bowl y, a través de Truth Social, disparó: “¡El espectáculo del medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, uno de los peores de la historia!”. Además, sostuvo que “nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños”.

El presidente estadounidense profundizó sus críticas al afirmar que el show fue “una bofetada” para el país y que “no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia”. Trump ya había cuestionado previamente la elección del artista como figura central del evento.

Bad Bunny, por su parte, no es ajeno a la confrontación política. En distintas ocasiones expresó su rechazo a las políticas migratorias y, durante la última entrega de los Grammy, afirmó: “No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos”, además de gritar “fuera ICE”.

Más allá de la polémica, la actuación marcó un hito: fue la primera vez que el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl tuvo un repertorio completamente en español. En el escenario más visto de la televisión estadounidense, el Conejo Malo dejó un mensaje claro: la música latina ya no pide permiso.

About Author

Categorías