El ex asesor de Milei que quería eliminar las indemnizaciones tuvo que cerrar una fábrica

Suspensiones, recorte salarial y presión por retiros voluntarios marcan el conflicto en una planta textil del norte argentino.

La empresa TN & Platex, la mayor firma textil del país y vinculada al empresario Teddy Karagozian, ex asesor de Javier Milei, cerró su planta Hilados SA en la localidad tucumana de Los Gutiérrez y dejó suspendidos a 190 trabajadores. La medida incluye una rebaja del 30 por ciento en los salarios y la paralización de la producción, al menos, hasta el 28 de febrero, en un escenario atravesado por la apertura importadora y la caída del consumo interno.

Desde el gremio advierten que el caso expone el impacto del programa económico libertario sobre la industria. “Estamos mal. La industria textil en general está en un momento crítico e Hilados no escapa a esa realidad”, afirmó Hugo Benítez, secretario general de la Asociación de Obreros Textiles de Argentina (AOTRA). El dirigente explicó que la empresa evalúa presentar un procedimiento preventivo de crisis, un paso que podría habilitar despidos y cambios en las condiciones laborales.

La planta tucumana produce hilados y tejidos destinados a distintos segmentos, como blanquería, tapicería y camisería. Sin embargo, la combinación de importaciones baratas y mercado interno deprimido llevó a frenar las máquinas. “Los trabajadores están suspendidos hasta el 28 de febrero”, precisó Benítez, quien alertó sobre un posible agravamiento del conflicto en las próximas semanas.

Los operarios denuncian un cuadro de extrema vulnerabilidad. Durante el período de suspensión cobran apenas el 70 por ciento del sueldo, mientras la empresa adeuda el aguinaldo de diciembre y las vacaciones, que fueron adelantadas. En paralelo, la firma presiona para que acepten retiros voluntarios. Entre los empleados crece la sospecha de que la estrategia apunta a desvincular personal y recontratar más adelante bajo un régimen laboral más flexible, si el Congreso aprueba la reforma que impulsa La Libertad Avanza.

Historias que se repiten

Antonio Soria trabajó durante 35 años como operario en la planta Pol Ambrosio, que TN & Platex cerró en 2024. Tras ese cierre, fue relocalizado en otra fábrica del grupo, mientras gran parte de sus compañeros quedó en la calle. “Despidieron a los chicos que tenían pocos años de antigüedad y a nosotros nos pasaron”, recordó. Un año después, observa que la empresa prepara una nueva ola de despidos.

Para Soria, la explicación está en el nuevo esquema económico. “La empresa no tiene ventas. La ropa viene confeccionada directamente de afuera y es más barata. Producir el hilo acá tiene otro costo y a la gente le conviene comprar afuera. Esa es la situación”, sostuvo. También señaló que muchos trabajadores creen que la firma espera una reforma laboral para reducir costos: “Ellos quieren desvincularse de nosotros y en un plazo de en 5 o 6 meses reabrir y contratar gente tercerizada con la nueva la ley”.

Actualmente, la empresa ofrece un retiro voluntario equivalente al 70 por ciento de la indemnización para quienes acepten antes del 31 de enero. De no hacerlo, deja trascender la posibilidad de aplicar el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que permite pagar solo la mitad de la indemnización en casos de fuerza mayor. “Siempre tuvimos problemas en el sector. Pero en general fueron solucionados en poco tiempo. Eso no está sucediendo ahora. Por mi antigüedad, yo ya tengo mis aportes hechos. Pero hay mucha gente joven, que tienen hijos chicos y que se va a quedar sin trabajo. Es muy fea la situación”, lamentó.

Conflicto abierto

Los trabajadores se presentaron en la Secretaría de Trabajo, donde confirmaron que la empresa aún no presentó la documentación correspondiente a un preventivo de crisis. Allí resolvieron convocar a una asamblea para definir medidas. “Vamos a ver qué medida tomar. Están en riesgo casi 200 puestos de trabajo, más allá de que pongan un retiro voluntario. La gente se está quedando sin trabajo y la situación es realmente grave. Día a día cierran sus fuentes de trabajo y no tienen a dónde ir”, advirtió Benítez.

El cierre en Tucumán se inscribe en un proceso más amplio de deterioro del sector textil. Desde diciembre de 2023 se destruyeron unos 16 mil puestos de trabajo registrados. Según la Federación de Industrias Textiles Argentinas, la actividad sufrió una caída interanual del 24 por ciento y la utilización de la capacidad instalada ronda el 32 por ciento, niveles comparables con los peores meses de la pandemia. La Fundación Protejer, en la misma línea, calcula un derrumbe del 40 por ciento desde la llegada de Milei a la Casa Rosada.

Mientras la producción local retrocede, las importaciones avanzan con fuerza. En los primeros diez meses de 2025 ingresaron al país más de 330 mil toneladas de textiles e indumentaria, por un valor cercano a los 1.450 millones de dólares, impulsadas por la desregulación del comercio exterior y un tipo de cambio que abarata las compras externas.

Antecedentes recientes

La semana pasada, el mismo grupo empresario cerró su planta de confección en el Parque Industrial de La Rioja y mantuvo activo solo el sector de hilandería. “Es una planta más que se va de la provincia y casi 70 familias que se quedan sin su fuente de trabajo”, denunció Gustavo Castro, titular de la Federación Obrera de la Industria del Vestido y Afines. El proyecto, que prometía hasta 500 empleos, nunca se concretó.

Castro atribuyó la situación al plan económico de Luis Caputo, basado en apertura importadora y recesión. Según detalló, la empresa comenzó 2026 con 140 trabajadores y quedará con unos 60, concentrados únicamente en hilandería. En noviembre, además, avanzó con recortes en su planta de Monte Caseros, Corrientes, donde despidió a 17 empleados.

Cierres, suspensiones y pérdida de empleo se consolidan así como rasgos de un modelo que prioriza importaciones baratas como ancla inflacionaria, pero deja a la industria nacional y a miles de trabajadores frente a un futuro incierto.

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