Sin disimulo: la Casa Blanca reconoce que «dicta» las decisiones de Venezuela

La Casa Blanca admite una estrategia de presión total mientras prepara acuerdos comerciales y redefine el manejo de los ingresos petroleros.

La administración de Estados Unidos dejó explícito que pretende ejercer una influencia directa sobre el rumbo político y económico de Venezuela. La definición llegó este miércoles desde la Casa Blanca, cuando la portavoz presidencial, Karoline Leavitt, aseguró que las autoridades interinas del país sudamericano actúan bajo una coordinación estrecha con Washington y que sus decisiones responden a ese vínculo.

Durante una conferencia de prensa, Leavitt reconoció el grado de presión que Estados Unidos mantiene sobre el gobierno venezolano y explicó que esa situación se traduce en un poder de incidencia concreto sobre sus determinaciones. “Obviamente, en este momento tenemos la máxima capacidad de presión sobre las autoridades interinas de Venezuela”, afirmó ante los periodistas. Acto seguido, reforzó la idea de tutela política al señalar: “Así que seguimos manteniendo una estrecha coordinación con las autoridades interinas, y sus decisiones van a seguir estando dictadas por los Estados Unidos de América”.

Las declaraciones se produjeron en un contexto de redefinición profunda de la política estadounidense hacia Venezuela, con el foco puesto en el control de los recursos energéticos. Desde la Casa Blanca señalaron que Washington busca asumir el manejo de la comercialización del crudo venezolano por tiempo indefinido. Según explicó la propia Leavitt, el objetivo es doble: garantizar el abastecimiento de petróleo para Estados Unidos y, al mismo tiempo, cortar las operaciones irregulares que se realizan por fuera de los canales formales, a precios más bajos que los que corresponderían al país productor.

En paralelo a este posicionamiento, el gobierno venezolano confirmó que mantiene negociaciones con Estados Unidos para avanzar en la venta de petróleo. A través de un comunicado oficial, la empresa estatal Petróleos de Venezuela informó: “Cursa una negociación con Estados Unidos para la venta de volúmenes de petróleo, en el marco de las relaciones comerciales que existen entre ambos países”. El texto añadió que “este proceso se desarrolla bajo esquemas similares a los vigentes con empresas internacionales”, lo que sugiere un formato de acuerdos ya utilizados en otros mercados.

Uno de los puntos más controvertidos de la estrategia estadounidense tiene que ver con el destino de los ingresos generados por esas operaciones. Leavitt detalló que Washington pretende centralizar el flujo de fondos derivados de la exportación de crudo venezolano. “Todos los ingresos provenientes de la venta de crudo venezolano y productos serán depositados primero en cuentas controladas por Estados Unidos, en bancos reconocidos internacionalmente, para garantizar la legitimidad e integridad de la distribución final de los ingresos”, aseguró. Luego precisó que esos recursos “serán distribuidos en beneficio del pueblo estadounidense y del pueblo venezolano”, aunque aclaró que el reparto se realizará “a discreción del gobierno de Estados Unidos”.

Actualmente, China aparece como el principal comprador del petróleo venezolano, en un escenario atravesado por sanciones económicas y tensiones geopolíticas. La intención de Washington es modificar ese esquema y reforzar su control sobre un recurso estratégico, en línea con la política exterior impulsada por el presidente Donald Trump desde su regreso a la Casa Blanca.

Como parte de esa ofensiva, Trump tiene previsto recibir este viernes a representantes de las principales petroleras estadounidenses. La portavoz presidencial confirmó el encuentro y explicó que la reunión apuntará a analizar el potencial de negocios en Venezuela. “La reunión es el viernes, para discutir obviamente sobre la inmensa oportunidad que tienen ante sí estas empresas petroleras”, declaró Leavitt, al dejar en claro que el gobierno estadounidense busca acelerar la participación privada en el sector energético venezolano.

Este endurecimiento de la postura norteamericana se suma a una serie de episodios recientes que incrementaron la tensión en la región, en medio de una disputa abierta por el control del petróleo y el futuro político de Venezuela, con implicancias que exceden largamente las fronteras del país sudamericano.

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